ribbon

Louisa Mathilde Woodruff

17 de octubre de 2018

|

 

8152w2H-dkL (Medium)

 

La viajera y escritora norteamericana Louisa Mathilde Woodruff escribió un libro sobre Cuba que fue resultado de su estancia en este país durante el invierno de 1870 a 1871 y que tituló My Winter in Cuba. El volumen vio la luz en Nueva York, en 1871, y no pasó inadvertido, pues su autora –quien con frecuencia utilizaba el seudónimo de Jay, W.M.L.– se embulló a escribir otros, no traducidos al español, cuyos títulos fueron Shiloh, The Daysi Seekers (El buscador de margaritas), en 1885, Life Sunny Side (El lado soleado de la vida) , en 1886, y Bellevue, en 1891.

La autora, nacida en 1833, contaba 38 años cuando arribó a La Habana en el vapor Eagle, procedente de Nueva York, en diciembre de 1870. El país le encanta desde el primer momento. El clima, la vegetación, la vida que bulle, encandilan sus ojos acostumbrados al duro invierno norteño. Todo ello se percibe en las descripciones, en la simpatía que denotan sus palabras.

Se alojó en el hotel Telégrafo –que hoy pervive, remodelado, en el céntrico Paseo del Prado– y desde allí emprende sus recorridos a pie, algo que llama la atención de los demás porque no es usual una mujer sola y sin coche por la ciudad. Se detiene en la Plaza de Armas, en los establecimientos comerciales –pescaderías, tiendas, cigarrerías–, observa el comportamiento de los cubanos y de las cubanas, critica esto o aquello y no del todo comparte las costumbres que ve, ni la fiscalización y las trabas que impone la metrópoli española, ni entiende el ritual del catolicismo y de los feligreses.

Mi invierno en Cuba –título traducido del libro– centra sus descripciones en las ciudades de Matanzas y de La Habana. Visita las plantaciones del ingenio Santa Sofía, la conmueve el modo en que viven los esclavos, con “apenas un lugar para comer y dormir, donde los esclavos y los culíes son llevados por la noche como ovejas al establo y encerrados allí, hasta la llamada de la mañana al trabajo”.

Cuando regresa a La Habana, y antes de partir, recorre las locaciones de Regla, Marianao, Puentes Grandes, Guanabacoa, todas en la periferia de la ciudad. Llevará consigo vivencias suficientes para el libro, aun cuando pase por alto la situación de guerra que vive buena parte de la Isla, envuelta en la contienda por su independencia.

Disfrútese esta descripción que lleva por título “La pescadería”:

“La pescadería es una construcción de piedra con el frente en arcada. Los moldes para la recepción del pescado son estructuras permanentes de piedra o mármol, con las partes de arriba de baldosas; y sobre ellas se encuentra la exhibición de pescados más estupenda que tal vez pueda verse en el mundo”

Jay no regresó más a Cuba y vivió hasta 1909, cuando murió a la edad de 76 años.

Galería de Imágenes

Comentarios