ribbon

Museo de la Farmacia Habanera

6 de diciembre de 2013

|

Calle Compostela No. 41 esquina a Teniente Rey
Antigua Farmacia “La Reunión”

Edificio Sarrá, años '80, antes de la restauración

El Museo Farmacéutico de La Habana abrió sus puertas en el año 2004, de este modo, la Oficina del Historiador cumplía otra de las metas trazadas. El objetivo primordial de los trabajos de restauración fue recuperar los espacios del establecimiento farmacéutico en sus orígenes y trabajar de manera paulatina en sus antiguas dependencias. Para rescatar la carpintería de madera de sus fabulosos estantes, se desplegó un trabajo magistral; al mobiliario se restituyeron los antiguos albarelos que formaron parte del botamen de la botica, algunos recuperados en las excavaciones arqueológicas. El nuevo proyecto contempló el área de venta al público, un herbolario y un espacio para la venta de especies, las salas destinadas a museo y las dependencias para el trabajo investigativo de sus especialistas.


En la esquina de Compostela y Teniente Rey, el destacado farmacéutico catalán José Sarrá, tenía establecido su negocio desde 1853: el depósito general y la prestigiosa droguería y farmacia “La Reunión”. La primitiva edificación fue reconstruida a su cargo en 1884, adoptando la fachada un estilo ecléctico mesurado, caracterizado por la sucesión rítmica de los vanos correspondientes a puertas y ventanas, con balcón corrido a lo largo de todo el edificio, que constaba con dos plantas de altura. Por la calle Teniente Rey, tenía una especie de torre mirador y un pequeño frontón donde podía leerse el año de construcción y las iniciales de su dueño.
Entrado el siglo XX, estas propiedades estaban en poder de su viuda e hijo Ernesto Sarrá, quien heredó de su padre profesión y desempeño para tal empresa. En el inmueble quedaron distribuidos los departamentos de farmacia, el escritorio y la droguería; desde aquí se surtían otros establecimientos del ramo en la isla, se fabricaban envases y elaboraban tabletas comprimidas, para ello un personal facultativo trabajaba en el laboratorio de productos químicos. La reputación que alcanzó la farmacia, la hizo merecedora del apelativo “La Mayor del Mundo”.
Este edificio se amplió en dos ocasiones, porque el negocio creció y prosperó notablemente, primero en 1917 y luego en 1924, de tal modo, fueron abarcando otras parcelas de esta manzana formada por las calle Compostela y Teniente Rey, Habana y Muralla.


La farmacia continuó en manos de la familia Sarrá hasta el año 1959, luego del triunfo revolucionario fue nacionalizada y sus antiguos dueños pasaron a residir en el extranjero. Como propiedad pública y con la misma función, el inmueble continuó brindando servicios a la población hasta 1999, en que la Oficina del Historiador de la ciudad emprendió su restauración. El proyecto recayó en manos de los especialistas de la entonces Dirección de Arquitectura Patrimonial, técnicos y obreros de la construcción de nuestra institución, quienes hicieron posible que un 30 de julio de 2004, el Museo de la Farmacia Habanera abriera sus puertas y las áreas de venta, siempre frecuentadas, que se mantienen abiertas al público hasta el presente.

Galería de Imágenes

Comentarios