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Luis Casas Romero

18 de abril de 2017

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Una vez que terminamos de publicar en esta sección la gran mayoría de las epístolas que figuran en nuestro libro Ernesto Lecuona: cartas, que se vende en varias de las librerías del país, procedemos a incluir en De Ayer y de Siempre muchas de las notas biográficas publicadas al final de la obra.

Ellas tienen como objetivo informar a los lectores quiénes son las personalidades citadas en las cartas.

 

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Casas Romero, Luis (Camagüey, 1882-La Habana, 1950). Compositor, flautista y director de bandas. En 1891 comenzó los estudios musicales en su ciudad natal con el maestro Gregorio Cánova Macaró y dos años después eran reconocidos sus méritos como flautista en la orquesta de la Sociedad Popular Santa Cecilia. Sin embargo, hacia 1896 decidió interrumpir su aprendizaje e irse al campo de batalla a combatir por la libertad de la patria. Terminada la lucha revolucionaria, integró en Camagüey el Patronato de la Banda de Música Infantil y formó parte de la nómina de una orquesta de baile, faenas que alternaba con sus labores como tipógrafo.

En 1904 vino a La Habana para dirigir la orquesta de la compañía de zarzuelas cubanas del teatro Martí. La temporada duró cerca de un año y, posteriormente, trabajó como primer flautista en casi todas las más importantes compañías dedicadas al arte lírico que pasaron por esta urbe. En el ejercicio de esa plaza acompañó a eminentes sopranos, entre ellas Luisa Tetrazzini.

Hubert de Blanck nombró en 1909 a Luis Casas Romero profesor de flauta del Conservatorio Nacional, donde luego impartiría clases de solfeo, teoría de la música y composición. Permaneció en sus faenas docentes hasta 1913, cuando, por oposición, obtuvo una plaza de primer teniente y flautista en la Banda del Cuartel General del Ejército Constitucional. Incorporada desde 1917 al Estado Mayor del Ejército, circunstancia en la cual cambió su denominación, Casas Romero ocupó al siguiente año la subdirección del colectivo y en 1934 —ascendiéndolo al grado de capitán— la dirección, cargo que aún desempeñaba al morir. Con ella actuó en República Dominicana (1913 y 1926), Canadá (1923), Estados Unidos (1930) y México (1938), y le dedicó himnos y marchas, aparte de efectuar arreglos de importantes títulos del repertorio sinfónico y operístico europeo.

Interesado en la difusión de la música nacional, en 1920 dispuso que su hijo Luis procediera al montaje de la primera fábrica electromecánica de rollos de pianolas que existió en Cuba: Rollos Nacionales (Autógrafos Casas). Sus colaboradores más cercanos en esa actividad fueron Ernesto Lecuona, Vicente Lanz, Nilo Menéndez y Ángel Terradas.

También Casas Romero se destacó como pionero de la radiodifusión en Cuba, al iniciar sus transmisiones el 22 de agosto de 1922 la 2LC, que se mantuvo en el aire hasta 1928. Cinco años después, apoyado por sus hijos Luis y Ernesto, inauguró la primera radioemisora comercial de onda corta, la COC, ampliada en 1937 a COCO y CMKC, onda media, «Las Emisoras Cubanas», según las llamó el compositor y administrador-propietario de ambas.

Ejerció la crítica musical en diferentes diarios habaneros: La Lucha, La Discusión, El Mundo… El 16 de mayo de 1940 leyó su discurso de ingreso como miembro de número de la Academia Nacional de Artes y Letras: «La música y su influencia en el destino humano». En esta institución llegó a fungir como secretario de la Sección de Música.

Además de incursionar los modalidades típicas de la cancionística cubana, aportó una nueva, en 1909, con la creación de la criolla Carmela (L.: Sergio Lavilla), a la cual siguieron, entre otras, varias piezas de esta modalidad: Calma mi sed, Estela, Evangelina, Ana Sofía, Patria querida, Quisqueyana, Soy cubano, Camagüeyana, Pasión, y El mambí (L.: S. Lavilla), estrenada el 21 de marzo de 1912 en el habanero Casino Español por Moisés Simons (piano), José Morone (violín) y Casas Romero (flauta).

Compuso también zarzuelas, operetas, revistas, oberturas, poemas sinfónicos, danzones, caprichos, claves, valses y canciones; en el conjunto de sus boleros descuella uno de los mejores que se han hecho en Cuba: Si llego a besarte.

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