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El espacio social y las tradiciones de la comunidad

25 de diciembre de 2015

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CUBA TRADICIONES

 

El Centro Histórico, es un espacio territorial, que debe ser pluriclasista. Es decir, debe ser habitado tanto por la pequeña burguesía, como por la mediana burguesía y las clases populares. Constituye el espacio en el que todos los ciudadanos tienen el derecho a vivir el encuentro entre el pasado y el futuro, y las contradicciones del presente.
Por lo tanto, existe la posibilidad de vivir en interacción con las tradiciones presentes en el Centro Histórico, y que pueden responder a los distintos grupos clasistas y étnicos. De esta manera se puede ser protagonista de algunas de ellas y espectadores en otros.
El urbanismo de austeridad apunta al interior de la ciudad, pretendiendo una reorganización del espacio sobre la base de la recuperación del uso comunitario de la ciudad, de la dimensión colectiva de la vida residencial; de la defensa al derecho de realojo; de conciliar el trabajo con la residencia y propugnar la necesidad de programar con realismo los modos de intervención en la ciudad antigua, poniendo énfasis en el papel protagonista de los actores públicos y sociales en su elaboración y control.
La tradición es la expresión misma de un pueblo, de su “yo” particular y único. Se traduce en sentimientos, actuaciones, modos, usos y creencias múltiples que pasan de generación en generación y constituyen elementos “vivos” del pasado. De ahí la relación que tienen con los centros históricos como espacios dónde se desarrolló todo ese imaginario.
La búsqueda de los elementos de origen, tradicionales y de identidad se ha hecho cotidiano en el accionar de distintos grupos étnicos y de naciones en los que este proceso es un factor clave en el logro de su independencia, así como un elemento de resistencia.
Marcada por la necesidad y utilidad de conservar diversos aspectos propios de la cultura es fundada en 1938 la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, como institución científico-cultural dedicada a desarrollar y divulgar la historia, así como preservar los monumentos y tradiciones de la ciudad. Desde su creación la Oficina intervino en la recuperación de tradiciones como los carnavales y las comparsas, necesarias para conservar nuestro folklore.
Desde inicios de la década del noventa del siglo pasado el Centro Histórico La Habana Vieja es un territorio en el que se realiza un amplio proceso de restauración y rehabilitación, paralelo a ello se mantienen y rescatan tradiciones del territorio, de su gente, de la ciudad y hasta de la nación, como parte de la amplia proyección social que tiene la Oficina.
En este contexto las tradiciones están presentes, sin hacer una repetición exacta de lo que fueron, dado por el valor agregado que les proporcionan las modificaciones según el paso del tiempo y los cambios sociales del país y del mundo.
A través del rescate de algunas de las tradiciones, en el Centro Histórico La Habana Vieja, son beneficiados los residentes en el territorio y se establece el vínculo entre restauración y comunidad. El proceso a través del cual se salvan las tradiciones del olvido se realiza de forma consciente, abarca múltiples esferas de la cotidianidad (oficios, aromas, accesorios del vestuario, festividades, urbanismo y transporte) y se materializa a través de diversas vías (asociaciones, escuela de oficio, tiendas, agencias de viaje, eventos científicos y otros).

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