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José Martí y su participación en la Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América

6 de enero de 2017

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En representación del gobierno de la República del Uruguay, José Martí participó, a partir de la segunda sesión, en la Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América que tuvo por sede la ciudad de Washington.

La conferencia se desarrolló en ocho sesiones de trabajo entre el 7 de enero y el 8 de abril de 1891.

Martí contribuyó decisivamente a hacer fracasar el empeño de Estados Unidos de imponer al continente una manifiesta unificación monetaria; y fue seleccionado para integrar la comisión que tuvo a su cargo confeccionar un dictamen sobre la conveniencia o no de levantar las sesiones sin hacer invitación alguna para una nueva conferencia de carácter universal.

Él hizo un análisis sobre la conferencia monetaria y se refirió al peligro que entrañaba para los pueblos la posible dependencia económica a un país poderoso.

En mayo de 1891, en el trabajo que Martí publicó en la Revista Ilustrada de Nueva York, expuso su criterio que el  pueblo que compra, manda y que el  que vende, sirve.

Igualmente apuntó que había  que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad. Y aseguró al respecto: “El pueblo que quiere morir, vende a un solo pueblo, y el que quiere salvarse vende a más de uno.”

Expresó con claridad y firmeza su criterio en torno a la política y la postura  de los pueblos al precisar  en ese trabajo: “La política es obra de los hombres, que rinden sus sentimientos al interés, o sacrifican al interés una parte de sus sentimientos.”

E igualmente Martí expuso las siguientes consideraciones: “Cuando un pueblo fuerte da de comer a otro, se hace servir de él. Cuando un pueblo fuerte quiere dar batalla a otro, compele a la alianza y al servicio a los que necesitan de él. Lo primero que hace un pueblo para llegar a dominar a otro, es separarlo de los demás pueblos.”

Y con gran claridad patentizó cuál debía ser la actitud de los pueblos para garantizar su soberanía e independencia económica al detallar: “El pueblo que quiera ser libre, sea libre en negocios. Distribuya sus negocios entre países igualmente fuertes. Si ha de preferir a alguno, prefiera al que lo necesite menos, al que lo desdeñe menos. Ni uniones de América contra Europa, ni con Europa contra un pueblo de América.”

Martí además planteó sus criterios en torno a la libertad y amplitud del comercio de los pueblos latinoamericanos con diferentes países del mundo.

Señaló al respecto: “El comercio va por las vertientes de tierra y agua detrás de quien tiene algo que cambiar por él, sea monarquía ó república. La unión, con el mundo, y no con una parte de él; no con una parte de él, contra otra. Si algún oficio tiene la familia de repúblicas de América, no es ir de arría de una de ellas contra las repúblicas futuras.”

Martí alertó sobre el peligro que entrañaba la desunión entre los pueblos de lo que calificó como Nuestra América y llegó a precisar: “Lo primero que hace un pueblo para llegar a dominar a otro, es separarlo de los demás pueblos. El pueblo que quiera ser libre, sea libre en negocios. Distribuya sus negocios entre países igualmente fuertes. Si ha de preferir a alguno, prefiera al que lo necesite menos, al que lo desdeñe menos.”

También definió una actitud digna a asumir al manifestar: “Ni uniones de América contra Europa, ni con Europa contra un pueblo de América.”

Trató, además, trató en torno a la libertad y amplitud del comercio de los pueblos latinoamericanos con diferentes países del mundo.

En torno a ello manifestó: “El comercio va por las vertientes de tierra y agua detrás de quien tiene algo que cambiar por él, sea monarquía ó república. La unión, con el mundo, y no con una parte de él; no con una parte de él, contra otra. Si algún oficio tiene la familia de repúblicas de América, no es ir de arría de una de ellas contra las repúblicas futuras.”

Indudablemente que Martí tuvo una visión muy  integral sobre las relaciones que podían y debían establecer los países latinoamericanos con los Estados Unidos de América y con naciones de otras zonas del mundo.

Atendiendo a ello él se enfrentó a todo aquello que pudiera significar una dependencia de carácter político y económico de los países de Latinoamericana. Y sobre esto trató  no sólo en el trabajo que hice referencia sino también en otros materiales y en sus discursos.

Tanto en éstos como en otros trabajos y discursos Martí luchó con la fuerza de la palabra en defensa de los intereses de los pueblos de América Latina y un aspecto esencial de su prédica fue el llamado a la unidad para poder hacerle frente a las ansias expansionistas y de dominio político y económico de los Estados Unidos.

Precisamente  con respecto a ello en forma metafórica hizo referencia en uno de sus más relevantes trabajos, el titulado Nuestra América, en el que aseguró: “¡Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.”

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