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Edesio Alejandro, un hombre realizado

7 de agosto de 2015

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Edesio 1

El cine cubano contemporáneo no se concibe sin la obra de Edesio Alejandro. Así como las composiciones del Grupo de Experimentación Sonora del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) constituyen la banda sonora de la Cuba de los 60 y 70, las décadas posteriores están marcadas por la impronta de este músico, invitado al espacio “Encuentro con…”, que conduce la periodista Magda Resik Aguirre.

 

Al Salón de Mayo de la sede de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) asistieron amigos, colegas y familiares de uno de los artistas más multifacéticos con que cuenta nuestro país. Autor y dueño de formas musicales que van desde lo clásico y tradicional hasta sonidos más contemporáneos y progresistas, Edesio Alejandro compartió con los presentes sus más de treinta años de vida artística y profesional, desde sus inicios en la música hasta los proyectos recientes.
Conducido por la preguntas de Magda Resik, relató cómo la inquietud artística que le inculcara su madre durante la niñez lo salvó de ser un delincuente juvenil en la barriada de San Leopoldo, lugar que le vio nacer en 1958. Sus primeros acercamientos al rock con los amigos de la escuela, el tránsito de baterista a trompetista, y finalmente alumno de guitarra del Conservatorio Alejandro García Caturla, con Clara Incola y Mario Daly, “profesor que marcó en mí una época de enseñanzas conceptuales donde era más importante vivir lo que estábamos tocando que las técnica de interpretación”.

 

Confesó que durante esta etapa de estudios mantuvo una especie de doble vida: “combinaba las clases en el Conservatorio con los ensayos de la banda a escondidas de los maestros, puesto que el rock por entonces era considerado una herejía. Así nos mantuvimos por varios años, tocando en azoteas, los mismos que a los 11 años nos decidimos a formar el grupo”.

 

Magda Resik (M.R.)- Me gustaría adentrarme en esa naturaleza de Edesio Alejandro como compositor ¿Cómo concibes la composición musical y como entras a ella?

 

Edesio Alejandro (E.A.)- La creación musical es como un acto de magia. Una entrega hacia algo que no puedes ver, un proceso espiritual. Empecé a escribir desde que entré al conservatorio, aunque en la banda de rock ya componíamos nuestras canciones. La escuela hizo de ese proceso una necesidad. Quería escribir las melodías que rondaban mi cabeza y poder sentirlas físicamente.

 

Durante el nivel medio de guitarra, con el profesor Flores Chaviano en el Conservatorio Amadeo Roldán, sintió la necesidad de cambiar sus métodos de aprendizaje y probar con nuevos ejercicios y composiciones para la práctica del instrumento.

 

“Sentía una especie de voz que me decía las notas musicales. Descubrí que era mi voz interior, mi intuición, que no me estaba volviendo loco. Mi fórmula para componer era escuchar esa voz, ya no es así: el oficio te va dando métodos que a veces pueden volverte esquemático”, reveló.
La incursión en el teatro y luego el cine como compositor de banda sonora, cambia sus rutinas productivas. Comentó que la libertad creativa que le permitió el primer género, y la necesidad de conjugar la dramaturgia con los efectos sonoros, la música incidental y los ambientes, le ayudaron a acompañar aquellas incorpóreas notas musicales con imágenes.
“Eso me preparó para entrar al cine finalmente. Mi primera película fue Clandestinos, y su banda sonora la hice fácilmente en una semana. Tenía muchas ganas de entrar en ese nuevo medio y tantas ideas que materializar. Las puse en práctica con la película a partir de la historia, que es la que dice cómo debe sonar. A partir de esa experiencia, cuando compongo para otros medios que no son audiovisuales, siempre me imagino una historia que haga fluir la música que le corresponde. Las voces continúan cantándome las notas: la música suena siempre dentro antes de hacerlo fuera”, explicó.
M.R.- Todo parece indicar que Edesio Alejandro hace la contra música, que no se deja llevar por esquemas y cánones. Una música que responde a un instinto casi innato, que pasa por el oficio, pero sin dudas se impone diferente. Y es en ese tipo de música diferente donde el público reconoce a Edesio Alejandro. En cuanto a la originalidad, siempre me ha llamado la atención el poder de singularidad que tiene tu música, que la hace reconocible ¿Qué influye en esa singularidad?

 

E.A.- Nunca me ha gustado repetir lo que ya se ha hecho, pero eso no significa que niegue la música de otros compositores. Respeto mucho la obra de los demás y se lo he inculcado a mi hijo, pero siempre quise hacer algo diferente, y es difícil, porque cuando lo logras caes en la trampa de la repetición. Lo que se convierte en tu sello puede hacer que tu trabajo tenga siempre el mismo sabor.

 

Después de muchos años intentando romper la barrera de la diferencia con incursiones en obras de teatro con las compañías Rita Montaner y Pequeño Teatro de La Habana, documentales, seriales de televisión, cortometrajes, animados y otros filmes, como La Vida en Rosa (1989), Hello Hemingway, Caravana (1990) y Adorables Mentiras (1991), la llegada del Período Especial da un vuelco en la vida y obra de Edesio Alejandro. Una etapa difícil que confiesa haber pasado con la misma crudeza con que la recuerdan millones de cubanos. Tanto así que se embarca en 1992 en un viaje a América del Norte en busca de trabajo, no como músico, pero con la esperanza de dar a conocer su primer demo, grabado con la colaboración de Silvio Rodríguez.

 

“Tuve la oportunidad de que la empresa Sony Music me ofreciera un contrato tras escuchar el demo, con la condición de que fuera a vivir a los Estados Unidos”, recuerdó Edesio. “De aceptar significaba que no podría volver, y no estaba dispuesto a tomar una decisión que me negaran la posibilidad de volver a estar con mi familia. Ser cubano es poder estar en Cuba, mi país, el lugar donde nací y donde se encuentran mis amigos, mis muertos…”

 

Regresó a Cuba dispuesto a empezar de nuevo, sin el contrato de una empresa disquera multinacional, pero con algunos consejos que hoy repite como la clave del éxito para cualquier joven músico: la búsqueda de la distinción y la originalidad, con un marcado énfasis en la promoción. Una nueva oportunidad surge de la mano de Adriano Rodríguez, gloria de la música cubana, quien se convierte primero en su vecino y luego en “su ángel”, según confiesa el propio Edesio Alejandro.

 

“Solo tres metros separan su casa de la mía, y gracias a ese corto espacio una vez lo escuché cantar rumba, género que no era habitual en su repertorio. A partir de entonces comencé a reflexionar sobre este estilo, recordé los toques de tambor en el barrio de mi infancia, y fui mezclando ese sonido con otros más contemporáneos en el bajo y la batería, hasta lograr algo nuevo. Seis meses después estaba vendiendo 600 mil copias de mi primer disco”, comentó sobre su debut internacional en 1999 con el lanzamiento de su CD Black Angel en Europa y la canción Blen blen, que ocupó varias semanas el primer lugar en las listas de éxitos Dance Floor del canal MTV.

 

A partir de estos experimentos Edesio logra la fusión de lo cubano con elementos de la música internacional en una forma de sonar diferente, aunque reconoce que “sacrificando la lógica de los géneros muchas veces”. Utiliza las raíces cubanas expresadas en la rumba, la conga y el son, entre otras, en una mezcla inusual con el rap, el funky, el soul y el hip-hop.

 

M.R.- ¿Cuba para tu profesión tiene algún sentido también?

 

E.A.- En el momento en que te alejas de tu cultura dejas de sentir. Hay que estar apegado a la realidad que nos rodea, a la gente que construye esa realidad, porque es de ahí donde parten las historias. Es imposible vivir en Rusia y hacer son montuno.

M.R.- ¿Qué es la música cubana? ¿Qué elementos musicales tú distingues que hacen que uno pueda reconocer la música cubana?

 

E.A.- Lo que distingue actualmente a la nueva música cubana es que en el mundo las personas no la pueden bailar. Por eso la música tradicional cubana se ha puesto tan de moda en los últimos años, y eso lo confirma el reconocimiento internacional que ha recibido el Buena Vista Social Club.

 

Me gustaría decirte que lo que más me ha funcionado de la música cubana es la rumba, tan difícil de tocar como de bailar aun para muchos cubanos; también el son, muy noble y adaptable cuando se mezcla con otras sonoridades, y padre de los géneros bailables de nuestro país; y la conga, especialmente la de Santiago de Cuba, que siempre me ha resultado muy caliente por su energía y reiteración. Esos tres géneros son los patrones fundamentales de mi música. Ya los empleo de forma intuitiva e incluso, de forma oculta, en el trasfondo de las canciones.

 

M.R.- ¿En qué se ha convertido la música para ti y cómo se relaciona con tu vida cotidiana?

 

E.A.- Tengo la suerte de que mi trabajo es lo que para otras personas un hobby, por eso disfruto muchísimo haciéndola. Lo llamo trabajo pero no lo es, porque es un disfrute total. Pude hacer mi propio estudio en casa y desde que me levanto de la cama, a veces sin lavarme la cara, me pongo a trabajar. Tengo la suerte de que mi familia me apoya, y gracias a ellos he podido desarrollar no solo mi obra individual sino también aquella que durante más de diez años llevo junto a mi hijo Cristian Alejandro. Soy un hombre realizado, un tipo feliz. Me quedan muchas cosas por hacer y él es mi continuación. Es una bendición que la vida me ha permitido hacer lo que me gusta, y ahora me he complicado un poquito más con las producciones cinematográficas en las que estoy envuelto.

 

Inmerso siempre en nuevos proyectos, Edesio Alejandro ha afirmado que el cine es también su pasión para contar historias. Su primera realización, Los cien sones de Cuba, fue nominada como producción musical a los Grammy Latino, y a los Grammy de la Academia estadounidense, y obtuvo el Premio de la popularidad en el Festival de Documentales Santiago Álvarez. La ocasión del “Encuentro con…” le sirvió para anunciar el estreno de su documental sobre la obra de Adriano Rodríguez a finales del mes de septiembre. Proyecto en el que trabaja desde hace cinco años y que incluye a figuras de la música que han compartido con este intérprete, como Silvio Rodríguez, Danny Rivera, Eliades Ochoa y Frank Fernández.

 

“Siempre he tenido la necesidad de buscarme, como artista y creador, y el público cubano me ha permitido eso. Me han dejado hacer lo me ha dado la gana, y por ello me han hecho feliz. Es un pueblo de una amplia cultura musical, que acepta y disfruta todos los géneros, y eso me ha permitido desarrollarme”.

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