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Gabriela Mistral

26 de junio de 2019

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La poetisa Gabriela Mistral, autora de los célebres Sonetos de la muerte, arribó a La Habana cuando tenía 33 años y su seudónimo literario de Gabriela Mistral se había impuesto definitivamente al nombre verdadero de Lucila Godoy Alcayaga, nacida en 1889 en el Valle de Elqui, Chile.

Desembarcó del vapor Orcoma en la mañana del 12 de julio de 1922, en escala de cuatro días con destino hacia México. Las publicaciones culturales cubanas le dieron la bienvenida y obsequiaron a la poetisa con un te literario en el Hotel Inglaterra frente al Paseo del Prado capitalino. Aquel día –sábado 15 de julio, en vísperas de su partida– se leyeron poemas y Gabriela expresó su complacencia:

“En Martí me había sido anticipada Cuba, como en el viento marino se anticipan los aromas de la tierra todavía lejana. Pero yo no sabía hasta qué punto José Martí expresó a su Isla, con su ardor y sus suavidades inefables”.

La personalidad de Gabriela, su decir elegante, la celebridad que la acompañaba y su excelente disposición para la conversación abierta entusiasmaron a la sociedad habanera, en particular al sector femenino, que la escuchó con gran interés.

Mucho escribió Gabriela Mistral sobre el Héroe Nacional de Cuba José Martí y más de uno de tales textos figura entre las mejores apreciaciones hechas sobre su obra literaria, en particular dos de ellos: La lengua de Martí y Los versos sencillos de Martí.

Pero no es todo acerca de Gabriela en Cuba. En octubre de 1938 se detuvo nuevamente en La Habana, “en misión impuesta por sus sentimientos, a refrescar, a calorizar viejos afectos que dejara entre nosotros”, según recoge el semanario Bohemia.

Entonces se le rindieron homenajes en el Anfiteatro Nacional y dictó conferencias en la Institución Hispano Cubana de Cultura.

Nuevamente en 1953 –esta vez con motivo del centenario de Martí– Gabriela Mistral visita Cuba. Arriba el 23 de enero y la situación política no es tranquilizadora: apenas 10 meses atrás un golpe de estado ha colocado una dictadura en el poder, pero ella viene para rendir homenaje al Apóstol de la independencia cubana.

Con un Premio Nobel que se le ha conferido en 1945 y 63 años, la ensayista Mirta Aguirre la describe así: “El pelo, que era negro, platea. El gris se ha hecho blanco. Una mujer alta, recia y fuerte como una cordillera comienza a declinar en ojos débiles, en salud precaria”.

El 28 de enero de 1953, fecha del centenario de Martí, pronuncia uno de los discursos centrales en el Capitolio Nacional. Gabriela Mistral no se cansó de leer la obra de José Martí, valorarla y expresar su admiración por ella.

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