ribbon

La Manzana de Gómez I

1 de febrero de 2013

|

Reparto Las Murallas. Plano de 1841

La historia de un edificio tan emblemático como la Manzana de Gómez se remonta al siglo XIX, cuando todavía era solo la manzana Nº 16 del Reparto Las Murallas, zona que comprendió el área donde se levantaba la muralla y el glacis. La centralidad de los terrenos determinó que fueran muy codiciados, y pronto se aprobó la creación de un reparto llamado precisamente Las Murallas. En 1863, año en que comenzó la demolición del cinturón defensivo, se presentaron varias propuestas para su trazado, y en 1865, quedó aprobado definitivamente el plano del mismo. El proyecto aceptado planteaba la apertura de una red de calles de quince metros de ancho, nucleadas entre dos extensas avenidas que cruzarían de un extremo a otro del espacio antes ocupado por la muralla, siguiendo una trayectoria paralela al Paseo del Prado: Monserrate y Zulueta.
La manzana Nº 16 era una de las más céntricas del Reparto Las Murallas y hasta el Casino Español la solicitó, en 1870, para construir su sede. Pero resulta, que la tan disputada manzana había sido pedida antes por uno de los animadores del Reparto para establecer en ella un edificio comercial: el poderoso negociante peninsular Julián de Zulueta y Amondo, Marqués de Álava. A pesar de que un grupo de españoles suplicaron en nombre del patriotismo y la lucha contra los cubanos, la Real Hacienda decidió otorgarle la manzana a Zulueta, quien la compra en 1872. Al parcelar el Reparto, la manzana comprendió una parte de las antiguas murallas, de sus fosos y del Baluarte de la Pólvora, sobre ellos el arquitecto español Pedro Tomé, autor de las obras, concibió el proyecto del edificio comercial aprovechando incluso, en la fábrica, la piedra resultado de la demolición del muro defensivo, pues la Real Hacienda permitía reutilizar los materiales, siempre y cuando se pagase por ellos. Se dice que los fosos de la muralla se utilizaron como sótano del edificio.
Don Julián de Zulueta comenzó la construcción, pero no la termina en aquel momento. Quedó inconclusa y por eso, durante muchos años, se habló en La Habana de “las ruinas de Zulueta”. Algunos cronistas refieren también que iniciadas las obras se descubrieron abundantes manantiales que alteraron todos los cálculos y consumieron la totalidad de las cantidades presupuestadas por Zulueta, lo que hizo que este detuviera la fábrica.
Curiosamente, puede citarse el hecho de que, a los concesionarios o compradores que fabricasen en las nuevas parcelas, se les exigía como cláusula del contrato que los portales fueran de tres metros. Esta cláusula fue modificada con posterioridad exigiéndose que tuvieran tres metros cincuenta centímetros. No obstante, a la Manzana de Gómez se le exigió una anchura de cuatro metros.

Reparto Las Murallas.Plano de 1871

Don Julián murió en 1878 y es su esposa, Doña Juana María Ruiz de Gámiz, Marquesa viuda de Álava, quien se convierte en la administradora y tenedora de los bienes quedados a su fallecimiento. Una tasación de la manzana Nº 16, producida al efecto, demuestra las condiciones en que se encontraba y el valor de la misma en el momento del deceso de su propietario.
Así, la Marquesa viuda de Álava, junto a sus hijos, hereda una “casa en construcción,… ocupando toda su área: de cantería la parte que actualmente está  edificada, que solo alcanza la altura necesaria para colocar las maderas del primer piso con fachada a los 4 vientos, dando frente al Parque de Isabel Segunda o Central de esta ciudad.” Así aparece descrita en el Registro de la Propiedad en un asiento de 1886, por lo que se infiere que desde un inicio la edificación fue concebida para ocupar toda el área de la manzana, con pretensiones de crecer hacia arriba y con fines comerciales.

Ruinas de Zulueta, 1886

En 1892, se describía como una “Manzana de terreno con sus fábricas…”, y en ese mismo año, la viuda de Zulueta vendió la propiedad a Don Andrés Gómez Mena, por el precio de 75 500 pesos en oro español. Nótese que dice “manzana de terreno con sus fábricas” y no “edificio”, por lo que Gómez Mena había comprado el solar a medio construir, es decir, “las ruinas de Zulueta”, ello demuestra que durante un tiempo la construcción de las obras estuvo abandonada, seguramente desde de la muerte de Don Julián, y hasta la venta que le hizo su viuda a Don Andrés, o sea, entre 1878 y 1892.

Galería de Imágenes

Comentarios