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Testimonio musical de una ciudad

11 de marzo de 2013

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Laureano Fuentes

A través de la historia, las artes han tenido mayor desarrollo en la capital de cualquier país del mundo, y un ejemplo evidente lo tenemos en París, “la ciudad luz”, cuyo Conservatorio de Música, en el siglo XIX, era la máxima aspiración de cualquier estudiante, y en el cual completaron su formación académica los cubanos: Ignacio Cervantes, José White y Claudio Domingo José Brindis de Salas, entre otros. Sin embargo, hay ciudades menos importantes, donde han surgido genios del arte que han marcado “hitos” en la historia universal. Pero en este comentario sólo me voy a referir a un lugar, cuya historia musical no puede ignorarse: Santiago de Cuba.
Fue ésta la primera capital del país, desde 1514, hasta que el gran desarrollo alcanzado por la Villa de San Cristóbal de La Habana -debido a la importancia de su puerto- hizo que la Capitanía General se trasladara hacia esa ciudad occidental desde 1553, a la que se denominó “llave del Nuevo Mundo”. Sin embargo, fue en Santiago donde desarrolló su trayectoria profesional, luego de cursar estudios en Alcalá de Henares, el mestizo Miguel de Velázquez (hijo de india y sobrino de Velázquez) primer Maestro de Capilla que conoció esta ciudad, quien no dejó escrita ninguna partitura, pero dominaba el arte del órgano y del canto llano. En cuanto a la música profana, existen testimonios de que ya en el siglo XVI, en Santiago de Cuba se conocieron pequeñas agrupaciones donde predominaba la percusión, que amenizaban las fiestas, y algunas guarachas que se extendieron luego a todo el país.
Ya en el siglo XVIII, la figura de Esteban Salas se convierte en el punto de partida del arte musical cubano, al ser nuestro primer compositor y desarrollar una amplia labor educativa en Santiago de Cuba, realizando conciertos públicos, donde estrenaba obras del repertorio clásico universal que hasta ese momento eran desconocidas por los santiagueros. Esto evidencia que la Capilla de Música de aquella Catedral, fue la primera sala de conciertos de la ciudad oriental.
Un nombre que no puedo dejar de mencionar en este recorrido histórico por el arte musical de Santiago de Cuba, es el de Laureano Fuentes Matons, compositor del siglo XIX, y uno de los iniciadores del pensamiento musicológico en nuestro país. Su libro, Las Artes en Santiago de Cuba, es un valioso testimonio acerca del desarrollo musical alcanzado por aquella ciudad aquella ciudad donde, en esa misma centuria e inicios de la siguiente, surgieron  otros creadores que auspiciaron  academias e instituciones culturales, entre cuyos nombres no pueden faltar los de: Carlos Miyares Hierrezuelo, Pedro Antonio Benedice y Rafael Salcedo quien, junto a Ernesto Cervera, mantuvo una labor musical muy relevante. Pero es la figura de Dulce María Serret la que marca un paso adelante, al crear el Conservatorio Provincial de Oriente, que se convirtió en el centro promotor más importante de música de concierto, en la primera mitad del sigloXX, y donde se formaron los pianistas más destacados de esa ciudad, como Harold Gramatges, quien devino en compositor años después.´
Cierto que al crearse la Sociedad Pro-Arte Musical, La Habana fue visitada por eminencias de la música internacional; pero Santiago de Cuba no se quedó atrás, pues allí actuaron artistas del Metropolitan Opera House de Nueva York; pianistas como Arturo Rubinstein y Claudio Arrau; violinistas como Yehudi Menuhin…Y en la esfera de la música popular, fue en Santiago de Cuba donde surgió la trova, con nombres como Pepe Sánchez, Sindo Garay y Manuel Corona quien, junto al de Miguel Matamoros, constituyen “hitos”
A partir del triunfo de la Revolución Cubana, se abrieron nuevas oportunidades para los músicos de verdadero talento, no sólo en Santiago de Cuba, ciudad donde el maestro Miguel García creó el Coro Madrigalista y, Electo Silva, el Orfeón Santiago y el Festival de Coros, que comenzó siendo nacional y ahora es internacional. El Conservatorio Esteban Salas también surgió en esta etapa y ha formado a la más joven generación de músicos santiagueros. Respecto a las labores musicológicas, ocupa un lugar cimero el nombre de Pablo Hernández Balaguer, iniciador de las investigaciones sobre Esteban Salas. Pero esta parte de la historia santiaguera ya no es desconocida, gracias a la promoción y divulgación del quehacer de una ciudad que siempre ha sido cuna de nuestra más genuina cultura musical.

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