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El final poco feliz de las Series Selectivas (II)

24 de abril de 2015

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ss2La segunda década de las Series Selectivas de béisbol en Cuba comenzó de la misma manera en que concluyó el decenio de los setenta: con un amplio dominio pinareño.
Durante los años ochenta, el equipo de la más occidental de las provincias cubanas  ganó cuatro Selectivas. El director José Miguel Pineda repitió el triunfo en 1980 y luego comenzó la prolongada y exitosa estancia de Jorge Fuentes al mando de las selecciones pinareñas. En total, Fuentes ganó tres torneos en la década; mientras Eduardo Martín Saura se acercó a esa cifra, ya que Las Villas venció en las Selectivas de 1983, 1985 y 1989, la última con Carlos Triana como director.
Las otras tres coronas de los ochenta en las Selectivas terminaron en manos de Orientales. La primera de ellas llegó en 1981, cuando fueron guiados por el granmense Carlos Martí; luego, en 1986, Frangel Reynaldo dirigió a Serranos y, en 1987, Higinio Vélez alcanzó el título con el mismo equipo.
Tal vez una de las hazañas más recordadas de este período haya sido la impresionante temporadas de 1986, cuando Orestes Kindelán conectó ¡30! cuadrangulares, una cifra que se mantuvo como récord nacional durante 21 años. En este rápido recuento tampoco puede quedar fuera el brillante triunfo de Las Villas sobre Ciudad de La Habana, en la Selectiva de 1989. Los villareños derrotaron en un doble juego a los capitalinos en el estadio “Genaro Melero”, deJatibonico, Sancti Spíritus y lograron la corona.
Llegamos a los noventa y, para sorpresa de muchos, Serbio Borges, por lo general asociado con los equipos centrales, recibió la responsabilidad de dirigir a Ciudad de La Habana, una selección que, con ese nombre, no había podido obtener una Selectiva. El equipo capitalino de 1990 tuvo una excelente actuación y concluyó en el primer lugar.
En 1991 una vez más los pinareños de Jorge Fuentes conquistaron el campeonato y, un año más tarde, en 1992, Serranos y Ciudad de La Habana protagonizaron un emocionante play off que se extendió a siete desafíos. Los orientales llegaron al estadio “Latinoamericano” con desventaja de un partido, 3 a 2; sin embargo, sacaron el extra y dejaron en silencio a la afición habanera al ganar los últimos dos encuentros.
De ese campeonato lo más destacado fue la impresionante triple corona ofensiva que logró Omar “el Niño” Linares, pues terminó como líder de bateo, en cuadrangulares y carreras impulsadas.
A partir de 1993 hubo una reorganización del calendario de la Selectiva, sobre todo por los problemas económicos que afrontó el país en esa etapa. Los ocho equipos quedaron reducidos a cuatro: Occidentales, Orientales, Habana y Centrales.
En 1993, los orientales obtuvieron el título; luego, en 1994, triunfaron los Occidentales, conducidos por Jorge Fuentes y, finalmente, en 1995, en la última edición de las Series Selectivas, Orientales alcanzó la corona.
Muchas cosas habían cambiado en Cuba y la afición realmente no apoyó el formato de cuatro equipos de la Selectiva, quizás porque la siempre necesaria representación por provincias no estuvo presente.
Así termina la historia de las Series Selectivas. Después hubo dos versiones de la Copa Revolución (1996, 1997) y otras tres de las llamadas Súper Ligas. Ambos certámenes intentaron repetir el éxito de las Selectivas, al agrupar nuevamente a los mejores jugadores en menos selecciones; sin embargo, volvió a fallar el espectáculo y los estadios vacíos eran claros indicios del desinterés de los fanáticos por estos eventos.
Con los nuevos cambios en el béisbol cubano parece poco probable que retornen otros “torneos de elite”, así que solo nos queda el recuerdo de las grandes rivalidades que sostuvieron Pinar del Río, Las Villas, capitalinos y Serranos, los cuatro principales protagonistas de las Series Selectivas.

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