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El oso polar u oso blanco está gravemente amenazado

7 de diciembre de 2021

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oso polar (Medium)

 

“Los osos polares se encuentran en la parte superior de la cadena alimenticia y desempeñan un importante papel en la salud general del medio ambiente marino. Durante miles de años, los osos polares también han sido importantes para las culturas y las economías de las comunidades de la región. Los osos polares dependen del hielo marino para su sobrevivencia, pues es hielo marino la plataforma desde la cual pueden cazar focas, descansar y reproducirse. Están siendo directamente afectados por el cambio climático. Por eso estos animales son un indicador clave del estado de salud del Ártico”.

El oso polar u oso blanco (Ursus maritimus) es una especie de mamífero carnívoro de la familia de los osos (Ursidae). Es uno de los carnívoros terrestres más grandes de la Tierra.

Vive en el medio polar y zonas heladas del hemisferio norte. Es el único super depredador del Ártico.

Los osos polares están clasificados como mamíferos marinos porque pasan la mayor parte de su vida en el hielo marino del océano Ártico. Cuentan con una gruesa capa de grasa corporal y un recubrimiento a prueba de agua que los aísla del aire y el agua fría. Son talentosos nadadores: pueden mantener un ritmo de seis millas por hora (9.6 kph) remando con sus patas delanteras mientras sostienen sus patas traseras planas como un timón.

Los osos polares pasan más del 50% de su tiempo buscando comida. Un oso polar puede atrapar solo una o dos de las diez focas que caza, dependiendo de la época del año y de otros factores. Ya que necesitan grandes cantidades de grasa para sobrevivir, principalmente se alimenta de focas anilladas y barbudas.

Tradicionalmente, los osos polares fueron cazados por los esquimales y otros pueblos árticos, por su carne y piel. Los colonos europeos comenzaron a matarlos también por deporte y para evitar sus incursiones en los poblados, donde podían robar comida o atacar a los animales domésticos. En raras ocasiones se dieron ataques contra humanos, aunque la gran mayoría de éstos fue obra de animales heridos previamente por los propios seres humanos.

Aparte del hombre, el único animal que puede ser peligroso para el oso polar es la morsa, que puede herirlo de gravedad con sus colmillos.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) considera que el número de osos polares se ha reducido en al menos un 30 % en los últimos 45 años. En el 2008, la población se calculaba entre 20 000 y 25 000 individuos.

​Las amenazas más modernas las constituyen la acumulación de contaminantes tóxicos en el hielo y la atmósfera del Ártico y el calentamiento que está afectando su ecosistema. ​

La pérdida de su hábitat, (1) el hielo marino, debido al cambio climático, es la mayor amenaza para la supervivencia de los osos polares. Sin embargo, también enfrentan otras amenazas como los (2) conflictos con los humanos y su caza insostenible y (3) los impactos generados por la industria y el trasporte marítimo.

(1) Durante décadas, la cantidad de hielo marino del verano ha disminuido y se ha derretido durante períodos más largos, por lo que los osos se ven obligados a desplazarse distancias más largas para mantenerse cerca del hielo que retrocede rápidamente. En la mayoría de las áreas, cuando el hielo se derrite, los osos llegan a tierra firme y dependen de las reservas de grasa hasta que el hielo se vuelve a congelar, lo que les permite cazar de nuevo. Sin embargo, algunos osos polares pueden sufrir desnutrición y, en casos extremos, especialmente las hembras con cachorros pueden morir de hambre. Se ha documentado que la tasa de nacimientos de osos polares ha decaído cerca de un 15 %.

Cuando hay menos hielo marino, las presas de las que se alimentan pueden ser menos accesibles, por ejemplo, las focas, que dependen del hielo, visitan menos las regiones calientes del Ártico.

El cambio climático también está provocando una mayor fragmentación del hábitat.

(2) El cambio climático está obligando a los osos polares a pasar más tiempo en tierra, por lo que éstos entran en contacto más a menudo con las comunidades de la región. Infortunadamente estas interacciones a veces terminan mal para los humanos y también para los osos. Muchas áreas del Ártico tienen un fuerte manejo y monitoreo de los osos polares. Pero, existen algunos lugares donde la caza no sostenible parece estarse llevando a cabo, incluyendo la caza ilegal y no declarada.

Existen proyectos comunitarios en Alaska y Rusia para evitar encuentros involuntarios y potencialmente fatales entre los osos polares y las personas. Los equipos locales de patrullaje de osos polares ayudan a mantener a salvo a los pueblos y los osos. Por ejemplo, se ha establecido una mejor iluminación cerca de lugares públicos, cercas eléctricas, contenedores de almacenamiento de alimentos a prueba de osos y planes de advertencia para cuando los osos ingresen a las comunidades. Se aboga por herramientas de disuasión tales como matracas para proteger tanto a las personas como a los osos

Tales métodos continúan demostrando ser efectivos, y están siendo apoyados por el Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF (World Wildlife Fund).

(3) A medida que el hielo del Ártico se derrite, los osos polares se ven afectados por el aumento de la transportación marítima y las mayores oportunidades para el desarrollo de las industrias petroleras y gas.

En el Ártico, la mayor parte del desarrollo industrial sucede en áreas relativamente pequeñas. Cuando el hielo marino se aleja durante el verano surgen más oportunidades para el desarrollo industrial en el mar y en porciones terrestres más grandes.

Al mismo tiempo, el hielo que se aleja está ocasionando que más osos polares pasen períodos más largos en tierra.

Se estima que las instalaciones y las operaciones petroleras en alta mar en el Ártico se incrementarán aún más: ¡¡¡¿Hasta cuándo?!!!

¿Cómo afecta y seguirá afectando esta expansión a los osos polares?

De varias maneras: el contacto con el petróleo derramado sería fatal; un derrame de petróleo afectaría a toda la cadena alimentaria; el petróleo derramado en una porción del Ártico no se limita a esa sola zona sino tendrá efectos devastadores y de largo alcance. Esto ha venido ocurriendo desde hace mucho tiempo, recordemos el desastre del Exxon Valdez el 24 de marzo de 1989, el “Exxon Valdez”, un petrolero bautizado en honor de la empresa estadounidense a la que pertenecía encalló en la bahía del Príncipe Guillermo, en Alaska, derramando 37.000 toneladas de crudo. Y más recientemente, el vertido de unas 21.000 toneladas de combustible diésel, ocurrido el 29 de mayo de 2020 en una central termoeléctrica de Norilsk (Rusia) en el Círculo Polar ártico que contaminó a los ríos Ambarnaya y Daldykan.

El transporte marítimo a través del Ártico representa un riesgo para los osos polares ya que, al aumentar el tráfico de barcazas, petroleros y buques de carga en aguas árticas, también aumenta el riesgo de derrames de petróleo y perturbaciones humanas hacia los osos polares.

“Dos tercios de los osos polares podrían desaparecer antes de 2050. La especie se encuentra en peligro de extinción y hoy es considerada una de las principales víctimas de la crisis climática y la contaminación por tóxicos”, según WWF.

Pero, tengamos presente que lo que derrite su hogar también destruye el nuestro; lo que les envenena a ellos, nos envenena a nosotros. No les parece que no podemos esperar al 2050. ¡La emergencia es ahora!

¿Serán las bacterias la esperanza para combatir los derrames de petróleo? ¿Existen bacterias capaces de degradar el petróleo? ¿Serán capaces los científicos de utilizarlas en nuestro beneficio para descontaminar zonas afectadas por el petróleo?

Esto se conoce como biorremediación. La biorremediación es el uso de cualquier organismo vivo (bacterias, protistas, hongos, plantas…) o algún derivado de ellos (como las enzimas) para retornar un entorno contaminado a su estado original. Para ello hay que tener en cuenta algunos aspectos como:

  • El organismo biorremediador no puede ser patógeno.
  • Estudiar la ruta de eliminación del contaminante.
  • Estudiar en qué condiciones el microorganismo puede degradar el compuesto.

Un reciente estudio ha revelado que las bacterias marinas en las gélidas aguas del Ártico canadiense son capaces de biodegradar el petróleo y el combustible diésel, este estudio publicado en Applied and Environmental Microbiology, una revista de la Sociedad Estadounidense de Microbiología señaló que:

 

  • La secuenciación genómica1 reveló un potencial inesperado para neutralizar hidrocarburos mediante linajes de bacterias tales como Paraperlucidibaca, CycloclasticusZhongshania.
  • La secuenciación metagenómica2 indicó que Paraperlucidibaca y
  • Cycloclasticus albergan capacidades previamente desconocidas para la biodegradación de alcanos.
  • La secuenciación genómica y de amplicones3 juntos, sugiere que OleispiraThalassolituus degradaron los alcanos del diesel, mientras que Zhongshania contribuyó a la biodegradación de alcanos del petróleo crudo.

 

Estos organismos pueden representar actores clave en la respuesta a los derrames de petróleo en el Ártico. El estudio también confirmó que proporcionar nutrientes puede mejorar la biodegradación de los hidrocarburos en estas condiciones de bajas temperaturas.

 

1 La secuenciación del genoma es uno o varios procesos de laboratorio que determina la secuencia completa de ADN en el genoma de un organismo en un proceso único. Esto supone la secuenciación de todos los cromosomas de un organismo con ADN,

2 La metagenómica es persigue obtener secuencias del genoma de los diferentes microorganismos, bacterias en este caso, que componen una comunidad, extrayendo y analizando su ADN de forma global. Permite acceder al genoma sin ver a los microorganismos ni cultivarlos.

3 Amplicones. Conjunto de moléculas de ADN idénticas que resulta de una reacción en cadena de la polimerasa. Es esencialmente un clon molecular.

 

Recordemos que… “La naturaleza inspira, cura, consuela, fortalece y prepara para la virtud al hombre”. Solo hay un modo de que ella perdure: respetarla y servirle.

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