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Efemérides

Música

Estreno mundial de la Tercera Sinfonía en Re Mayor, de Franz Schubert

05 de febrero de 1815

En 1815, cuando sólo contaba dieciocho años de edad, Schubert escribió una de sus sinfonías más hermosas e importantes. Se trata de la Tercera, en Re Mayor, cuya composición ha sido fechada por los investigadores entre el 11 y el 19 de julio de ese año 1815. En esa época, Schubert continuaba aún sus estudios con Antonio Salieri, pero se encontraba en el que fuera considerado como el año de la producción más copiosa de toda su carrera. Y es que, además de esa Tercera Sinfonía, Schubert había terminado la Segunda en Si bemol Mayor, que ya escucharon en este ciclo, y había escrito tres operetas y 150 canciones.
La Tercera Sinfonía schubertiana denuncia la influencia que aún ejercía sobre el joven compositor todo el gran sinfonismo vienés del siglo XVIII, ya que, por su estructura y sonoridad, esta Tercera Sinfonía en Re Mayor es heredera del mejor espíritu del llamado estilo clásico. Sin embargo, Schubert, quien para muchos abrió a la música la sensibilidad romántica, dejó en esta partitura algunas pinceladas de ese nuevo enfoque estético.

En primer lugar, la obra se acerca más en ciertos momentos al chispeante humor italiano de Rossini que a los modelos sinfónicos de Haydn y Mozart.
El Minuetto que aparece en el tercer movimiento rebasa los límites de una danza de corte y presenta, en su Trío central, una rústica melodía con carácter de Ländler, que constituye el antecedente directo del vals vienés.
Por su parte, el Presto final vuelve a retomar el espíritu popular, pero esta vez aproximándose a la vivacidad rítmica de una tarantella napolitana.
La Tercera Sinfonía en RE Mayor, de Franz Schubert, fue estrenada en Viena, hace
193 años, UN DIA COMO HOY.

Muere el compositor Jacques Ibert

05 de febrero de 1962

Un 5 de febrero, el de 1962, moría el compositor francés Jacques Ibert, quien había nacido en París, el 15 de agosto de 1890.
Hacia los años veintes del pasado siglo, la música de concierto trató de recrear, con un sentido nuevo, los viejos estilos del pasado. Y fue asís que algunos compositores, comenzando por el ruso Igor Stravinsky, acudieron a las antiguas técnicas del Renacimiento, el Barroco o el Clasicismo, tratando de imprimir a sus obras un nuevo espíritu, a partir de elementos del pasado. De ese modo, la polifonía, el bajo continuo y el contrapunto se fusionaron con las modernas disonancias, la politonalidad o la polirritmia, para producir un efecto renovador y fascinante.
Esa corriente es la que ha sido llamada “neoclasicismo”, y por ella pasaron, más o menos, todos los grandes compositores de los años veinte y treinta del pasado siglo. Por otra parte, no pocos frutos importantes de la música del siglo veinte fueron concebidos a partir de esa proyección estética.
Y uno de esos compositores que sintieron la “tentación neoclásica” fue el francés Jacques Ibert, quien fue alumno de Gabriel Faure en el Conservatorio de París y, posteriormente, se desempeñó como director de la Academia francesa de Roma, desde 1937. Su catálogo como compositor incluye obras de los más diversos géneros, pero se destacan sus composiciones para instrumentos de aliento, como el famoso Concertino para saxofón y el Concierto para flauta.
Jacques Ibert murió en París, a los 72 años de edad, en 1962, UN DIA COMO HOY