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Riesgos del uso crónico de medicamentos en situaciones no indicadas (II)

30 de enero de 2019

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Igual que sucede con el dolor, la imposibilidad de conciliar el sueño es otro trastorno que con frecuencia motiva la práctica de la automedicación. El insomnio se define como la dificultad para iniciar o mantener el sueño. Puede manifestarse a través de la dificultad para conciliar el sueño y por el despertar frecuente durante la noche o muy temprano en la mañana, antes de la hora planeada.

La falta de sueño reparador puede afectar nuestra capacidad para llevar a cabo las responsabilidades diarias, ya sea porque estamos demasiado cansados o porque dificulta la concentración. Cualquier tipo de insomnio puede provocar somnolencia diurna, mala concentración e incapacidad para sentirse renovado y descansado en la mañana.

El uso de medicamentos para tratar el insomnio resulta útil en ciertas situaciones, pero existen riesgos potenciales que no se pueden pasar por alto. Es por esta razón que la farmacoterapia para el insomnio nunca debe ser elegida por automedicación, sino por prescripción de un facultativo.

Sin embargo, en muchas ocasiones las personas con dificultades para conciliar el sueño optan por automedicarse. Entre los fármacos que se administran con este fin están los antihistamínicos, precisamente por la capacidad que tienen para producir somnolencia. Estos medicamentos, a pesar de ser ampliamente empleados para la alergia, tienen también contraindicaciones y precauciones de uso. Cuando se administran por tiempo prolongado y en dosis no recomendadas, pueden llevar a la aparición de dependencia y tolerancia. Además, con el tiempo pueden llegar a afectar la memoria.

Los hipnóticos sedantes son otro tipo de medicamentos que también hay que utilizar bajo el cuidado cercano de un médico debido a que pueden provocar dependencia y tolerancia. La suspensión brusca de estos medicamentos puede ser causa de insomnio de rebote y síndrome de abstinencia.

El clonazepam y el lorazepam están entre los sedantes benzodiazepínicos más utilizados para ayudar a inducir el sueño, pero se deben usar con cautela. Estos medicamentos, aún a dosis recomendadas y terapéuticas, administrados crónicamente o durante largos periodos, pueden causar dependencia física y psicológica.

Es así que debido a que existen múltiples factores que pueden desencadenar el insomnio, en lugar de acudir a la administración de medicamentos por cuenta propia, lo más recomendable es que las personas con predisposición a tener dificultades para conciliar el sueño pongan en práctica algunas medidas profilácticas de gran utilidad.

Una muy importante es evitar el consumo de sustancias estimulantes como el café y la nicotina entre 4 y 6 horas antes de acostarse. También es aconsejable crear condiciones adecuadas de iluminación, silencio y ventilación en la habitación para favorecer un buen descanso. Establecer hábitos de horario para despertarse e ir a dormir, así como practicar comportamientos rutinarios que se asocien con el sueño, como pueden ser preparar la ropa para el día siguiente o tomar un vaso de leche, son también recursos que nos pueden ayudar a combatir el insomnio de una manera segura.

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