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Pote

22 de agosto de 2022

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Pote fue el sobrenombre con que se conoció a José López Rodriguez, gallego auténtico quien pese a amasar una fortuna enorme para su época, nunca dejó de consumir los potajes o potes de su preferencia, los que le dieron el citado sobrenombre.

Su historia parece mera ficción. Pero no tiene un ápice de irrealidad. Transitó desde la pobreza hasta la riqueza, y la pérdida de su fortuna lo llevó a ahorcarse en su mansión del Vedado, el 17 de marzo de 1921, en lo que ha sido uno de los suicidios más recordados y sonados de la ciudad de La Habana.

Nació en Galicia, en 1862 y emigró a Cuba en 1880, donde comenzó a trabajar como dependiente en el comercio de un pariente. Hasta ahí su historia es la del clásico galleguito trabajador y ambicioso decidido a demostrar a sus parientes que han quedado en la Península, que tomó la decisión correcta.

Fue en esta Isla donde comenzó a llamársele Pote, no de manera subrepticia sino pública. Pote demostraba así no solo su complacencia por el apodo, también su preferencia por llevar a la Galicia natal consigo, en sus costumbres, alimentos y lengua.

Analfabeto y pobre llegó Pote a Cuba. Laborioso hasta el cansancio y muy ahorrador, gastaba solo lo indispensable, y ahorrando hasta los centavos, alcanzó a reunir lo suficiente para emplearse en una imprenta, decisión que marcó el inicio de un cambio drástico en el destino de su vida, pues en 1890 Pote se casó con Ana Luisa Serrano, rica viuda propietaria de La Moderna Poesía, asumió la dirección del negocio que representaba una de las buenas librerías de La Habana e hizo más, la convirtió en la primera librería y papelería de todo el país, prestigio que perdura en nuestros días.

Es ya uno de los hombres más adinerados del país y se convierte en uno de los miembros más importantes de la Junta Directiva de la Compañía de Electricidad y Gas de la Habana, que en 1912 se fusiona con Havana Electric Railway, operadora de los tranvías.

 

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Puente de Pote. Foto: Archivo

 

De los tiempos del gobierno de José Miguel Gómez había obtenido la concesión para la construcción de un puente sobre el río Almendares. Este, de tipo basculante o levadizo, unió el Vedado con la Quinta Avenida de Miramar y se inauguró el 28 de febrero de 1921. Recibió por nombre Miramar, o Habana, pero los habaneros decidieron nombrarlo el Puente de Pote, su patrocinador.

Sin embargo, la situación económica en Cuba cambia y se empieza a vivir el período denominado de las “vacas flacas”. En circunstancias como esta, reflejo de una situación internacional de crisis, la quiebra de las entidades bancarias devino indicador infalible del terror financiero que se apoderó de cuantos habían depositado sus ahorros en los bancos. Y es entonces que ocurre el suicidio de Pote.

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