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Practicar la automedicación responsablemente

18 de julio de 2014

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Seguir las indicaciones del médico cuando consumimos cualquier medicamento tiene un gran valor. Sin embargo, algunas personas se “saltan” el asesoramiento del galeno y optan por la automedicación.
Si ante la presencia de cualquier síntoma la persona se automedica en lugar de visitar al doctor, es bueno que esté bien advertida de todos los riesgos a los que se puede exponer. Igualmente, si usa los medicamentos de otras personas, o los toma por indicación de terceros, puede resultar afectado, ya que lo que es favorable para unos, puede no ser igual de beneficioso para otros.
No obstante, a aquellos que quieran practicar la automedicación de manera responsable, le recomendamos no consumir ningún medicamento sin antes leer bien las etiquetas y revisar el prospecto. Es muy importante prestar atención a las instrucciones para el empleo, los posibles efectos adversos o manifestaciones físicas no deseadas que puede producir el medicamento que no tienen una relación directa con el propósito del tratamiento, las contraindicaciones que explican en qué circunstancias no debe utilizarse y las condiciones para conservarlo adecuadamente en el hogar.
Existen ciertos grupos poblacionales como el de las embarazadas, los niños y los ancianos, con los cuales se deben extremar las precauciones al administrar medicamentos, ya que en ellos su consumo entraña un mayor riesgo al ser más propensos a las intoxicaciones o las reacciones adversas. De ahí que para las embarazadas, las mujeres que lactan y los niños pequeños, lo más recomendable es evitar la automedicación a toda costa.
Los ancianos son el otro grupo más susceptible de sufrir los riesgos de la automedicación. Este sector poblacional tiende a ser por lo general muy medicado. En ellos los medicamentos que se administran de forma simultánea alcanzan un número elevado. Ya sea que se empleen para tratamientos crónicos, como para afecciones agudas, las personas de la tercera edad tienden a tomar varios medicamentos diariamente y esta puede ser una tarea difícil de cumplir, sobre todo en personas que pueden padecer trastornos de la memoria.
Para todas las personas en esta situación resulta conveniente llevar un registro diario de todos los medicamentos que consumen, anotando el nombre de cada uno, así como las dosis y los horarios de administración. Esto puede ser muy útil en caso de que se presente algún problema de salud y el médico quiera conocer cuales medicamentos se usan regularmente y también para qué la familia esté informada por si llega a presentarse algún efecto no deseado.

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