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Isabel Fernández de Amado Blanco

15 de abril de 2016

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Mujeres periodistas en Cuba, aun antes de 1959, hubo varias. Muchas nacidas en la Isla, otras llegadas de Ultramar, en ocasiones como exiliadas, en compañía del esposo, pero también solas. La variedad de publicaciones, la diversidad de intereses por estas abarcados y los adelantos tecnológicos en los procesos de impresión, que en Cuba eran muy modernos, estimulaban el ejercicio de una carrera para la cual la aptitud, la cultura y el buen decir… y escribir son esenciales.
La escritora española Isabel Fernández de Amado Blanco, cuyo quehacer se desarrolló entre el teatro y el periodismo, es un ejemplo de lo anterior. Nació en La Ferrería, Asturias, el 25 de julio de 1910 y los estudios los cursó en su patria. Se graduó de Licenciada en Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid en 1932 y a Cuba llegó cuatro años más tarde. Posiblemente no imaginara que su vida quedaría indisolublemente atrapada por la Isla que entonces la acogía.
Llega en compañía del esposo, Luis Amado Blanco, también escritor, a comienzos de octubre de 1936, exiliados ambos ante la irrupción de la Guerra Civil en España y después de haber pasado por Francia.
Las huellas acerca de la presencia de Isabel en el panorama cultural cubano son varias. Ella ocupó en dos ocasiones, entre 1945 y 1955, la presidencia de la sociedad Lyceum y Lawn Tennis Club del Vedado, y durante tres años dirigió la publicación de esta, la revista Lyceum. Ello la dio a conocer en el ámbito de la sociedad habanera y es revelador de su incorporación a los medios culturales de cierta elite en el contexto citadino.
Isabel Fernández dirigió obras para el Patronato de Teatro y alcanzó el Premio Talía por la dirección de la titulada El loco del año, del escritor y dramaturgo Rafael Suárez Solís.
En el ámbito periodístico se la recuerda por sus ensayos La guayabera y la bata y Medio siglo de moda, en particular el primero, muy conocido, al cual se recurre frecuentemente cuando se comenta sobre la prenda nacional. De sus libros, Más belleza para ti, de 1968, ameno, útil y muy demandado, es todavía hoy un texto que las mujeres conservan y ha devenido un “clásico” del género de este tipo de literatura.
Isabel colaboró además en publicaciones como La Quincena y Mujeres, y fue incluida en la antología Navidades para un niño cubano, publicada en 1959.
Residió en Italia en compañía de su esposo, decano del cuerpo diplomático y embajador ante el Vaticano hasta su fallecimiento en 1975. Isabel murió en La Habana el 5 de marzo de 1999.

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