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Necesitamos un cambio transformador

27 de junio de 2020

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Seguimos insistiendo: la biodiversidad se reduce y la extinción de especies se apresura. Necesitamos un cambio transformador

 

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Ginebra 6 de Mayo de 2019: Comunicado de prensa de Ecosystems and Biodiversity. Este comunicado fue publicado originalmente por la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES)* cuyo resumen fue aprobado recientemente en la 7ª sesión plenaria del organismo, celebrada en París.

 

¿Qué expresa este comunicado?

Manifiesta que la biodiversidad está disminuyendo a un ritmo sin precedentes en todo el mundo, y la tasa de extinción de especies se está acelerando, así como las probabilidades de serios impactos en las personas a nivel planetario.

Sobre estas cuestiones hemos hablado y escrito en múltiples ocasiones. Acerca de estos temas leemos a diario en la prensa escrita y digital, y vemos por la TV innumerables reportajes y videos que nos explican la importancia que tienen para nuestra sobrevivencia como especie y para todo el planeta donde vivimos.

Hay dos términos que saltan a la vista y que están íntimamente relacionados: biodiversidad y extinción de especies. De la primera hemos dado su definición en trabajos anteriores, pero siempre es bueno recordar: biodiversidad es la diversidad biológica de la Tierra, en la que se incluyen todas las especies vegetales, animales y microorganismos, además de los ecosistemas de que forman parte. De la segunda, extinción de especies se refiere al proceso de desaparición completa de especies vegetales o animales, tanto terrestres como acuáticos, por causas naturales o por intervención antrópica.

Desde el inicio de la vida en nuestro planeta, han existido millones de seres vivos que desaparecieron por causas naturales y fueron sustituidos por otras variedades con una mayor capacidad de adaptación a las condiciones medioambientales del momento. Se puede citar la desaparición ocurrida al final del período Pérmico, donde, por un proceso orogénico (proceso de formación de montañas que involucra el plegamiento de una porción de la corteza terrestre) desapareció la fauna paleozoica. Otra gran extinción, donde cerca del 76% de las especies perecieron, hace 65 millones de años, fue la de los dinosaurios conjuntamente con otras miles de especies como los gigantescos mesosaurios y plesiosaurios en los mares y los pterosaurios en los cielos. Muchas familias de braquiópodos y esponjas desaparecieron, también los anmonites de concha dura se esfumaron, se redujo la diversidad de tiburones, se marchitó la mayor parte de la vegetación. Todo esto a consecuencia ¿de un meteorito de grandes proporciones? o ¿por un período de gran actividad volcánica?, o ¿la disminución del nivel del mar?, o ¿quizás los dinosaurios se habían ido debilitando? cualquiera que haya sido la causa natural, o quizás la combinación de todas, trajo como consecuencia un drástico cambio en el planeta. Las pocas especies que sobrevivieron, se adaptaron a los nichos vacíos y evolucionaron nuevas especies mejor adaptadas, tal fue el caso de los mamíferos que se diversificaron rápidamente y  evolucionaron con éxito a los nichos recién abiertos.

Esta dinámica de aparición-desaparición de especies a través de millones de años condujo a la presencia de una biodiversidad de gran riqueza en el planeta, incluso hasta mucho después de que el ser humano hiciera su aparición, ya que la presencia de este, al principio, no implicó una gran alteración para las especies con las cuales convivía.

Hace unos 2 000 años, la biodiversidad comenzó a peligrar por la acción antropogénica, fue a partir del aumento exponencial del número de seres humanos. La presión antrópica se ejerció y se ejerce sobre los ecosistemas y las especies que los habitan por medio de la pesca y la caza furtivas, sobrerrecolección, tráfico ilegal de especies completas o de sus partes, pesticidas, líneas eléctricas de alta tensión, deforestación, desecación de los humedales, contaminación por derrames de químicos, por plásticos, urbanización, Etc. Todas estas acciones generan notables desequilibrios en las comunidades animales y vegetales y una consecuente debilitación y simplificación de los ecosistemas. La desaparición drástica de especies o del número de estas (disminución de poblaciones) por la acción humana representa un grave perjuicio para las restantes especies que conviven en su mismo ecosistema debido a la repercusión en la cadena alimentaria, así como para la interacción entre todos los sistemas naturales.

 

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Sabías que: La abundancia promedio de especies nativas en los principales hábitats terrestres ha disminuido al menos 20% entre los siglos XX y XXI. Más de 40% de  las especies de anfibios, casi 33% de los corales de arrecife y más de un tercio de todos los mamíferos marinos están amenazados. Al menos 680 especies de vertebrados fueron llevadas a la extinción desde el siglo XVI y cerca de 10% de todas las especies domesticadas de mamíferos utilizados para la alimentación y la agricultura están extintas actualmente. Hoy, al menos 1000 especies más de vertebrados están amenazadas.

El mundo ha perdido más de una cuarta parte de sus insectos terrestres en los últimos 30 años. El declive de estos artrópodos será catastrófico para los ecosistemas y para los seres humanos. Los insectos son polinizadores, enemigos naturales de las plagas, elementos importantes en la descomposición de la materia orgánica que cae al suelo: son fundamentales para el funcionamiento de todos los ecosistemas de la Tierra.

Según la revista Science, abejas y otros polinizadores son cruciales para el suministro mundial de alimentos, hasta las mariposas que embellecen los lugares, los insectos están desapareciendo a un ritmo de poco menos del 1% anual.

Un entomólogo de la Universidad de Delaware, EEUU, expresó que “conducía por la región del centro-norte de Estados Unidos en donde se supone que hay muchas mariposas y otros insectos, pero solo veía maíz y soya en un desierto de insectos”.

En 2015, 33% de las poblaciones de peces marinos se estaban capturando a niveles insostenibles, 60% se pesca por encima de los niveles sostenibles y solo 7% se captura bajo los niveles de sostenibilidad. Las áreas urbanas se han más que duplicado desde 1992. La contaminación por plásticos se ha multiplicado por diez desde 1980.  300 – 400 millones de toneladas de metales pesados, solventes, lodos tóxicos y otros desechos de instalaciones industriales se descargan anualmente en las aguas del mundo, y los fertilizantes que ingresan a los ecosistemas costeros han producido más de 400 “zonas muertas” en 245 000 km2 de océanos. Las tres cuartas partes del medio ambiente terrestre y alrededor de 66% del medio ambiente marino han sido alteradas significativamente por las actividades humanas. Pero, en promedio y aleccionadoramente, estas tendencias han sido menos severas o evitadas en áreas mantenidas o administradas por pueblos indígenas y comunidades locales.

 

Las acciones humanas han  hecho que las especies
desaparezcan mil veces más de prisa que en el pasado.
¡Alrededor de 1 millón de especies de animales y plantas
están ahora en peligro de extinción,
más que nunca en la historia de la humanidad!

 

La salud de los ecosistemas de los que nosotros y todas las demás especies dependemos se está deteriorando a una velocidad nunca antes vista. Estamos erosionando los cimientos de los medios de vida, la seguridad alimentaria, la salud, las economías  y la calidad de vida en todo el mundo.

Tal y como dice el título de este trabajo: necesitamos un cambio transformador en la forma de abordar nuestra relación con la naturaleza. ¿Nos queda tiempo aún? Sí, aún hay tiempo, pero tenemos que hacerlo ya.

 

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La naturaleza aún puede ser protegida, restaurada y aprovechada de una forma sostenible si somos capaces de darle un vuelco total a nuestra forma de organizarnos e ir hacia una reorganización armónica e integral donde los elementos naturales, los factores tecnológicos, las premisas económicas y la acción social se nutran unas de otras, se respeten y marchen juntas: se comporten como el verdadero sistema que son. Esta reorganización conlleva cambios en los paradigmas, objetivos y valores de gobiernos, gobernantes, empresarios, científicos, trabajadores, estudiantes, pueblo.

En el informe del IPBES citado al principio de este artículo se señaló: “Aunque existe progreso en los esfuerzos para conservar la naturaleza e implementar políticas, los objetivos globales para preservar y usar la naturaleza de manera sostenible y lograr la sostenibilidad no pueden alcanzarse con las trayectorias actuales, y que los objetivos para 2030 y más allá sólo pueden lograrse a través de cambios transformadores en los sectores económicos, sociales, políticos y tecnológicos”.

Que este cambio transformador puede tener detractores, sí los tendrá; puede recibir la oposición de aquellos “seres humanos” cuyos intereses están centrados en no cambiar el status quo que los beneficia económicamente y políticamente, aquellos a los cuales no les interesa el bien público, sino sólo su propio bien.

Pero, la oposición no puede frenarnos, tiene que imponerse y se impondrá el raciocinio, el sentido común, la valentía, y la audacia de cambiar y transformar “todo lo que tiene que ser cambiado”.

 

Recordemos que… “la Naturaleza inspira, cura, consuela, fortalece y prepara para la virtud al hombre”. Sólo hay un modo de que ella perdure: respetarla y servirla.

 

*IPBES: La Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) es un órgano intergubernamental independiente, establecida por los Gobiernos en el año 2012 y constituida en la actualidad por 130 Estados Miembros. A menudo es descrita como el “IPCC de la biodiversidad”. Proporciona a los responsables de la formulación de políticas evaluaciones científicas objetivas sobre el estado del conocimiento sobre la biodiversidad del planeta, los ecosistemas y las contribuciones que realizan a las personas, así como las herramientas y los métodos para proteger y utilizar de manera sostenible estos activos naturales vitales. Para obtener más información sobre IPBES y sus evaluaciones, visite http://www.ipbes.net

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