ribbon

El emboque de Luz II

23 de octubre de 2013

|

Las estructuras levantadas en el siglo XX dieron continuidad a este discurso anterior, en la misma medida que se enriquecieron con la aparición de nuevos lenguajes y la formación de diversas compañías dedicadas al tráfico de la bahía. Y el mejor ejemplo lo constituyen las obras de la Havana Central Railroad Co. Incorporada el 4 de abril de 1905, bajo las leyes del estado de New Jersey, Estados Unidos, construyó líneas eléctricas entre La Habana, Guines y Guanajay, fabricó los muelles de madera y concreto reforzado en Paula, entre 1906 y 1908, y puso en funcionamiento los trenes eléctricos entre Regla y Guanabacoa.

Estación de los ferries de 1909

Para los vapores ferries en la bahía esta compañía erigió en el antiguo muelle de Luz un nuevo edificio en 1909, el cual tenía dos salidas de circulación: para Guanabacoa y Regla, y para Matanzas y los Almacenes de Regla. Era una fábrica de dos pisos, levantada con una estructura férrea recubierta, a cuatro aguas, con el mismo material y el resto de mampostería. La fachada de la nueva estación se decoró con sencillez, pero sin poder eludir los elementos del código ecléctico en boga esos años. De allí, el uso en el mismo muro de platabandas, almohadillado y cabezas humanas en altorrelieve, de las cuales pendía una marquesina metálica colocada al centro del edificio. Sendos arcos rebajados presidían la entrada de los dos embarques. Tenía además dos espigones aledaños.

Estación de los ferries en el 2008

Aunque el 1 de marzo de 1928 la Havana Central Railroad Co. se fusionó con los Ferrocarriles Unidos, estas instalaciones siguieron funcionando como fueron concebidas. Así, de la estación y emboque de Luz, como se le llamaba, o de Luz Ferries, según rezaba en la propia entrada de la edificación, continuaron saliendo las embarcaciones hacia la otra ribera.

Imagen actual

Durante el gobierno del general Mario García Menocal (1913-1921) se puso en vigor el servicio de los ferries que realizaban sus travesías diarias entre Cayo Hueso y La Habana, a un costo moderado del pasaje, en los momentos en que el peso cubano corrió a la par del dólar. Así, a partir de 1914 partieron estos ferry-boats norteamericanos como grandes embarcaciones acondicionadas para el transporte no sólo de pasajeros, sino también para automóviles.

Nuevo proyecto para el Emboque de Luz

En 1942, como figura en el Archivo de  Amillaramiento, la estación de Luz aparecía arrendada a Juan Francisco Hernández Cortés para al atraque de las lanchas que hacían la travesía entre Regla, Casa Blanca y La Habana. Este señor pagaba por dicho alquiler $ 50.00 mensuales, y por la cuota que le rebajan a $25.00, es que se conoce que le habían cedido dos terceras partes al Departamento de Incendios del Municipio, para establecer allí un Cuartel de Bomberos para el auxilio del Puerto mientras durara el estado de Guerra. Las Memorias del Departamento des Obras Públicas, en 1945, conservan imágenes de trabajos de remodelación en el antiguo muelle de Luz, lo que permite suponer que por esta época fueron trasladadas las salidas hacia  Casablanca y Regla para un nuevo espigón inmediato que se construyó en ese año y para el anterior melle de Caballería, respectivamente. Así, el Departamento de Incendios llegó a ocupar a partir de entonces, todo el inmueble. De hecho, la nueva función que allí permaneció por décadas, junto a la desaparición de los ferries, al deteriorarse las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos en los años de 1960, hizo que al antiguo emboque de Luz se le conociera como Cuartel de Bomberos hasta la actualidad, cuando el desuso y el deterioro atentaron contra su integridad.

Interior. Mirador

La Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana propone un nuevo proyecto para devolverle a la otrora estación su utilidad y belleza. El objetivo principal de la intervención es restablecer la función original del inmueble como emboque de Luz para el atraque de las lanchas hacia el otro extremo de la bahía. De igual manera, la solución novedosa persigue mantener la estructura férrea preexistente, develada durante los primeros trabajos realizados en la obra, cuando se desconocían su existencia y sus valores ocultos en la albañilería.
El actual diseño pretende aportar una expresión diferente en dialogo con la antigua fábrica, de manera que la exponga y cualifique. Por ello, aprovechando las visuales marítimas, el edificio mantendrá la transparencia de la estructura metálica y en ella quedarán insertadas las distintas funciones, distribuidas en dos niveles: la planta baja acogerá las diferentes áreas de estar, de pasajeros, de revisión, y circulación en general, así como el acceso a las lanchas, y en la planta alta se ubicarán una cafetería y un mirador. Al centro de la edificación, un núcleo central de servicios. Rescatar su importante enclave como espacio público a disposición de la ciudad, es otro de los propósitos del moderno proyecto, que concibe, asimismo, la edificación como una pieza urbana dispuesta a ser recorrida y disfrutada en toda su extensión.
Como parte de la reanimación en el entorno del antiguo muelle de Luz, se piensa intervenir, paralelamente, el Parque de Luz, espacio donde estuvieron ubicados, en el siglo XVIII, el teatro Principal y la casa donde naciera el maestro Don José de la Luz y Caballero, cuyo apellido familiar dio nombre a la calle y a varias de las instalaciones que a su alrededor surgieron. El mejoramiento de este espacio se resolverá con un nuevo diseño de pavimento, utilizando la vegetación e incorporando mobiliario urbano como bancos y luminarias. Inspirado en la retícula ajedrezada, se resaltarán, junto a los diferentes tonos de verde, el lugar ocupado por los monumentos existentes. En conexión con el emboque de Luz se prevé un paso peatonal semaforizado en la calle San Pedro. Por su parte, la actual terminal de la lanchita de Regla desaparecerá al reasumir sus funciones el antiguo, y a la vez renovado, embarcadero,  dejando así visible el lateral del espigón Santa Clara, anexo al edificio de la Aduana.

Galería de Imágenes

Comentarios