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El patio renacentista del Museo de San Isidro en Madrid y los animales: el oso, el dragón y algo más…

22 de abril de 2022

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El próximo 15 de mayo cumplirá 22 años de inaugurado el Museo de San Isidro, o también llamado de los Orígenes de Madrid, es una institución cultural del Ayuntamiento de Madrid (España), situado en el número 2 de la plaza de San Andrés, correspondiente al antiguo Palacio de los Condes de Paredes, y que es más conocido como la “Casa de San Isidro”, porque a pesar de que no existe certeza documental, tradicionalmente se cree que en el siglo XII, en este lugar estuvo enclavada la casa de los Vargas en la que vivió y murió el santo.

El palacio fue construido en la primera mitad del siglo XVI por los Señores de Luján, antes de que el rey Felipe II trajera la Corte a Madrid en el año 1561; posteriormente pasaría a manos de los Condes de Paredes. En el año 1974 fue derribado, y durante años permaneció como un solar abandonado y rodeado de vallas.

Por suerte y beneplácito de los madrileños, en este terreno se construyó el actual edificio que es un magnífico ejemplo de cómo lo viejo y lo nuevo pueden no solo convivir sino beneficiarse mutuamente. Un edificio histórico, que incorpora al pasado elementos arquitectónicos modernos adaptándose al entorno del barrio.

 

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Gracias a su reconstrucción, actualmente se puede admirar el que quizá fue uno de los palacios renacentistas más notables de la época. Del edificio original únicamente se conservan: 1) el pozo, conocido como “Pozo del Milagro”, en el que San Isidro, según la tradición, salvó de morir ahogado a su hijo haciendo subir milagrosamente el agua hasta el brocal. 2) la Capilla dedicada al Santo, que permaneció protegida por una caja de ladrillo cuando el edificio fue demolido; y 3) el Patio renacentista del siglo XVI. Este patio plateresco (en el primer tercio del siglo XVI surgió el plateresco, estilo de fina y elegante decoración, caracterizado por la utilización de almohadillados en las paredes exteriores, columnas abalaustradas con capiteles corintios, arcos de medio punto o carpaneles, y pilastras con decoración de grutescos) es sin duda alguna la joya más valiosa que alberga el palacio. Es un remanso de paz, arte y tradición: se trata de un espacio rectangular porticado y adintelado, que únicamente conserva sus alas norte y oeste. Este mágico y acogedor patio renacentista, con sus elementos conservados desde el siglo XVI, posee además varias esculturas cargadas de historia: como son el Oso y el Dragón, este último, antaño ubicado en la Cibeles.

 

El oso

El oso

 

¿Qué tiene que ver el oso con la tradición e historia madrileñas? Parece que, en el pasado, existían varios bosques colindantes con Madrid, y en ellos habitaban osos y que era frecuente que esos mamíferos vagaran por las inmediaciones de la ciudad. También cuenta la leyenda que se eligió un oso como símbolo de la ciudad en homenaje a un oso pardo muy grande que cazó el rey Alfonso XI (Alfonso XI de Castilla, llamado «el Justiciero», Salamanca, 13 de agosto de 1311 – Gibraltar, 26 de marzo de 1350) en uno de los montes de Madrid, al que se le llamó “el del pardo” y tras esa hazaña se decidió incluir al animal en el escudo. La imagen del oso también se identifica con la fortaleza y la fuerza.

 

El dragon de Cibeles

El dragon de Cibeles

 

¿Y el dragón, que representó para los madrileños? Cuenta la historia que Juan López de Hoyos (Madrid, 1511- 1583; escritor y humanista) se destacó por los numerosos estudios que realizó sobre la Villa, y de hecho fue Cronista de Madrid y profesor, nada más y nada menos, de Miguel de Cervantes. Este profesor relató en 1569, lo siguiente: “Entre las antigüedades que evidentemente declaran la grandeza y fundación antigua de este pueblo, ha sido una la que en este mes de junio de 1569 años, por desembarazar la puerta Cerrada, derribaron, y estaba en lo más alto de la Puerta, en el lienzo de la muralla labrado en piedra berroqueña, un espantable y fiero dragón, el cual traían los griegos por armas y las usaban en sus banderas.” Tal fue su poder de convicción, acentuado por la credulidad e ignorancia de las autoridades municipales, que el dragón acabó dos siglos y medio después en el escudo oficial de la villa. Es decir, desde 1822 hasta 1967, juntamente con el oso. A partir de este año, el Consistorio tras un informe de la Real Academia de la Historia, se dio cuenta de que tal presencia no estaba justificada históricamente, y se procedió a su retirada.

En ese bello patio renacentista también pudimos apreciar cuatro estatuas que, por su similar estilo, dimensiones y diseño, en el que siempre participa un animal, forman un conjunto de temática mitológica.

 

Frixo y el Vellocino de oro. Foto: Josefina Cao López

Frixo y el Vellocino de oro. Foto: Josefina Cao López

 

De acuerdo con su iconografía, el personaje joven a punto de sacrificar un carnero podría tratarse de Frixo en el momento de ofrendar a Zeus el vellocino de oro.

 

Prometeo y el águila. Foto: Josefina Cao López

Prometeo y el águila. Foto: Josefina Cao López

 

Después parece Prometeo, llevando en sus manos el fuego que va a entregar a los hombres, y a sus pies Etón, el águila que le devoraba el hígado como castigo por haberlo hecho.

 

Hércules desquijando al león de Nemea. Foto: Josefina Cao López

Hércules desquijando al león de Nemea. Foto: Josefina Cao López

 

En tercer lugar, aparece Hércules desquijarando al león de Nemea

 

Jano a sus pies un carnero. Foto: Josefina Cao López

Jano a sus pies un carnero. Foto: Josefina Cao López

 

Y, por último, Jano bifronte que mirando a un tiempo el pasado y el futuro, representa el tránsito espacial y temporal de las cosas y al que se le sacrificaba un carnero para auspiciar el año entrante, que aparece a sus pies.

Este Museo de San Isidro al que también se le ha llamado de los Orígenes de Madrid, debe este nombre porque su temática principal se centra en los orígenes remotos del territorio madrileño y en la fundación y posterior desarrollo hasta el traslado de la corte en 1561. Cuenta con un gran número de colecciones arqueológicas y paleontológicas procedentes de las excavaciones y prospecciones realizadas desde finales del siglo XIX y durante la mayor parte del siglo XX.

La exposición permanente está organizada en tres ámbitos expositivos: 1) “Antes de Madrid”; 2) “Mayrit”: fundación de la ciudad por los musulmanes hasta convertirse en la sede de la Corte con Felipe II y 3) “San Isidro”, dedicado por entero al santo madrileño y su mujer Santa María de la Cabeza.

 

Cráneo de rinoceronte lanudo

Cráneo de rinoceronte lanudo

 

En el primer ámbito, se exhibe una impresionante colección de restos de elefantes, rinocerontes, mamuts y otras especies hoy extintas, pero que vivieron en los valles de los ríos madrileños con los primeros cazadores-recolectores.

Recordemos que… “La naturaleza inspira, cura, consuela, fortalece y prepara para la virtud al hombre”. Solo hay un modo de que ella perdure: respetarla y servirle.

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Comentarios



Luis Aparicio / 1 de mayo de 2022

Muy documentado, interesante e instructivo relato.

Armando Antonio González Ramírez / 26 de abril de 2022

Excelente material, una lectura muy amena e interesante. Muy argumentada y bien desarrollada. Establece en mi opinión muchos nexos entre nuestra historia ligada a la madre Patria española, que se manifiesta desde la arquitectura, los símbolos y nuestra raíces culturales más antiguas.