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El arte de Luis Carbonell

20 de diciembre de 2013

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Cultura, talento, rigor. Tres rasgos que, en palabras del musicólogo Radamés Giro, caracterizan el arte de Luis Carbonell, quien, a lo largo de varias décadas de infatigable quehacer, atesora una obra de indudable trascendencia, que lo convierten en ejemplar paradigma de consagración a ese noble empeño de enriquecer la espiritualidad del hombre.

La lectura de El arte de Luis Carbonell (Ediciones Museo de la Música, 2013, 264 pp) permite conocer, desde miradas diversas, momentos de la trayectoria artística de este maestro, quien no solo entrega su voz, su razón y su pasión al decir la poesía de otros, sino que también contribuye al desarrollo y esplendor de la música y los músicos cubanos de entre siglos.

Con selección y prólogo del propio Radamés Giro, en las páginas de este libro, a manera de un gran mosaico, el lector encontrará crónicas, artículos, opiniones, fechados a lo largo del tiempo y firmados dentro y fuera de la isla, en que se informa, comenta, valora, sobre quien confiesa que “mientras más se estudia, más se crece, se puede transformar, modificar, cambiar, lograr rupturas importantes”.

En uno de esos textos, las palabras pronunciadas, en julio del 2008, en ocasión del ochenta y cinco aniversario del natalicio del maestro, la poeta y ensayista Nancy Morejón, Premio Nacional de Literatura, sintetiza así, de manera admirable, la huella de Luis Carbonell en la cultura cubana:

No es otra cosa Luis que un mago de la oralidad, que es como decir de esas expresiones callejeras que alimentaron el idioma con su sal de cada día.

(…)

Su cubanía es una fuerza perviva que se derrama a todo lo largo del archipiélago y que ha logrado alcanzar otros territorios, otras latitudes en donde otros cubanos han sabido reconocerse en ella misma, aclamarla y convertirla en signo de identidad.

Siendo, como es, un triunfo de la música cubana, este acuarelista antillano, puso al servicio de sus más relevantes figuras los dones y el disciplinado aprendizaje que que ostenta su carrera artística.

(…)

Luis Carbonell es una suma de azares, azoros, y virtudes…

Acertada e inteligente resulta la decisión de dedicar un capítulo de la obra a presentar algunos de los poemas que integran el repertorio de Luis Carbonell. Son textos de autores cubanos –como Nicolás Guillén, Emilio Ballagas y Marcelino Arozarena— y de voces de otras tierras –entre ellos, el venezolano Aquiles Nazoa, el puertorriqueño Luis Palés Matos y el español Federico García Lorca.

Poemas que, como “Esa negra Fuló”, del brasileño Jorge de Lima, son conocidos, reconocidos y repetidos, de generación en generación. He aquí fragmentos de ese texto:

Un día llegar se vio
(de esto hace ya mucho tiempo)
al barracón de mi abuelo
a una negritilla linda
nombrada negra Fuló.

Essa negra Fuló.
Essa negra Fuló.

¡Oh, Fuló! ¡Oh, Fuló!
(Habla y habla la Señá.)
—Ven a tenderme la cama,
corre a peinarme después;
y ayúdame a desvestirme;
que tengo prisa, Fuló.

Essa negra Fuló.
Essa negra Fuló.
Esa negrita Fuló
de mucama se quedó
pa’ atender a la Señora,
pa’ almidonarle la ropa
y pa’ plancharle al Señor.

Essa negra Fuló.
Essa negra Fuló.

(…)

¿Dónde está el broche de oro
Que Nuestro Señor me dio?
Ya sé quien se lo robó…
¡Tu misma, negra Fuló!

Essa negra Fuló.
Essa negra Fuló.

El amo fue a castigar
él mismito a la Fuló.
Ella se quitó la saya
y se zafó el camisón.
Brilló la carne desnuda
de la negrita Fuló.
Essa negra Fuló.
Essa negra Fuló.

¡Oh, Fuló! ¡Oh, Fuló!
¿En dónde está tu Señor…
sí… el señor que es mi señor
que Nuestro Señor me dio?
Ya sé quien se lo robó:
¡Tú también, negra Fuló!

Essa negra Fuló.
Essa negra Fuló.

En El arte de Luis Carbonell se reproducen, igualmente, tres poemas dedicados al artista –de Jesús Cos Causse, Ángel Augier y Jesús Orta Ruiz (Indio Naborí)—, así como entrevistas concedidas a periodistas de varias latitudes. Complementan también esta entrega, una galería de imágenes, la discografía del creador y una bibliografía que recupera, como fuente documental, las referencias en libros y publicaciones periódicas.

Nacido en Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1923, galardonado con el Premio Nacional de Música y el Premio Nacional de Humorismo, ambos por la obra de la vida, Luis Carbonell es mucho más que el Acuarelista de la Poesía Antillana, como se le conoce por el comentario que, luego de verlo actuar en un teatro habanero, le hiciera el artista argentino Pepe Biondi.

Quienes se aventuren ahora en la lectura de El arte de Luis Carbonell, podrán comprobar tal certeza. Porque, a través de estas páginas, se descubrirán las variadas y ricas facetas creadoras de un hombre que es realidad y leyenda, que no solo es patrimonio de la memoria de varias generaciones, sino también de la propia memoria de la cultura cubana.

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