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Gabriel Veyré

22 de enero de 2024

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El señor Gabriel Veyré, o mejor dicho, Monsieur Veyré como seguramente se le llamaba, llegó a La Habana el 15 de enero de 1897, procedente de México, como representante de la casa Lumiere, e instaló su cinematógrafo en el entonces número 126 de la Avenida del Prado. De modo que los habaneros tuvieron cine por vez primera gracias a este hombre y eso es algo como para no olvidar.

Aquella función primera e histórica tuvo lugar el domingo 24 de enero de 1897, fecha de nacimiento del cine en Cuba. Aquí te van otros datos curiosos: los precios fueron de 50 centavos para los mayores y 20 para los niños y la tropa; se ofrecieron 10 tandas a intervalos de media hora. Monsieur Veyré, hombre práctico y conocedor del oficio, era además empresario y operador del equipo.

El 7 de febrero, cámara en mano, el francés filmó una maniobra de entrenamiento de los bomberos, exhibida a los pocos días en el cinematógrafo y que en el plano de los acontecimientos históricos señaló el nacimiento de la industria del cine en Cuba.

En esa oportunidad, Veyré fungió como director, fotógrafo y laboratorista de la cinta. En cuanto a los actores… ¡fueron los mismísimos miembros del Cuerpo de Bomberos!

Los cortos que entonces se exhibían eran de un par de minutos de duración, y por supuesto que silentes. Pero con todo, mantenían atados a la silla a los concurrentes.

Una nota de la prensa aparecida en el diario El País el 25 de enero, es decir, a la mañana siguiente de la función primigenia, dice así:

“El público gozó de lo lindo y aplaudió más y mejor las diferentes vistas que por sus ojos pasaron, llenas de movimiento y vida, con tal verdad que realmente parece que presenciamos las escenas realizadas en el instante que se tomaron las fotografías.”

La ocurrencia de un incendio causó daños en el mobiliario de la instalación y el 24 de marzo el introductor del cine en Cuba ofreció su última función, recogió los equipos y se marchó con sus imágenes en movimiento hacia otra parte. Pero nos dejó la semilla…

El señor Veyré alcanzó un buen éxito económico con su  espectáculo. Nuestra ciudad, La Habana, tuvo el cinematógrafo solo trece meses después de la primera demostración de los hermanos Lumiere en París, el 28 de diciembre de 1895.

Ni los Lumiere, ni Veyré, ni nadie de entonces podía imaginar el éxito extraordinario e inmediato que alcanzó el cinematógrafo, convertido en una industria y un pasatiempo.

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