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“Escriba y Lea”: donde encuentras información, conocimiento, enseñanza y placer

5 de junio de 2019

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Que levante la mano quien alguna vez, al menos, no haya visto el gustado e instructivo programa “Escriba y Lea”, que este 2019 está celebrando su 50 cumpleaños y sigue en el permanente empeño de llevar a los televidentes de Cuba y el mundo lecciones de cultura, educación y enseñanza. Se trata, además, de la segunda emisión televisiva creada por la Revolución antecedida por el gustado Palmas y Cañas.
¿Cuántos panelistas y moderadores de alto prestigio han pasado por el espacio? Afloran a mi memoria eminentes intelectuales ya desaparecidos físicamente. Quién no recuerda a José Antonio Cepero Brito, fundador con ese estilo propio de instar a los panelistas, seguido de otros conductores como Fernando Guardado y Ángel Daranas que igualmente dejaron una huella en el espacio.
No podemos olvidarnos de los Doctores Enrique Gali-Menéndez, Gustavo Doubuchet, Enrique Sosa y Julio Fernández Bulté, quienes por muchos años encantaron a los televidentes con sus aciertos y desaciertos en disímiles temas. Y qué decir de la única mujer que durante cincuenta años ha permanecido en el programa regalándonos su sapiencia y contribuyendo a la promoción de la lectura: la Dr. María Dolores Ortiz. Hace un tiempo se han sumado jóvenes historiadores e investigadores como el Dr. Félix Julio Alfonso y el Msc. Rodolfo Zamora.
Durante el espacio “El elogio oportuno”, conducido por el periodista y crítico Fernando Rodríguez Sosa, realizado el pasado jueves en la Fayad Jamís, la profesora María Dolores Ortiz rememoró aquellos años en que “Escriba y Lea” se realizaba en vivo por el canal 2, actual Tele Rebelde: “Recuerdo que Cepero Brito inventó después que realizábamos el programa – que se hacía los viernes, a las 9 de la noche, y como el sábado no se trabajaba – comer en algunos de los restaurantes del Vedado y ahí relajábamos los nervios y pasábamos un rato agradable con él, que tenía un repertorio de cuentos de todos los colores”.
De cómo llegó al espacio, la eminente intelectual narró que fue a través de una llamada del propio Cepero Brito, invitándola a participar en un programa con un panel que se sometería a preguntas y respuestas y que empezaría en la TV.
“Mi primera reacción fue de un no rotundo – continuó – porque nunca había incursionado en la pantalla chica y, además, me parecía que no iba a poder contestar ninguna pregunta porque, como dirían mis estudiantes, eran interrogantes a suerte y verdad, a lo que mandara el público; lo mismo podía ser de una montaña del Japón, que de un emperador japonés, es decir, de cualquier cosa. Y me preguntaba: y si no contesto, con qué cara me presento ante mis alumnos. Porque eso pasó, la mayoría de las preguntas se contestan pero no todas porque es imposible. Más de una vez no las respondía y al otro día en el aula, los muchachos me decían: profesora, anoche no puso una. Ese era un riesgo que uno iba a correr.
”Sin embargo, Cepero insistió y me dijo que tenía que hacer ese programa porque hacía falta una mujer, no querían solo tres hombres, y creo, me dijo: «la única persona que lo puede hacer en este país es usted». Más miedo me dio todavía echarme esa responsabilidad arriba. Entonces decidí ir y probar porque uno no puede declararse vencido antes de la batalla. Las primeras preguntas las contesté y no se me van a olvidar nunca. Hace cinco décadas que estoy haciendo el programa y le agradezco al público su fidelidad durante todos estos años”, aseveró.
Ángel Pérez Herrero es otro de los rostros que durante más de 20 años nos ha permitido disfrutar de su sabiduría: “Fui primero un espectador de «Escriba y Lea» y me gustó mucho. Aunque ha cambiado de canal en varios momentos, ha permanecido porque los telerreceptores se deleitan con la emisión televisiva. Y no estoy hablando de intelectuales solamente, sino del público en general y lo he podido constatar porque como me muevo a pie por todos los lugares la gente se me acerca y me dice que el programa les encanta y, en primer lugar, siempre me preguntan por la Dra. Ortiz.
”Mi entrada al espacio televisivo se produjo porque un día Sosa me dijo: Angelo (que me llamaba así), tú te atreves a hacer el programa. Bueno, pueden suceder dos cosas, le dije: o me lleno de gloria o de otra cosa, y parece que me llené de gloria porque todavía estoy ahí. Para mí ha sido una satisfacción enorme trabajar en «Escriba y Lea» y revelo un secreto: no soy historiador, soy abogado y estudié pedagogía también. Y los alumnos se comportan de forma semejante a los de María Dolores cuando me dicen: profe, anoche se la comió; o: profe, anoche se fue en blanco”.
De los de más reciente incorporación se encuentra el Dr. Félix Julio Alfonso, vicedecano del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, quien durante el intercambio relató que en el 2001, por salida de algunos panelistas, el profesor Pérez Herrero le pidió que se incorporara al panel: “Mi mayor reto fue el temor de no estar a la altura, en primer lugar, de lo que ya el programa representaba en la historia de la Revolución Cubana y de la cultura en los últimos 60 años y también ese natural temor de fallar, de no acertar con el tema. Eso después se cura y lo aceptas con humildad; estamos hablando de un 50% de posibilidades de perder en los primeros compases de la emisión”.
Félix Julio llega al programa el fatídico 11 de septiembre del 2001: “Se imaginan ustedes después de ese impacto, sentarme a grabar. Me pasó un poco como a la Doctora; en ese programa logré sacar dos temas, lo que me tranquilizó y le dio confianza también a la directora – en ese momento, Ana Elia Lorente – para continuar como sustituto; ya en el 2008, al fallecer Julio Fernández Bulté, me incorporé como miembro pleno del panel”.
Félix Julio argumentó que tuvo la suerte de ser alumno de tres de los profesores que durante muchos años, prestigiaron el programa: Gustavo Doubuchet, Enrique Sosa y Ángel Pérez Herrero: “María Dolores Ortíz no fue mi profesora en el aula pero la tuve en el programa a mi lado sentada como una maestra permanente”.

 

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Fernando Guardado fue uno de los moderadores y confesó en el intercambio con los seguidores de la cita televisiva que en sus 50 años de locutor fue el rol que más trabajo le costó y al que más miedo le tuvo: “Era la primera vez que me iba a presentar en la TV y a sustituir a quien considero en la historia de la radiodifusión en Cuba uno de los mejores animadores y conductores que ha existido: José Antonio Cepero Brito. En segundo lugar, en aquel momento estaban Gali Menéndez, Gustavo Doubuchet y María Dolores Ortiz, y estos últimos habían sido profesores de la universidad. Ellos me habían examinado a puertas cerradas y yo los examinaría a puertas abiertas para todo el pueblo de Cuba”.
“El programa exigía una alta preparación – continuó – porque de cometer un error podías desvirtuar a los catedráticos que estaban en el panel. Las anécdotas son muchas: puedo decirles que un día se sintió un puñetazo en la mesa porque perdieron nada más y nada menos que con el Alma Mater de la Universidad de La Habana; después dieron una disertación con lujo de detalles de la conocida estatua”.
Actualmente forma parte del panel el Msc. Rodolfo Zamora, quien confesó haber crecido con “Escriba y Lea” y formar parte de él ha sido un reto constante: “Soy el más joven y todavía me pongo muy nervioso; me cuesta mucho trabajo interactuar con la cámara, los alumnos son los mejores censores. Es un aprendizaje constante porque nosotros no tenemos la verdad en la mano, pero una de las cosas más lindas del programa es que mucha gente lo ve, mucha gente sabia que a lo mejor no fue a la universidad y que nos dan una lección hasta en una esquina. Ser tributario de eso para uno es muy importante”.
El más reciente integrante del espacio como moderador es el locutor Ramón García, quien aseguró que es un programa por el que siempre mostró preferencia, “por todo el conocimiento que me aportaba; y recuerdo que en una ocasión le dije a mi madre: yo quiero hacer ese programa. Escribí un artículo que se llama «Todo es posible» donde expreso lo que sentí cuando tuve la oportunidad de estar frente a los profesores, porque pertenecen al imaginario popular y tenerlos cerca y poder someterlos a prueba entre comillas, para mí significaba mucho”.
Como una biblioteca audiovisual define Fernando Rodríguez Sosa este programa, en el que cada semana nos regala el comentario literario hace más de dos décadas: “Es un espacio muy enriquecedor que me ha permitido mucho contacto con el público televidente porque muchas personas se me acercan para hablar de él. Los telespectadores llegan a tener una información totalizadora de la cultura del mundo, no solo de la cubana. «Escriba y Lea» es como las páginas de un libro donde encuentras información, conocimiento, enseñanza y placer”.

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