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José Martí: su condena a presidio por sus convicciones patrióticas

24 de abril de 2023

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El 4 de marzo de 1870 José Martí fue condenado a seis años de presidio y la realización de trabajos forzados, cuando era todavía un adolescente ya que en enero había cumplido 17 años.

El 4 de abril del propio año fue trasladado de la cárcel de La Habana al Presidio Departamental de La Habana, donde lo identifican como el recluso número 113 de la primera brigada de blancos. Con singular firmeza Martí enfrentó el rigor del presidio político. El propio 4 de abril, antes de ser trasladado al Presidio Departamental, escribió:

 

Voy a una casa inmensa en que me han dicho

Que es la vida expirar,

La patria allí me lleva. Por la patria,

Morir es gozar más.

 

Su entereza la reflejó también en fecha posterior en las dedicatorias que le puso a retratos suyos enviados desde la prisión a Fermín Valdés Domínguez y a su querida madre. El 9 de junio de 1870 le señaló a Valdés Domínguez:

 

                    Si en un retrato el corazón se envía,

                   Toma mi corazón, y cuando llores

                   Lágrimas de dolor, con ellas moja

                   La copia fiel de tu doliente amigo

 

El 28 de agosto de ese mismo año le escribió a Doña Leonor Pérez en la foto que le enviara, donde aparecía con el traje de presidiario y el grillete:

 

                   Mírame, madre, y por tu amor no llores;

                   Si esclavo de mi edad y mis doctrinas,

                  Tu mártir corazón llené de espinas

                   Piensa que nacen entre espinas flores.

 

En igual fecha Martí también le envió otro retrato suyo que envió a Fermín Valdés Domínguez, con esta estrofa como dedicatoria: A él le manifestó:

 

                   Hermano de dolor, no mires nunca

                   En mí al esclavo que cobarde llora;

                   Ve la imagen robusta de mi alma

                   Y la página bella de mi historia

 

Durante más de seis meses Martí se vio obligado a arrastrar las cadenas y el grillete, hasta que se logró fuera sacado del presidio.

Al evocar su imagen de presidiario, escribiría en el Presidio Político en Cuba: “El orgullo con que agito estas cadenas, valdrá más que todas mis glorias futuras.”

La detención y la posterior condena de José Martí guardó relación con algo sucedido el 4 de octubre de 1869 en La Habana. Ese día un grupo de integrantes del Cuerpo de voluntarios, después de participar en una gran parada militar, pasaron por la calle Industria, donde vivía Fermín Valdés Domínguez. En la ventana él y otros amigos conversaban cuando pasó el escuadrón de Gastadores del Primer Batallón de Ligeros. Los voluntarios siguieron de largo, pero al poco rato regresaron, ya que les había despertado sospechas la risa y la conversación de los jóvenes. Al realizar un minucioso registro en la casa encontraron una carta en la cual José Martí y Valdés Domínguez fustigaban a un antiguo compañero suyo del colegio de Mendive que se había enrolado en dicha fuerza militar. En la comunicación dirigida a Carlos de Castro decían: “Compañero; ¿Has soñado tú alguna vez con la gloria de los apostatas? ¿Sabes tú cómo se castigaba en la antigüedad la apostasía? Esperamos que un discípulo del Sr. Rafael María de Mendive no ha de dejar sin contestación esta carta.”

Debido a ello se produjo entonces la detención de Eusebio y Fermín Valdés Domínguez, Manuel Sellén, Santiago Balbín y Atanasio Fortier. El 21 de octubre fue detenido también José Martí. Durante el juicio, tanto Fermín Valdés Domínguez como Martí trataron de asumir la mayor responsabilidad en la confección de la citada carta. Mas la vehemencia de Martí en sus argumentaciones hizo que el tribunal lo considerase el mayor culpable, de ahí que le impusieran la pena más severa.

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