Música
Mozart concluyó su último Concierto para piano y orquesta
05 de enero de 1791
Este Concierto No. 27 en Si bemol Mayor, el último que escribiera Mozart, data del mismo año en que murió el compositor austríaco, sin embargo, la obra no posee ningún elemento que revele, de manera especial, ni el lamentable estado de salud, ni la próxima muerte de su autor. Por el contrario, siempre se ha dicho que si esas condiciones se reflejaran en su música, no cabe dudas de que Mozart habría muerto después del Concierto No.24, que es una de sus obras más trágicas y desoladas.
En cambio, en el Concierto No. 27 hay un sentido de intimidad, una especia de “confesión personal” que se refleja, sobre todo, en el segundo movimiento, mientras que el tercero no muestra tanto brillo como otros finales mozartianos. Y es que, como se sabe, Mozart no se fue de la vida dejando amarguras y tristezas en sus últimas obras. Todo lo contrario.
Téngase en cuenta que en esos últimos meses de vida, él escribió obras como las Sinfonías Nos. 40 y 41; la ópera “La flauta mágica” y este amable y jubiloso Concierto No. 27, en Si bemol Mayor, para piano y orquesta, obra que ocupa el número 595 en el catálogo general del compositor, y que fuera terminado en Viena, hace 217 años, UN DIA COMO HOY.
Inauguración del Teatro de la Opera de París
05 de enero de 1875
Un 5 de enero, el de 1875, se abrieron por primera vez las puertas del lujoso edificio construido por Charles Garnier para la Opera de París.
La Opera de París, o la “Opera Garnier”, como también se le conoce, heredaba una larga historia de las presentaciones de óperas en la capital francesa, iniciada en tiempos de Luis XIV. Y, al igual que ocurre con todos los grandes teatros de su tipo en el mundo, la Opera de París alterna el arte operístico con las funciones de ballet.
A partir de su inauguración, hace hoy 133 años, la Opera de París se convirtió no sólo en una de las más amplias y lujosas casas de ópera en todo el mundo, sino también en una de las más importantes desde el punto de vista artístico. Su amplio escenario, entonces uno de los mayores del mundo, con 100 pies de ancho y 112 de profundidad, permitió la realización de montajes fastuosos y espectaculares. Y si a eso se suma la inteligente regencia con que ha contado, y entre los que se destacan los nombres de Rolf Liebermann y Bernard Le Fort, así como la dirección musical de grandes maestros como George Solti, Charles Mackerras, Julius Rudel y George Petre, entre otros, se puede tener una idea del alto nivel artístico que ha caracterizado a las producciones de la Opera de París.
En la actualidad, el edificio que durante más de un siglo integró junto al Metropolitan neoyorquino y al Covent Garden de Londres, la trilogía de los más famosos teatros de ópera del mundo, comparte con la moderna Opera Bastilla la creciente demanda que del arte operístico existe en todas partes. Sin embargo, en sentido general, puede decirse que la Gran Opera Garnier mantiene una programación a base de los montajes tradicionales e históricos de su habitual repertorio, mientras que la Opera Bastilla se encarga, más bien, de producciones muy novedosas, tanto por su concepción escénica, como por tratarse de un nuevo título en el repertorio de la Compañía.
El Teatro de la Opera de París, conocido como “Opera Garnier” y llamado en su idioma original “Palais Garnier”, abrió sus puertas por primera vez, en 1875, UN DIA COMO HOY.





