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José Sánchez Arcilla

4 de agosto de 2025

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Los autores de la zarzuela Cecilia Valdés, Agustín Rodríguez, Gonzalo Roig y José Sánchez Arcilla

 

José Sánchez Arcilla debe su renombre a su labor como libretista de dos zarzuelas que forman parte del repertorio patrimonial cubano: una, Cecilia Valdés, estrenada en 1932 con música del maestro Gonzalo Roig, considerada internacionalmente la zarzuela más representativa del teatro lírico cubano, y la otra, María Belén Chacón, con música de Rodrigo Prats. Ambas alcanzaron muy buena aceptación de público y conservan hoy el encanto de las obras escritas para todos los tiempos.

El autor de estos textos, José Sánchez Arcilla,  nació en Madrid el 9 de octubre de 1903 y a Cuba llegó siendo un niño. La familia se estableció en Guanabacoa y es probable que el ambiente colonial de esa villa y su tradición tanto musical como literaria despertaran en el adolescente su afición por la escritura para el teatro musical, una de las manifestaciones que en Cuba alcanzaron enorme auge durante las décadas iniciales del siglo XX. Las funciones del teatro Martí de las calles Dragones y Zulueta, apuntalaron su pasión por el teatro vernáculo. Su primer éxito como autor llegó con La vida comienza mañana, obra musicalizada por Eliseo Grenet, compositor del inmortal tango-congo ¡Ay, Mamá Inés!

En colaboración con el también libretista Agustín Rodríguez, Sánchez Arcilla conformó un binomio destacado de guionistas cuyo quehacer dejó huellas en el sainete, la zarzuela, la revista musical, géneros todos muy bien recibidos por los espectadores y que dieron popularidad a numerosas melodías.

En funciones periodísticas sirvió de corresponsal del Diario de la Marina, durante la Guerra Civil Española, haciéndolo del lado franquista, en correspondencia con el perfil de dicho diario. Al regreso retomó su oficio más socorrido, el de escribir argumentos, y lo hizo para el filme Cancionero cubano, del realizador Jaime Salvador, en tanto para la radio escribió El collar de lágrimas, de elevado rating.

Su libro Al margen de la historia, de 1937, estuvo prologado por Miguel de Marcos y a este le sucedió La anécdota en la historia, un año después.

Este intelectual se movió dentro de las esferas oficiales de gobierno, ganó renombre y alcanzó reconocimientos, entre ellos el cargo de embajador ante la República Dominicana con el gobierno del dictador Rafael Leónidas Trujillo y la Orden Carlos Manuel de Céspedes con el grado de Gran Oficial, que el Estado Cubano le confirió en 1942, también el de teniente coronel de la Cruz Roja Cubana, lo cual ilustra acerca de su participación en la vida social y política de la nación y explica el hecho de ser muy conocido. Durante el gobierno del dictador Fulgencio Batista desempeñó la dirección de la Oficina de Radio y Publicidad del Palacio Presidencial, por lo que después de 1959 se estableció en el extranjero.

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