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“El tercer año del Partido Revolucionario Cubano”: “El alma de la Revolución” (III)

16 de febrero de 2024

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Martí, 2002, Eduardo Roca [Choco]

Martí, 2002, Eduardo Roca [Choco]

El trabajo de Martí publicado en Patria el 17 de abril de 1894 toca el segundo gran tema que anuncia en el subtítulo acerca del deber de Cuba libre. Ello evidencia como el Delegado no vaciló en tratar ese tema capital para los revolucionarios de entonces ni en asumir una postura de total rechazo y de denuncia de ese peligro mayor para la Isla y para la América Latina toda que significaba el interés anexionista hacia Cuba que tomaba cuerpo en figuras políticas e intereses monopolistas de Estados Unidos y hasta en la prensa de ese país. Lo que comprendió desde mucho antes, ya era punto principal listo a ser ejecutado de la política estadounidense.

Martí entra en el asunto diciendo que el Partido, además de los problemas internos de la patria, tenía que darse cuenta de la misión, aún mayor, a que le obligaban la época en que nacía y la posición del país en el crucero universal. De ahí concluye con un principio; “Hay que prever y marchar con el mundo. La gloria no es de los que ven para atrás, sino para adelante.” Y expande su análisis señalando que no eran solo dos islas floridas, Cuba y Puerto Rico, las que iban “a sacar a luz, sino a salvarlas y a servirlas.”

El criterio francamente antimperialista se explicita en esta parte el documento como conclusión de su mirada sobre la época de cambios que, a su juicio, se vivía a finales del siglo XIX: “En el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara ya a negarle el poder.—mero fortín de la Roma americana;— y si libres—y dignas de serlo por el orden de la libertad equitativa y trabajadora—serían en el continente la garantía del equilibrio, la de la independencia para la América española aún amenazada y la del honor para la gran república del norte.” Este análisis se extiende y concluye así: “Es un mundo lo que estamos equilibrando: no son solo dos islas las que vamos a libertar.”

Ya en los finales del texto insiste Martí en la importancia para la época de la independencia antillana cuando dice: “Un error en Cuba, es un error en América, es un error en la humanidad moderna. Quien se levanta hoy con Cuba se levanta para todos los tiempos.” En las últimas líneas remarca el Maestro la denuncia del peligro que representaba ya Estados Unidos y reafirma que el Parido Revolucionario Cubano entraba en su tercer aniversario convencido de que la independencia de Cuba y Puerto Rico no es solo el medio de asegurar el bienestar decoroso del hombre libre… sino el suceso histórico indispensable para salvar la independencia amenazada de la América libre, y la dignidad de la república norteamericana.”

Una emotiva arenga finaliza esta brillante muestra del pensar martiano que aún hoy nos convoca: “¡Los flojos, respeten: los grandes, adelante! Esta es tarea de grandes.”

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