ribbon

Rafael Hernández: La música cubana de un puertorriqueño (I)

17 de octubre de 2023

|

 

rafael1

Cuentan que el legendario creador puertorriqueño Rafael Hernández soñó en sus comienzos convertirse en un compositor clásico, pero al pasar de los días se le metió en la cabeza escribir música popular, y para ello escogió precisamente la cubana.

Y vaya si lo logró con notas de sobresaliente este excepcional artista, autor de piezas tan conocidas como Cachita, una d

e las rumbas más famosas, o Capullito de Alelí, concebidas al más puro estilo de nuestros compositores del patio.

Pero no vaya a creer que esto es único en la historia de nuestra música. De igual forma sucede con algunas piezas de autores mexicanos como Agustín Lara y Guty de Cárdenas, así como también con las del puertorriqueño Pedro Flores, que muchos las consideran cubanas.

Sin embargo, en el caso de Rafael Hernández hay una historia que se repite, y es el hecho de que “lo cubano” en su música, se debe esencialmente al muy largo tiempo vivido por él entre nosotros, por lo que “causa asombro conocer –como afirma el periodista ya fallecido Lino Betancourt– que el compositor boricua solamente residió en Cuba durante el lustro entre 1920 a 1925, aunque luego visitó la isla esporádicamente durante mucho tiempo”.

Nacido el 24 de octubre de 1891, en un humilde hogar de la ciudad puertorriqueña de Aguadilla, Rafael Hernández fue contratado en La Habana de 1920 para dirigir la orquesta del Teatro Fausto. Ya para entonces es un músico completo.

Toca el trombón, el violín, la trompeta, el contrabajo y la guitarra. Acaba de ser licenciado como sargento de una banda de música organizada en Nueva York al inicio de la Primera Guerra Mundial, con la que viajó por algunos países de Europa.

Como se sabe, en esos años -época de oro de la trova y el son- la rivalidad entre los espectáculos musicales en la capital cubana era muy fuerte. Se encontraban en todo su esplendor los teatros Campoamor, Encanto, Alhambra, Payret, Actualidades, Molino Rojo, y otros, pero el talento del boricua unido a la maestría de los intérpretes nacionales, provocaron que el Fausto se convirtiera en uno de los favoritos del gran público habanero.

Ya para entonces Rafael Hernández era capaz de asimilar en toda su dimensión “lo cubano” en el pentagrama, lo que marcaría sus composiciones, (canciones, boleros, criollas, guarachas y sones) , las que, sin duda alguna, continúan siendo acreditadas hoy por algunos como genuinamente cubanas, y no como puertorriqueñas, aunque no se puede obviar , desde luego, que la música de estos dos países hermanos – “de un pájaro las dos alas” , al decir de la poetisa boricua Lola Rodríguez de Tió- tienen una ennoblecida similitud por su identidad caribeña.

Luego de su estancia en nuestro país, Rafael Hernández creó su famoso trío Borinquen en la ciudad de Nueva York, y justo en el Día de la Canción Cubana, en 1926, dio a conocer una de sus primeras obras coronadas con el éxito, Capullito de Alelí, por la que obtuvo un enorme reconocimiento.

Galería de Imágenes

Comentarios