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Cita con el maestro

27 de enero de 2018

Por: Ariadna Poey Sánchez y Thalía Rosa Alfonso Gómez (Estudiantes de Periodismo)

 

Martí, el misterio que nos acompaña siempre. Foto: Modesto Gutierrez Cabo

Martí, el misterio que nos acompaña siempre. Foto: Modesto Gutierrez Cabo

 

Una Sesión Extraordinaria Pública, en homenaje al 165 Aniversario del natalicio de José Martí, tuvo lugar en el Colegio de San Gerónimo de La Habana, presidida por el Doctor en Ciencias Históricas, Eduardo Torres Cuevas.

El también director de la Biblioteca Nacional comentó acerca de la admiración de Martí por Félix Varela: “Era un patriota entero. Creo que la palabra entero dice mucho, pues es el patriota constructor del pensamiento, de los sentimientos y las ideas cubanas”.

Asimismo, se refirió al especial acento que coloca Martí al hablar de la obra de José de la Luz y Caballero, quizás uno de los hombres más importantes en los acontecimientos del 68.

“Más un pensador del siglo XX que del XIX, cuando verdaderamente se forjó su pensamiento. Fue el verdadero hombre de la revolución en Cuba, pues marcó el carácter ético de la misma; por eso es necesario acercarnos a su pensamiento, a su semilla, a sus frutos”, expresó Torres Cuevas aludiendo al más universal de los cubanos.

A través de citas a la obra martiana, numerosos académicos comentaron facetas claves de la vida del Apóstol, tales como la crítica cultural y sus apreciaciones sobre el uso del español, el cual, según decía “se ha de hablar sin pujos ni remilgos. El que se atreva con sus elegancias, háblelo con ellas”.

Como parte del programa del encuentro, la Doctora Marlen Domínguez dio lectura a un fragmento del artículo titulado El castellano en América de 1881: “No se ha de poner el español so pretexto de elegancias entretelado y lleno de capas lo mismo que las cebollas, ni, so pretexto de libertad, se le ha de dejar como payaso de feria, lleno de sobrepuestos y remiendos en colorín que no sea suyo, usando las voces fuera de su sentir o traduciendo malamente del francés o inglés, lo que de sobra hay modo de decir con pureza en español; o inventando verbajos que corren, a la larga, de la gente inculta (…)”.

Además, la profesora explicó acerca de los temas fundamentales abordados en el artículo El carácter de la revista venezolana, tales como la relación pensamiento-lenguaje, la selección adecuada de las palabras, la lengua, la correspondencia entre firma y contenido, igualmente, se refirió al gusto de Martí por la recopilación de palabras (plancha, para referirse a hacer el ridículo como dos amantes sorprendidos; pumpá, en alusión a los sombreros de copa alta o “darse un palo”, en lugar de tomarse un trago durante la ley seca).

Para recordar también a Martí, de una manera directa y plena, el académico Reinaldo González leyó un fragmento de las Obras Completas, correspondiente a la crítica que hizo nuestro Héroe Nacional a la novela ¿El vivo o el muerto? de Amelie Rives; la cual consideró de temática refrescante y novedosa para la época y excelente para una joven de temprana edad, aunque con algunos errores de escritura.

“En esta vibrante novela, ¿El vivo o el muerto?, a cuyo título mismo ha dado en inglés el sabor arcaico que señaló sus primeras noveletas hípicas, hay un drama brutal y magnífico, aunque sin armonía, grados, ni beldad literaria, entre la pasión carnal, la atracción física, el influjo del cuerpo, el trastorno causado por la aparición triunfante de la belleza, y la pasión espiritual en su caso más bello y sutil, el caso de amor de una viuda joven y ardiente a su marido muerto”.

De igual forma, el catedrático Eduardo Méndez se refirió al discurso pronunciado por José Martí el 3 de marzo de 1891, en una velada artística celebrada en la Sociedad Literaria Hispanoamericana de Nueva York. En este texto, el más universal de los cubanos rendía homenaje póstumo a Nicolás Ruiz Espadero, célebre pianista cubano fallecido un año antes y de quien Martí escribiera: “¡Bien hace, de veras, la Sociedad Literaria en llevar con este concierto de espíritus, un alivio póstumo a la tumba de quien acaso sacó su música más bella del choque del espíritu excelso, con la vida que se lo ofendía y acorralaba! iBien hacen estas manos caritativas de mujer, en poner en la tumba del artista desconsolado la limosna de una flor!

La Sesión culminó con una selección de seis poemas de Martí, musicalizados por el pianista Franco Rivero Bueno e interpretados del tenor Bernardo Puccini, entre los cuales estuvieron el verso XXXV (“¿Qué importa que tu puñal se me clave en el riñón?”) y el XLIV (“Tiene el leopardo un abrigo”).

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