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Omar López: “Santiago de Cuba es todo para mí”

21 de agosto de 2013

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Santiago de Cuba no ha sido ciudad viajera como las otras seis villas que fundó Diego Velázquez de Cuéllar durante la conquista y colonización de la isla mayor en el siglo XVI. El formidable puerto alrededor del cual se instauró la urbe en una suerte de atalaya natural propia del diálogo excepcional entre las montañas y el mar, resguardó las riquezas del reino atesoradas por la Casa de la Contratación, protegidas por los Oficiales Reales.

El 25 de julio de 1515, en clara coincidencia con las fiestas en honor al santo patrón de España, Santiago Apóstol, quedó establecido el asentamiento al cual se trasladaron posteriormente desde Baracoa, el obispado y la catedral de Nuestra Señora de la Asunción.

La antigua villa donde se reunían anualmente los procuradores de las urbes cubanas, pronto adquirió centralidad y renombre. Progresó en ella el sistema de Encomiendas, la recaudación del oro, la producción de casabe – alimento muy apreciado por los marineros –  y todos aquellos servicios relacionados con la actividad portuaria.

Santiago inició así un crecimiento urbanístico y poblacional que el venidero 2015 habrá vencido el itinerario de 500 años. Medio milenio para una ciudad imprescindible al reconstruir la historia de la nación y evocar las luchas independentistas.

Felizmente, su núcleo colonial y la fortaleza de San Pedro de la Roca, incluida en 1997 por la UNESCO en la lista del Patrimonio Mundial, se erigen en nuestros días como testimonios perdurables del cercano medio milenio.

Por preservar esa riqueza patrimonial, valiosas personalidades entregaron cuerpo y alma, como el arqueólogo catalán, profesor de Historia del Arte y restaurador, Francisco Prat Puig y el filósofo, abogado, historiador y también arqueólogo, Felipe Martínez Arango. Sus seguidores hoy, especialistas de la Oficina del Conservador de Santiago de Cuba, se emplean a fondo en una batalla contra los demonios del tiempo y las contingencias climáticas.

Al frente de ese grupo se desempeña el Doctor Omar López, quien se recibió como arquitecto en la Universidad de Oriente y completó su formación académica en posgrados relacionados con la gestión patrimonial. Pero sin dudas, la diaria confrontación con las problemáticas que supone la preservación de la antigua villa, constituye la escuela mayor.

Doctor Omar López

En esos tiempos de estudiante, recorriendo la ciudad de Santiago de Cuba, López comprendió que sus encantos patrimoniales no eran tan apreciados: “se desconocía un poco de dónde habían salido tantos edificios interesantes, las personas que habían logrado que la ciudad fuera lo que es y todos los acontecimientos de la historia de Cuba que de una u otra manera se relacionan con Santiago. Entonces decidí dedicar mi vida a tratar de poner todo en su lugar, que nos reconociéramos en esa historia pasada en cada uno de los rincones de la ciudad.

“Importantes personalidades como Prat Puig y Arango, trabajaron con anterioridad en estos temas. Sin embargo, nuestro interés estaba en hacerlo con una visión renovada en el análisis del patrimonio arquitectónico, urbanístico y paisajístico de la ciudad.

“Fui profesor de la Universidad algunos años. Ahí pude captar todo lo que se necesita para no solo saber, sino también transmitir lo que significa el patrimonio. Formé parte de la Oficina Técnica de Restauración y Conservación de Monumentos, el germen que permitió se fundara la Oficina del Conservador de la Ciudad hace 16 años.”

Con cerca de treinta años de experiencia en las interioridades del patrimonio santiaguero, ¿cómo nos describiría las circunstancias fundacionales de la ciudad que deben haber marcado el rostro contemporáneo de Santiago?

“Diego Velázquez, cuando realiza su periplo por la zona donde había pensado fundar la ciudad, recorre la bahía de Santiago de Cuba, con su boca muy estrecha pero con una bolsa muy profunda y amplia, y consideró que al fondo de ese enclave estaba el lugar más a propósito para la fundación.

“Hay leyendas de que primero se asentó al oeste, pero en realidad  no hay ninguna evidencia arqueológica de ese hecho.  Lo que sí se sabe es que en todos los alrededores de la Bahía de Santiago existía una población nativa. El primer núcleo poblacional se ubicó en una terraza intermedia donde hoy se encuentra la Plaza Mayor – que nosotros llamamos el Parque Céspedes -, donde se emplaza también la Casa de Velázquez, que está muy cerca de ese lugar en el cual se levantó el primer castillo o fortaleza santiaguera, que todo el mundo reconoce como El Balcón de Velázquez.

Balcon de Velazquez

“Cuando hablamos hoy de la ciudad histórica de Santiago, parte de su valor urbanístico y paisajístico se debe a esa capacidad de los fundadores de buscar un lugar especial para situarla. La condición que tiene Santiago de ciudad paisaje, de ciudad mirador, de ciudad ondulante, de ciudad laberíntica, se debe al área donde se asentó desde sus primeros momentos.”

¿Qué otros elementos nos resaltaría de su ciudad como para distinguirla entre otras del país?

“Los santiagueros nos sentimos un poco montañeses y un poco marineros. Necesitamos del mar y las montañas. Santiago está rodeada completamente de elevaciones: el sistema de la Sierra Maestra, la cordillera de El Cobre, la de Boniato, La Gran Piedra, y cuando bajas Garzón o te ubicas en cualquier mirador, siempre aparece el trasfondo montañoso participando del paisaje.

“Como dice el poema: si desde el Tivolí no se ve el mar, es que Santiago no existe. Precisamente, desde toda la ladera que forma parte de la hondura donde se encuentra la ciudad histórica y desde cualquier punto, se divisa la bahía de Santiago.  Y al santiaguero le gusta pararse en un balcón, en una terraza  y mirar al mar; es parte también de la forma de existir de la ciudad.

“De la misma manera afirmo que es una ciudad de callejuelas, de callejones, de plazas, de placitas;  es una ciudad calurosa, pero que tiene mucho espacio verde, donde la gente se sienta a disfrutar de la brisa para el contacto social y la conversación; porque, al ser una ciudad marinera, el aprovechamiento de la brisa también es un elemento fundamental.

La fortaleza del Castillo del Morro

“La fortaleza del Castillo del Morro – en la Lista del Patrimonio Mundial -, que está considerada una de las piezas fundamentales de la arquitectura del Renacimiento Militar italiano, adaptada a las condiciones del Caribe, es otra de las maravillas que posee Santiago y le dan esa condición excepcional.

“Pero también, en los alrededores de la urbe encontramos un patrimonio extraordinario como el arqueológico cafetalero, que deriva de la emigración francesa a finales del siglo XVIII y principios del XIX, marcando un modo de vida singular que la UNESCO también reconoce como Patrimonio de la Humanidad.

“Otra expresión importante es la cultura inmaterial en Santiago de Cuba. De hecho, la sociedad de la Tumba Francesa, la Caridad del Oriente, ostenta la condición de Patrimonio Intangible de la Humanidad.

“También esta ciudad es la cuna de la trova, del son… ostenta la Santa Basílica Metropolitana, Iglesia Catedral de Santiago, que fue donde Esteban Salas dio inicio a lo que se considera la música cubana. Ese es un patrimonio compartido entre habaneros y santiagueros, porque esta personalidad vino aquí y creó la Capilla fundacional en los conceptos primarios de la  música.

“El nuestro Pepe Sánchez, el creador del primer bolero cubano.  Y qué hablar de la importancia que tienen Matamoros, Ñico Saquito y Compay Segundo, en la expresión de la música tradicional cubana.

“A la vez, personalidades como Laureano Fuentes y Rafael Salcedo, trabajaron la que se nombra música culta, que tuvo su génesis en Santiago y sirvió de expresión para otras modalidades musicales. Hay una tradición fuerte en lo coral, de la cual el Orfeón Santiago y otras muchas agrupaciones dan fe.

La conga de Los Hoyos

“De la misma manera, el carnaval. Cuando en Santiago se habla del Carnaval, se habla de la conga de Los Hoyos, de La Placita… y especialmente, de la conga, esa extraordinaria manifestación musical-danzaria que, cuando decide salir a la calle, se convierte en toda una multitud detrás del sonido de los tambores, de la corneta china. Se trata de una expresión popular también singular. Se desbordan las calles de Santiago en pleno  carnaval.

Dentro de la historia cubana, son santiagueros ciertos hitos que marcan el destino de esta nación… 

“En realidad, la historia de Santiago posee elementos fundamentales que hay que significar. Es bien larga la lista de hitos esenciales de la participación de Santiago en el devenir nacional, tanto en la guerra de 1868 como en la de 1895; personalidades tan extraordinarias como Antonio y José Maceo, Guillermón Moncada, imprimieron gran fuerza a todo el proceso revolucionario cubano.

“El asalto al Cuartel Moncada fue otro hito importante y se tomó como escenario a la ciudad de Santiago de Cuba. Fue un hecho de alta singularidad el que Fidel, junto a la Generación del Centenario, aquí en Santiago, donde se guardan los restos de José Martí, decidiera atacar la segunda fortaleza militar del país.  Y aun cuando ese no fue un hecho victorioso, sí hay que decir que levantó el alma de todos los cubanos en función de la lucha por la independencia definitiva y por la libertad.”

Cuartel Moncada

A sesenta años de ese momento histórico tan definitorio para la vida nacional y tras los embates de uno de los más devastadores huracanes que han asolado al país, Santiago de Cuba ha realizado un esfuerzo colosal para recuperarse y preservar también sus bienes patrimoniales. ¿Cuáles, entre las obras más significativas, nos resaltaría el Conservador?

“Ocurrió un accidente extraordinario de la naturaleza: un ciclón que devastó  muchas áreas de la ciudad, incluida la zona monumental del 26 de Julio, el escenario de esa acción ocurrida en 1953.  Se ha hecho un esfuerzo extraordinario, no solo por parte de la Oficina del Conservador, sino por muchas empresas, organismos, instituciones… Incluso, de todo el país llegó apoyo a Santiago de Cuba y en un aporte integrado para que la ciudad recuperara su color, su belleza, su funcionalidad… Se ha trabajado intensamente.

“El área monumental de la Ciudad Escolar 26 de Julio, que fuera antes el Cuartel Moncada, ha sido completamente rehabilitada:  5 escuelas primarias, una escuela secundaria, la Dirección Provincial de Educación, las instalaciones de Tele-Turquino… emplazadas dentro del antiguo Cuartel Moncada.

“Hemos inaugurado la galería Arte Soy, en un antiguo cuartelón que se encontraba en esa zona pero en un estado precario. Se ha recuperado totalmente para entregarle a la ciudad una galería de gran formato de la cual  adolecíamos.

“Fue restaurado el complejo Abel Santamaría convertido en un parque-biblioteca; el Palacio de Justicia; cuatro hospitales del entorno y la Avenida de los Libertadores, en la entrada misma de la ciudad histórica. El área monumental 26 de Julio ha sido renovada con mobiliario urbano, nueva pavimentación, luminarias, señalizaciones…”

Es cierto que la ciudad ha recuperado sus colores, retocado su belleza urbana, y conmueven la limpieza y el orden citadino, la re-funcionalización de ciertos espacios. ¿De qué modo la Oficina del Conservador incide en la formación de valores y en la educación ciudadana alrededor de la importancia de preservar la urbe que habitan?

“A  través del Plan de Ordenamiento Territorial para la revitalización de la zona histórica, se han fomentado mecanismos de contacto con la población, de información y visibilidad, para que nos demos cuenta de que esta es la ciudad nuestra, la que todos queremos, la que vivimos. El que cada uno ponga su grano de arena en conquistar una hábitat mejor es lo que nos va a permitir llegar al 500 aniversario en julio del año próximo con una ciudad más embellecida, verde, limpia, con más control urbano, con menos indisciplina social… donde la gente sienta orgullo de vivir, de su cultura, de ser santiaguero.”

¿Qué visión se tiene desde la Oficina sobre la relación que se produce entre una ciudad como Santiago y la afluencia turística?

“Todavía Santiago no está a la altura del turismo que debe recibir, en el sentido de que es una ciudad con una cultura popular extraordinaria y una historia tan singular, que merece realizar una evaluación muy detallada de cómo lograr un aprovechamiento de todas sus potencialidades.

“Hay que trabajar mucho más con las entidades turísticas y culturales porque no debemos contemplar solo el turismo de sol y playas, a pesar de que las tengamos. El potencial mayor está en la naturaleza, la cultura, en la ciudad misma, y debemos lograr un turismo de más calidad. Ese es nuestro empeño y nuestro ideal hacia el futuro.”

¿Cuánto aportó la Oficina del Conservador al rescate de esta urbe tras el paso asolador del huracán Sandy?

“La Oficina, por supuesto, tiene instalaciones propias, pero cuando sucedió lo del huracán Sandy, ellas no fueron para nosotros la prioridad. La prioridad fue restañar los daños en aquellos edificios, lugares históricos y sitios que son monumentos nacionales y habían soportado el embate del ciclón. De inmediato, se ejecutaron acciones en lugares tan importantes como el Museo Bacardí, el Cementerio Santa Ifigenia, la Granjita Siboney, el antiguo Vivac, la Catedral, las plazas principales de la ciudad donde quedaron derribados todos los árboles.  Y fue una acción urgente y emergente para que esos sitios de un valor excepcional, no sufrieran peores daños.

Huracán Sandy en Santiago de Cuba

“Eso nos permitió llegar a un momento como este. No existe ya un edificio patrimonial de alto valor que esté esperando por la recuperación; en todos los primordiales de la ciudad desde el punto de vista patrimonial, se ha trabajado. Existen algunos que en los que en los próximos meses vamos a intervenir, a los cuales por su distancia o porque están en el medio rural, no hemos podido llegar hasta ahora. Y pensamos que todo el patrimonio afectado va recuperarse.

“La Oficina también administra una serie de instalaciones como por ejemplo, la Maqueta de la Ciudad, que perdió toda su cubierta con el paso de Sandy. Tanto la Maqueta como objeto, como la cubierta del edificio ya están recuperadas. Y pensamos ponerla de nuevo en funcionamiento antes de que finalice el año.

“Así sucede, con otras instalaciones, como el edificio sede, la Escuela-taller de oficios.  Hay que reconocer que los jóvenes que están estudiando Restauración no se dedicaron primero a recuperar su escuela;  ellos participaron en la recuperación de instalaciones importantes, incluso, del turismo santiaguero, que solicitaron apoyo a la escuela para recuperar algunos ámbitos de interés.  Y en estos momentos es cuando estamos trabajando en la recuperación total de la escuela.  Así ha acaecido en otros muchos lugares de la ciudad.”

¿Cuáles son las principales líneas de trabajo que animan el trabajo de la Oficina en el entorno patrimonial santiaguero?

“Tenemos varios programas vinculados a nuestros sitios declarados Patrimonio de la Humanidad: un trabajo intensivo en el sitio Castillo del Morro, otro en el Sistema de construcciones agroindustriales cafetaleras del Oriente-Sur de Cuba. Así mismo hay un equipo de trabajo entregado a las obras del Cementerio patrimonial de Santa Ifigenia; otro para el Paisaje asociativo de El Cobre;  y el que labora en la ciudad donde rige el Plan Maestro que, por ser la ciudad histórica, es el objeto fundamental del trabajo de la Oficina.

Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia

“Desde Plan Maestro desplegamos una línea de acción encaminada a resolver los problemas esenciales de la vivienda y conseguir mejoras en la habitabilidad.  Además, nos ocupamos de estudiar, recomendar, potenciar… las iniciativas enmarcadas en las nuevas modalidades económicas, como el trabajo por cuenta propia; es una necesidad del país el que surja y se desarrolle sin afectar la imagen urbana, incorporando los mecanismos de control que tiene la Oficina para el comportamiento de los espacios públicos, de la imagen urbana, y todas las regulaciones que se han dictado en tal sentido.

“Estamos conscientes de la importancia del programa de atención a los espacios públicos porque en Santiago es muy importante que se preserven las condiciones adecuadas en plazas, plazuelas, paseos, alamedas…  Eso nos permite hablar de una ciudad iluminada, verde, donde la gente puede salir al espacio público y disfrutarlo.

“En otro orden de cosas, la Oficina del Historiador – incluida dentro de la nuestra -, trabaja en un esquema de difusión de la historia local para lo cual desarrollamos cada año, entre otras acciones, un conjunto de publicaciones de carácter promocional y científico.

“De la misma manera, fomentamos un grupo creativo de Diseño y Relaciones Públicas, que permite visibilizar los programas que concibe la Oficina;  a través de una revista que se llama Ciudad Cultural, y que, mensualmente, informa a los santiagueros de todo el acontecer cultural que en la ciudad histórica de Santiago.”

¿Cuánto puede aportarle al esfuerzo por la rehabilitación en Santiago, la inserción en la Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de las ciudades patrimoniales de Cuba, recientemente constituida?

“Para nosotros ha sido gratificante el hecho de que finalmente existiera la Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de las ciudades patrimoniales de Cuba. Era una aspiración de muchos años, en el camino de fortalecer el papel de las Oficinas en su capacidad de expresión nacional. La propia Resolución consolida el que otras ciudades como Bayamo, Sancti Spíritus, Remedios y Baracoa puedan incluirse en esta Red.

“Las cinco Oficinas que ya existen tienen experiencia suficiente para realizar aportes significativos al funcionamiento de la Red. Y creo que debemos aprovechar la práctica de todas, en aquellos aspectos en los que han tenido desarrollos y logros, aprendiendo unas de otras. De hecho, antes de la existencia de la Red, los Planes Maestros sostenían vínculos muy estrechos, y eso nos permitió avanzar en trabajos conjuntos.

Libro Luces y Simientes

“Algo bello en este camino fue la publicación del libro Luces y Simientes, que pone en evidencia el trabajo y el procedimiento empleado por las cinco Oficinas para que el mundo lo conozca. Al propio tiempo, han trabajado mucho, en el marco horizontal, las escuelas-talleres de oficios, y se han transmitido experiencias son significativas.

“A partir de ahora, hechas las primeras reuniones de contacto, se van perfilando cuáles serían los mecanismos para, a todos los niveles, desde las diferentes Oficinas, lograr un intercambio beneficioso y una proyección que, inclusive, contemple materias como la cooperación internacional, las inversiones, la comunicación… todas decisivas para consolidar el trabajo de la Red.”

¿Por qué resulta tan insoslayable para la nación preservar su patrimonio?

“Preservar el patrimonio es preservar la memoria, la identidad. Y preservar es un proceso que en sí mismo implica tres componentes esenciales, los cuales nunca podemos obviar: el conocimiento, el reconocimiento y la salvaguarda.  En esa triada esencial, es que se reconoce, precisamente, la asunción del patrimonio como un hecho importante de identidad.

“Tenemos que conocer nuestro patrimonio, y no solo los especialistas;  lograr que la población toda lo conozca;  y una vez que lo conozca, lo va a reconocer para luego convertirse en un elemento esencial y vital en el cuidado y la permanencia en el tiempo de eso que hemos dicho, por conocimiento propio, que tiene un valor.  Se trata de preservar la memoria del pueblo, tanto material como espiritual; aquello que consolida el que un grupo, una nación, se consideren firmes en sí mismas, con su singularidad y su devenir en el tiempo.”

¿Y Santiago de Cuba qué es para usted?

“Para mí es todo; es la ciudad donde nací y he vivido toda mi vida. Logro salirme por períodos muy cortos de tiempo, pero me tiene atrapado y siempre regreso, soy feliz estando en ella.  A la vez, siento orgullo de ser santiaguero porque, conocedor de su historia, de su cultura, de sus tradiciones, considero que es una ciudad excepcional. Y aquí tengo a mi familia, mis amigos de toda la vida. Aquí nací y creo sin dudas que aquí moriré también. Entonces Santiago de Cuba es todo para mí.”

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