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Mucho, más y mejor

15 de mayo de 2015

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mujer-seniorPor más que los médicos insisten, y la literatura científica lo reitera, la mayoría de las mujeres siguen esperando con temor la aparición de los primeros síntomas de la menopausia, por considerarla sinónimo de envejecimiento.

Con ese errado enfoque, pierden la posibilidad de –a tiempo-  conocer y prevenir  otros aspectos más importantes a tomar en cuenta: factores  de riesgo para dos entidades patológicas: aterosclerosis y osteoporosis, peligros latentes en ese grupo etario.

Las enfermedades cardiovasculares son muy puntuales en la etapa del climaterio o de la menopausia.  Y la incredulidad  se puede pagar con un buen susto o… con la muerte. Generalmente, toman conciencia cuando se acrecientan palpitaciones, oleadas de calor, sudoraciones, irritabilidad, ansiedad, insomnio, cefaleas… Ahí sí se alarman, y ni que decir, si la sequedad vaginal o la dispaurenia (coito doloroso) interfieren su vida sexual.

Vale recordar que el déficit de estrógeno desarrolla  un patrón lipídico resumido en la presencia de  insulino-resistencia, hipertensión arterial, grasa abdominal, o lo que es igual, riesgos para una enfermedad aterosclerosica.

Después de la menopausia, el medio hormonal de la mujer cambia, aunque no llega a cero, con diversas manifestaciones. Para quienes tienen muchos síntomas, los médicos recomiendan pequeñas dosis de estrógenos. No obstante, ensayos clínicos realizados a miles de pacientes en un período de tres años, demostraron que el uso reiterado de hormonas aumenta el riesgo de apoplejías, ataques al corazón  y cáncer de mama.

El estudio también esclareció que millones de casos se someten a tratamiento hormonal para evitar la osteoporosis, patología caracterizada por una disminución de la masa ósea y que aparece mayormente en la menopausia.

Sin lugar a dudas, los estrógenos sustitutos son una aliado en esa etapa de la vida. Pero, con dosis muy controladas por  el médico y un tiempo mínimo de uso.  En cuanto al proceso de envejecimiento que se deriva de la disminución estrogénica,  si bien es cierto que las hormonas lo demoran, no puede detenerse, forma parte de las distintas etapas del ser humano.

Una persona inteligente, dirige su atención a otros enemigos de la salud: hipertensión, obesidad y hábito de fumar, que a diferencia de la vejez, sí son controlables.

Para lograrlo, la mujer de edad mediana tiene que llevar una dieta sin grasas, realizar ejercicios físicos y huir del tabaquismo. Factores de riegos que conspiran contra el corazón, cerebro y arterias. Válida forma de cuidarse  para vivir mucho más y mejor.

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