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De La Habana a Nueva York, jazz, feeling, mambo, son montuno,,, y Niño Rivera (III)

25 de abril de 2023

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Rivera

Virtualmente, el feeling surge como necesidad de reformular, no solo nuestro cancionero popular, sino su manera de interpretación; sus trascendentales “iniciadores”, José Antonio Méndez, Cesar Portillo de la Luz, Enrique Pessino, Ángel Díaz, y muchos más, se caracterizaban, por decir con complacencia, sus composiciones, generalmente, acompañados de sus guitarras.

Resulta notable el acercamiento entre el feeling y el jazz, de hecho, sus creadores, eran sempiternos amantes del jazz, de ahí, los contactos armónicos y estilísticos, entre feeling y jazz.

La melodía en el feeling aborda las modulaciones, y, armónicamente, amplia el enlace de los acordes tonales y extratonales. De acuerdo con el compositor Rosendo Ruiz “(…) musicológicamente, puede decirse, que en las canciones del feeling la melodía es consecuencia de la amplia gama de recursos técnicos que caracterizan a la trova tradicional (…) la canción más que cantarse se expresa, se dice, y aborda el impresionismo debussista a través del filtro de la música norteamericana”. Estos elementos, hacían difícil divulgar el estilo feeling a través de la radio; entonces, “Niño Rivera”, sin alterar la línea melódica, como arreglista del Conjunto Casino, se da a la tarea de “bolerear” las canciones “filineras”.

En el plano de esta trama, en esos años el cubop, se desarrollaba con éxito en Nueva York, por la interacción entre lo afrocubano con el estilo bebop, gracias a Mario Bauzá, Machito, y “Chano” Pozo, hasta llegar a influir, en el trompetista y director de bandas, Dizzie Gillespi. A la sazón, en el contexto cubano, “El Niño Rivera” fusiona lo más legitimo del “bebop” con el son montuno, dando como resultado lo que él bautizó como “cubibop”.

Entre los primeros “cubibop” se pueden citar piezas como Átomo, Oye mi tres montuno, Montuno con swing. Montuno guajiro, Chachá montuno y Guaguancó comparsa. En 1986 compuso “Concierto” obra de grandes pretensiones armónicas, concebida para tres y orquesta sinfónica.

Paralelo a estas actividades, en la década de los años 50 se pudo ver a “Niño Rivera” en México, como orquestador de las importantes orquestas jazzband de Mario Ruiz Armengol, Vicente Garrido, Rafael de Paz; por entonces, escribió un método de tres, que abarca, historia del tres, encordadura, afinación y extensión, escalas mayores, menores y cromáticas.

Pero por encima de estas virtudes, siempre recordaremos al “Niño Rivera” dirigiendo su “conjumband”, como el llamaba a su agrupación instrumental, cantando Miguelito Cuní, como vocalista principal, y su emblemático son, o “cubibopEl jamaiquino…Más claro ni el agua mineral…

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