ribbon

En ese sitio de obligado encuentro

31 de enero de 2019

|

 

08-1140

 

Son numerosos los espacios que, con el paso de los siglos, han quedado en la memoria de la otrora villa de San Cristóbal de La Habana.

El Malecón es, indiscutiblemente, uno de esos escenarios, que le ha otorgado a la ciudad un especial sello más allá de sus fronteras.

Los escritores y artistas han dejado, en sus obras, sus testimonios sobre esa serpenteante avenida que se extiende por varios kilómetros a la orilla del mar.

Son quizás los poetas quienes, con mayor empeño, han cantado en sus versos a ese Malecón que es sitio de obligado encuentro en las calurosas noches capitalinas.

He aquí una selección de esos poemas inspirados en el Malecón habanero, donde es fácil descubrir infinitas historias, remembranzas, vivencias, memorias…

 

////////////////////////////////////////////////////////

 

malecon-de-la-habana

En el muro del Malecón

Mi alma es una gran bahía

Fayad Jamís

 

El mar, de un azul nervioso,

toca el alma emocionada

y nos lleva la mirada

a un horizonte brumoso.

Como un gigante en reposo

se ve un buque soñoliento,

y un bote, con cargamento

de bullicio y falsas prisas,

deja una estela de risas

que se alarga por el viento.

Pescadores por placer

atisban las aguas quietas

y forman rápidas grietas

sus anzuelos al caer.

A otros se les puede ver

enarbolando un chinchorro,

y mientras un breve corro

mira la pesca lograda

del sol la postrer mirada

enciende el faro del Morro.

 

Olas violentas, sumisas,

se acercan, como si fueran

hombros de agua que trajeran

una carga de sonrisas.

A distancias imprecisas

se ven barcos navegar,

y aquí, siguiendo un andar

de incitaciones con faldas,

hay muchos ojos de espaldas

a la belleza del mar.

José Irene Valdés

 

////////////////////////////////////////////////////////

 

malecon-atardecer

Encima del Malecón

Encima del Malecón vive mi padrino

La enorme bahía de La Habana lo protege

sus puertas se abren a mis ojos

Dentro

los animales aguardan mi conducta

otros hombres también muestran sus cuentas

El canto aún no ha comenzado

La Habana entera vive la inercia de las horas

Yo no me oculto

y vivo todo.

Teresa Fornaris

////////////////////////////////////////////////////////

 

el-malecon

Paseo del Malecón

(fragmento)

Recobro los remansos de mi mente

al ver que mi sustancia memoriosa

se reduce y se va cristalizando.

Salir de las arenas y sus fuegos

y sentarse a la sombra de la Ceiba.

Es el tiempo que pasa y me erosiona

que divide en fragmentos desdeñosos

los mejores momentos de mi vida.

Los años se mastican en silencio.

Contemplo las sin par constelaciones.

Esquemas arbitrarios de los cielos

se alinean perfilando unas figuras

que los griegos llamaron zodiacales.

La soledad del ser imaginante

traza líneas de exacta arquitectura

al formar con estrella un bestiario.

Estos signos de bestias y de dioses

son las doce entidades de los ojos

que el espíritu impone a los espacios

sin fronteras ni límites soñados.

Las parejas de amantes me entretienen

con sus cosas que son las mismas cosas

que molieron mis padres y los padres

de mis padres en claros plenilunios.

El amor es más viejo que los templos

pero siempre sorprende y arrebata.

A buscar el amor y su alto imperio.

A buscarlo en las eras de locura

de sonido y de furia saturadas.

Oscar Hurtado

Galería de Imágenes

Comentarios