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Valoraciones de José Martí acerca de la literatura, los libros y la lectura

27 de febrero de 2015

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marti_jose_02José Martí además de resaltar el papel de los escritores señaló la trascendencia que le atribuyera a la literatura, la existencia de los libros y la lectura.
Él dijo que la literatura es la bella  forma de los pueblos y además planteó que las obras literarias son como los hijos: rehacen a sus padres.
En torno al objeto de la literatura aseguró que es acercarse a la vida ya sea para inspirarse en ella ó  para reformarla conociéndola.
Precisamente al respecto enfatizó que la literatura  o es cosa vacía de sentidos, o es la expresión del pueblo que la crea.
En un trabajo titulado Autores americanos aborígenes, publicado en La América, Nueva York, en 1884,  llegó a señalar que no es otra cosa más que expresión y forma y reflejo en palabras de la naturaleza que nutre y del espíritu que anima al pueblo que la crea.
Dos meses después, en otro trabajo identificado con el título Una comedia indígena, igualmente en La América, pero en este caso publicado en junio de 1884, expresó: “La literatura no es más que la expresión y forma de la vida de un pueblo.”
José Martí  también significó que la literatura verdadera está en la observación de los tipos originales y en la expresión fiel e intensa de lo que el autor ve dentro y fuera de sí. Esto lo planteó en un comentario que hizo en relación con el libro Tipos y costumbres bonaerenses de Juan Piaggio.
Este comentario salió publicado en El Partido Liberal de México, en octubre de 1889.

He citado algunos conceptos expresados por Martí en relación con la significación que le atribuyó a la literatura.  Y quiero además recordar algo que él expresó a modo de consejo a todos aquellos que deseaban  estudiar la literatura como tal de un determinado pueblo ó del mundo en general.
Precisamente en 1894 en sus cuadernos de apuntes planteó esta recomendación: “El que quiera estudiar literatura empiece el estudio desde las raíces y verá bajar de lo alto los arroyos y a los poetas y prosistas salirse al camino, a beber de su agua, cada cual con su copa.”
Señalé que también haría mención a los criterios de Martí sobre los libros y la lectura. Él destacó que los libros consuelan, calman, preparan, enriquecen y redimen e igualmente precisó que le parecía que cada libro constituía una respuesta a las ansias de los seres humanos.
En un trabajo publicado en La América, en Nueva York, en 1883,  detalló que un libro aunque sea de mente ajena, parece cosa nacida de uno mismo y que se siente uno como mejorado y agrandado con cada libro nuevo.
También expresó en otro de sus trabajos periodísticos, en este caso en el titulado Un viaje a México, reflejado en La Nación, de Buenos Aires, Argentina, en su edición correspondiente al primero de junio de 1887, que hay libros de gala, escritos con el corazón, que excusan con su sinceridad las ligerezas del juicio y seguidamente añadió: “ … libros como acuarelas, con un color que tiene algo de rosa y de miel, y una gracia como de pluma de ave blanca, libros de perla, leche y oro.”
Martí igualmente se refirió a lo que se podía experimentar al entrar en una librería y hallarse en contacto con muchos libros. Acerca de esto comentó en La Nación, de Buenos Aires, el 13 de enero de 1886: “ Sólo el júbilo que produce entrar en una gran librería es comparable al frío que se siente al entrar en un gran arsenal.”
He hecho referencia a lo que Martí opinó acerca de los libros y la literatura, pero también deseo recordar lo que manifestó con respecto a la importancia de la lectura.
Aseguró que leer es una manera de crecer, de mejorar la fortuna, de mejorar el alma.
En el folleto que elaboró en 1877 sobre Guatemala y que fuera publicado en México al año siguiente, llegó a señalar con particular simbolismo: “ Saber leer es saber andar. Saber escribir es saber ascender.”
Igualmente deseo recordar algo expuesto por él en relación con la lectura en el trabajo acerca de Emerson, publicado en La Opinión Nacional de Caracas, el 19 de mayo de 1882.
En esa ocasión Martí escribió: “La lectura estimula, enciende, aviva. Y es como soplo de aire fresco sobre la hoguera resguardada, que se lleva las cenizas, y deja al aire el fuego.”
Como creador en el campo de la literatura  José Martí también dio su aporte al desarrollo de la cultura.
Elaboró, desde la etapa de su juventud, una gran cantidad de poemas, llegó, incluso a publicar dos libros de poesías, los identificados como “Ismaelillo” y los Versos Sencillos, respectivamente, escribió una novela titulada Amistad funesta, varias obras de teatro, tradujo obras de destacados escritores, así como comentó sobre la labor de escritores y artistas.
Acerca de las características de José Martí y cómo le agradaba mucho escribir tanto trabajos periodísticos como cartas a sus amigos y cercanos colaboradores opinó Blanche Zacharie quién tuvo la posibilidad de tratarlo durante su larga estancia en los Estados Unidos de América.

En un libro titulado El Martí que yo conocí, la Zacharie, detalló: “Martí, ya se sabe, era un trabajador formidable; sus obras comprenden ensayos, disquisiciones filosóficas, discursos políticos, críticas de arte, periodismo de alta categoría, teatro, novelas y poemas, sin hablar de sus cartas, que son originalísimas, chispeantes, a veces tiernas y siempre exquisitas. Le encantaba escribir; la pluma en su mano, delgada y nerviosa, parecía parte integrante de su ser; como el atributo de una divinidad mitológica; lo identificaba.
No obstante el cúmulo de trabajo que lo presionaba, siempre encontraba tiempo para atender escrupulosamente a su correspondencia, pues era la finura personificada y tenía gusto en comunicarse con sus amigos o compañeros para informarles de alguna noticia y hacerles sentir su interés palpitante en la causa común.”

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