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Pepe Sánchez entre boleros y guitarreos

25 de abril de 2014

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pepePepe Sánchez, apreciado como el creador del bolero cubano e impulsor del movimiento de troveros o cantadores santiagueros, configura uno de los creadores y guitarristas de mayor destaque de finales del siglo XIX.
En consideración a estos y otros grandes valores artísticos, Pepe Sánchez alcanzará por siempre la ecclesia visibilis más raigal de la cancionistica cubana. Y también, a mi juicio,  la verdadera y reservada ecclesia invisibilis de la congregación dispersa de creadores inspiradísimos, y que en realidad, no dejan espacio para fracciones de dudas.
Nacido entre guitarreos y cantares líricos pletóricos de amor y fervor patrio, poco diré de la singular vida y obra de este gigante de la creación musical, y que para la descendencia de la cancionistica cubana, legó todo un mensaje de amor, intimidad y sobre todo, exaltación por los valores patrios.
Pienso que por años, este impacto ha llevado a profundas reflexiones y significativas afecciones e intentos por entender, mucho de lo singular de ese radiante encuentro crucial y definitorio, entre cantos y guitarras y que felizmente, cristalizan en el más puro arte trovadoresco.
El bolero en Pepe Sánchez, entre muchísimas otras explicaciones, refleja un modo muy propio de hacer y sentir música a lo cubano, y que sin deliberaciones escapa al imaginario popular, para adentrarse en los sensuales vericuetos del amor por la vida.
Al respecto, la memoria abunda en sorpresas como en las viejas fotografías, y hasta en los más lujosos espejos, puesto que dar la razón, es una manifestación que algunos no acaban nunca de aprender.
Por ejemplo, no sin cierto gustillo amargo,  en algunos círculos del “mainstream musicológico” de algunos países caribeños, se maduran criterios adversos a cerca de la creación del bolero Tristezas, cuestionándole propiedades sin dudas, irrefutables, desde enfermizas conjeturas que alcanzan, de manera irreverente, a Pepe Sánchez. Incluso criterios velados por solapadas implicaciones políticas.
Entre algunos otros “juicios” se esgrimen: ¿fue realmente Pepe Sánchez el creador del bolero? ¿Realmente es Tristezas el primer bolero en la historia? Pero hay más: ¿Fue realmente Pepe Sánchez el máximo impulsor del movimiento trovadoresco en Santiago de Cuba? ¿El bolero Tristezas modeló y dio forma definitiva al género que ya, para algunos, se escuchaba en la época? ¿Definió Tristezas el derrotero del bolero, la canción cubana y su identidad nacional?
Acerca de estas observaciones, evidentemente inspiradas por sarcásticos basamentos, solo queda por decir que, Pepe Sánchez, fue un compositor modelo para su época y para la generación que le siguió. Él fue su gran maestro y guía para originar el diálogo secreto, a lo largo de una vida, entre músicas que insinuaban proposiciones y líneas definidas de un posible rostro artístico.
Lo auténtico y genial en la ínclita creación de Pepe Sánchez, no contempla valoraciones insulsas y faltas de sustentación; ni siquiera el toque portentoso en temas que nos pudieran afectar profundamente.
Todo lo contrario, lo autentico y genial está en la forma, en la manera equilibrada que como músico, lo hizo capaz de armar historias de las mismas como espacios de creación.
Reverenciemos entonces la inmensa figura de Pepe Sánchez, no solo como creador del bolero Tristezas, que sin duda ha quedado para la eternidad; sino también, saludemos a Pepe como verdadero impulsor de la trova santiaguera del entrecruce de los siglos XIX y XX. Fuera de el descarte a sus capitales reformulaciones en la concepción del bolero cubano, sobre todo, a partir del bolero Tristezas y los que vendrían después.
Se impone, el que respetemos con el recuerdo no solo sus altas dotes como creador y guitarrista, sino también, su atildado andar y majestuoso porte en su deambular, por las calles de Santiago de Cuba, cuna indiscutible de guitarreos, trovadores y del bolero…

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