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La lamentación, la murmuración y el pesimismo

7 de julio de 2017

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Se creyó durante mucho tiempo que las emociones tenían un lugar limitado en la vida de las personas, y si bien es cierto que se les reconoció siempre su importancia en la conservación de la vida, como que la ira puede dar fuerzas extras para salvarse de una agresión o el miedo nos permite correr tan rápido para huir del león que se escapó de zoológico, se les limitaba a situaciones cortas y extremas, pero la vida afectiva es mucho más que esto.

En la actualidad se empieza a dar a las emociones la importancia real que tienen en el éxito o el fracaso, la salud o la enfermedad y en cuanta situación humana que existe, y de forma muy especial en la relación con el pensamiento y las acciones. Se ha acuñado la frase que “el corazón tiene razones que la razón no entiende” y se ha convertido en un mito, falso por cierto, lo que pasa es que nos educan para pensar, pero raramente para ser emocionalmente inteligentes, así que es asunto de los que ya estamos creciditos auto educarnos y no cometer el mismo error con los más jóvenes e instruirlos en este sentido.

El tema de hoy trata de cómo las emociones negativas se manifiestan en conductas cargadas de lamentación, murmuración y pesimismo, las cuales son claramente perjudiciales. Vamos a ver los efectos cada una de estas; lamentarse ¿qué provoca?; las respuestas son variadas y van desde la lástima hasta la evitación, ya que las personas se cansan del quejoso y lo más importante, ¿qué resuelven? Yo aseguro que nada, ya que aunque sea un lamentador oficial que tuvo la “suerte” de encontrar gente que le resuelva los problemas, la verdad es que no vive la vida, solo vegeta, estando colgados de la vida de otros. Este tipo de persona se lamentan si la comida está fría, lo mismo que si está caliente.

La murmuración –llámese chisme, enredo–, es muy nociva, tanto para quien la utiliza como para quien la padece, porque la persona que utiliza la vía indirecta (entiéndase por la espalda) para dar sus opiniones, muestra no solo falta de valor, sino intenciones malignas, lo que demuestra que tienen una vida poco gratificante, muchas veces con conflictos no resueltos, insatisfacciones que envenenan su vida, queriendo envenenar la de los demás. No importa si lo que dice sea cierto o no, lo importante es que la forma tiene la intención de hacer daño, ya que propaga secretos de otros, inventa, distorsiona, porque si fuera de otro modo, lo haría directamente.

No resulta difícil percatarse del conjunto de emociones negativas que causa las acciones de los murmuradores, y yo los imagino como serpientes, silenciosas y mortales, ya que pueden hacer mucho daño, porque desafortunadamente hay quienes no solo lo escuchan, sino quienes la promueven. Aquí tengo el ejemplo de una mujer que dirigía una empresa, quien propiciaba que le contaran, le informaran lo que se decía, si se sabía el secreto de alguien, con la intención –decía ella– de tener un buen conocimiento de ambiente laboral, pero realmente lo que quería era tener armas ocultas y desacreditadoras de sus trabajadores para manejarlos. La vida personal de esta mujer era bastante frustrante, principalmente porque tenía una orientación sexual oculta, o como se dice comúnmente “no se atrevía a salir del closet” y se sabe que esta es una insatisfacción que produce mucho daño, ya que no debe ser fácil vivir la vida que no se quiere, y ocultar lo que verdaderamente se quiere.

El pesimismo es la otra conducta que puede provocar las emociones negativas, y para nadie es un secreto que el pesimista ve la vida con colores oscuros, lo que quiere decir que no ve soluciones, sino problemas, por lo que se pregunta: “¿Para qué luchar, si, ¡total!, la vida es difícil, nunca se logra la felicidad o si se logra es efímera”, y así muchas otras frases que indican que no vale la pena cambiar de actitud porque la fatalidad estará ahí, inexorablemente para demostrar que no hay solución. Y esto es lo que la psicología comunitaria define como la desesperanza aprendida, lo que significa que se aprende a no tener esperanza porque nada va a cambiar, y la verdad es que las personas hacemos el camino, porque como dice el poeta “caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

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