ribbon

!Voy a estallar!

6 de septiembre de 2013

|

No es difícil escuchar esta frase porque también es muy posible que la hayamos dicho ¡voy a estallar sino digo lo que pienso… sino no grito….! o ¡lo mato o estallo! Y lo que es peor aún, se puede unir la acción a la palabra, y furiosamente agredir a otro cuando ocurre algún hecho de la vida cotidiana, donde no está en peligro su vida y es excesiva la respuesta y habría mil y una formas más de dirimir el problema, sin llegar a esos extremos. Ya dije que las emociones -y en el caso particular de la ira- las tenemos los seres humanos desde épocas ancestrales y nos han servido para la defensa ante ataques y otros peligros; esa es la parte buena de la ira, porque a diferencia de lo que algunos (o muchos) creen, sentir ira es bueno, pero lo difícil es saber dirigirla correctamente, en beneficio de nosotros, en una situación adecuada y no usarla, darle rienda suelta ante cualquier obstáculo, que es lo que hacen los iracundos que lo resuelven todo a gritos, amenazas y golpes. Y es que hoy sigo hablando del autocontrol, que es difícil lograr porque como ya les dije, pero les repito y me permitiré repetirlo en cuanta ocasión sea pertinente, el autocontrol NO es represión, ni tampoco es “guardar” las emociones negativas porque estas también hacen falta. A ver, me explico; si tengo un subordinado en mi departamento que no cumple con su trabajo, no vale la pena que me enoje, lo ofenda, le amenace, porque eso difícilmente resuelva el problema, lo que necesito es buscar las causas y proponer soluciones, un curso de entrenamiento, planes de trabajo y el control sistemático de sus resultados, y si no se resuelve, entonces, con mucha pena, no puede seguir desempeñando ese trabajo, pero en lugar de eso, porque consciente o inconscientemente no queremos llegar a ese punto -porque el pobre, necesita el trabajo- lo que hacemos es criticar, amenazar y con eso “descargamos”, pero no resolvemos el problema y al otro día comienza nuevamente el mismo ciclo, con lo cual podemos terminar con una hipertensión o cualquier otra enfermedad de los tiempos modernos. Entonces se puede llegar a una conclusión, y es que el autocontrol no es solo algo relacionado con lo que sentimos, sino que es fundamentalmente un asunto de razonamiento. ¿Qué me hace enojar? ¿Lo puedo modificar o lo tengo que eliminar? Mire que he visto personas que son felices durante el día en el trabajo y cuando llegan a su casa se “agrian” y se convierten en animales salvajes y es que no quieren reconocer que la mujer o el marido ya nos les gusta, pero se resisten a descubrir la verdadera razón de su constante mal humor y no quieren darse cuenta que lo mejor es la separación, porque piensan en los hijos (lo cual es muy loable) pero se olvidan de pensar en ellos mismos como personas con derecho a amar y ser feliz. ¿La parte buena de la ira? Ya casi no tengo espacio y prometo que en otra ocasión me extenderé sobre esto, pero si va de noche solo y lo atacan y Ud. se defiende como león, impidiendo un daño, esa es una señal muy buena que sabe dirigir bien la ira.

Comentarios