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Retoños de almendro

8 de abril de 2013

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Retoños de almendro

La riqueza, variedad y solidez de la literatura que para niños y jóvenes se escribe hoy, en Cuba, es una verdad incontrovertible. Son numerosos los creadores de varias generaciones que, desde géneros, estilos, perspectivas y enfoques diferentes, enriquecen el panorama de las letras dedicadas a quienes son la esperanza del mundo.

Los interesados en acercarse a tan vasto universo podrán encontrar en Retoños de almendro (Ediciones La Luz, Colección Capella, 192 pp) una relevante y prometedora muestra de esa literatura infanto-juvenil creada en la isla, esa que, por sus reconocidos valores ideoestéticos, puede integrar el más selecto catálogo internacional del género.

Este volumen, con selección de Eldys Baratute Benavides, se propone ofrecer un acercamiento a la narrativa que para la niñez y la juventud firman treinta y cinco jóvenes creadores del país, nacidos todos después de 1970 y dueños, en mayor o menor medida, de los recursos imprescindibles para, a la vez, entretener y enseñar a los pequeños lectores.

En las páginas de Retoños de almendro es posible, por ello, encontrar las historias de las ya conocidas, y reconocidas, Teresa Cárdenas, Susana Haug y Mildre Hernández, junto a los relatos de otros –como Gelsys García, Ricardo J. López Deville y Yunier Serrano Rojas (Valerio)— quienes se incorporan al difícil empeño de fabular para niños y jóvenes.

Se trata, en realidad, de una especie de gran muestrario, de variopinto fresco, que devela tanto esa amplia gama temática –en que se entremezclan las problemáticas de la realidad y la más fantasiosa imaginación— como esos disímiles recursos y técnicas narrativas que ocupan, y preocupan, a la más reciente prosa de ficción dirigida a tan exigente público lector.

Esta selección no sólo se interesa en proponer la lectura de una treintena de relatos, también se empeña en brindar una mirada a la ilustración que, en la actualidad, acompaña los textos, en prosa y en verso, que se publican por las casa editoriales nacionales y territoriales que, en la isla, se encargan del género.

De ahí que, para contar en coloridas imágenes los cuentos reunidos, hayan sido convocados diecinueve noveles artistas, algunos ya galardonados en certámenes de la especialidad –como Yancarlos Perugorría y Dagnae Tomás— y otros de más reciente incorporación a esta labor –entre ellos, Alexei Alfonso Pérez y Maikel Rojas Gallego.

Encomiable resulta la labor llevada a cabo por el también joven narrador para niños Eldys Baratute Benavides, quien ha tenido a su cargo esta cuidada, coherente e inteligente selección, la tercera que publica sobre el tema, pues ya antes daba a conocer Vuelve a cantar la cigarra y La dimensión de lo trascendente: acercamiento a la obra de Nersys Felipe.

Retoños de almendro tiene el privilegio de ser presentado por una “Carta a los niños y jóvenes, enamorados, o por enamorarse, de los libros y la lectura”, que firma la poeta y narradora Nersys Felipe, Premio Nacional de Literatura 2011. Evocador y hermoso texto, en que la autora de Cuentos de Guane comenta y recomienda:

Un día escribí: aficionar a un niño a la lectura, es entregarle otras manos, otros ojos, otros oídos, otro olfato, otro gusto, otro corazón.

(…)

Y un consejo: lean todos los días y a cualquier hora, con avidez y sin cansarse, como leía yo en aquellos lejanos y propicios días en los que podía ensartar, al primer intento, una aguja de ojo chiquito a la luz parpadeante de un farol de apagón.

(…)

¿Y qué más decirles? Que lean a bocanadas y lo mejor. Porque en los buenos libros está la vida; un pedazo en este…. otro en aquel… y en esos que uno atesora, lee, relee, no da y a veces presta, pero con miedo a un no retorno, en esos, les digo, está la vida entera.

Todos aquellos que se aventuren en la lectura de Retoños de almendro, no sólo encontrarán las más recientes narraciones que para niños y jóvenes florecen hoy en toda la isla. Conocerán, asimismo, la guía, el camino, el rumbo, que tomará, en el tiempo por venir, la prosa que hoy escriben quienes, quizás mañana, sean los hacedores de la mejor literatura infanto-juvenil cubana del siglo XXI.

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