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Cucarachas evasoras

2 de octubre de 2015

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Se ha descubierto que una variedad de cucarachas “alemanas” ha evolucionado y aprendido a burlar las trampas que utilizan un tipo de glucosa para erradicarlas.

Estas cucarachas comen cualquier cosa, excepto azúcar. ¿Por qué?
A principio de los años 90 se detectó un “desprecio”, por parte de estas cucarachas, hacia las trampas dulces que cada vez más iban cobrando fuerza en los mercados dedicados a la exterminación de estos insectos.
Según las observaciones de los científicos, las cucarachas evolucionaron rápidamente, y además, las nuevas generaciones heredaban una aversión genética a la glucosa.
Hace poco, los investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (EUA), descubrieron que las cucarachas alemanas “mutantes” habían logrado “reorganizar” su sentido del gusto, con lo cual podían percibir que la glucosa que se utiliza como cebo para cubrir el veneno en las trampas para atraparlas no es dulce sino algo amarga.
Las cucarachas con esta capacidad utilizan pequeños pelos para “probar el alimento” y lo desprecian si contiene el azúcar, porque para ellas tiene un sabor amargo y no dulce. “Se echan para atrás como si recibieran una descarga eléctrica. Es un comportamiento muy, muy, muy claro. Simplemente rechazan de forma absoluta ingerirlo”, aclaran los investigadores.
El equipo probó su teoría colocando una selección de alimentos para los insectos: mermelada o mantequilla de maní, entre otros. ¿Qué pasó? Veamos.
Las cucarachas, de forma general, utilizan sus sistemas sensoriales para determinar si los alimentos son seguros. La activación de los sensores gustativos les ayuda a diferenciar entre los alimentos amargos de los dulces.
Pero, ¿cómo son capaces de detectar la presencia de veneno en los alimentos, una vez que han sido considerados como seguros?
Una posible explicación para el problema con las trampas, es que tales sistemas sensoriales son capaces de adaptarse rápidamente a los cambios ambientales.
Los investigadores encontraron que las cucarachas desarrollaron un cambio de comportamiento llamado “aversión a la glucosa”. Las cucarachas con esta aversión, evadían todas las trampas hechas por el hombre aunque se revistieran con azúcar, miel, mermelada, alimentos muy tentadores para ellas. Quiere decir, que las cucarachas “aprendieron” a distinguir que el sabor dulce puede ser un “peligro” y lo mejor es evitarlo.
Sorprendente, verdad. En las cucarachas acondicionadas, la glucosa activó la respuesta frente a los alimentos amargos. Al presentarse como un elemento de disuasión, esto les impedía alimentarse de glucosa por completo. Este hallazgo puso de manifiesto la plasticidad del sistema sensorial de las cucarachas.
Usando pruebas electrofisiológicas, los científicos fueron capaces de analizar las respuestas de las neuronas receptoras gustativas entre las cucarachas normales y la especie con aversión.
La mayoría de las veces los cambios genéticos o mutaciones, causan la pérdida de alguna función, pero en este caso la mutación dio lugar a una nueva función.
No nos cabe la menor duda que en lo que a supervivencia se refiere, las cucarachas son seres extraordinariamente adaptados. Son los insectos que a través de miles de años, el ser humano ha tratado de extinguir o controlar, sin éxito. Llevan en este planeta más de 400 millones de años y han sido capaces de sobrevivir a glaciaciones, al DDT, a la radiación atómica, como se comprobó en Hiroshima y en los atolones de Bikini y Mururoa. Las cucarachas pululan en el Sahara tanto como en la Siberia. Los científicos de la NASA las lanzaron al espacio y comprobaron que la ausencia de gravedad ni siquiera perturbó la fina sensibilidad de sus antenas ni la visión de sus ojos.
Las cucarachas, son ejemplos de la persistencia y la subsistencia, son testigos imperecederos de gran parte de la historia de nuestro planeta y del ser humano.
A pesar de las notables conquistas científicas y tecnológicas del ser humano, aún éste no ha conseguido descifrar el metabolismo sorprendente de las cucarachas.
Es posible, luego, después de haber leído este artículo, cuando nos encontremos con una de ellas, quizás ya no las veamos con la repulsión o el desprecio acostumbrados, quizás nos detengamos a reflexionar que estamos en presencia de grandes campeonas de la evolución… y le otorguemos cierto respeto.
Recordemos que… “la Naturaleza inspira, cura, consuela, fortalece y prepara para la virtud al hombre”. Solo hay un modo de que perdure: respetarla y servirla

 

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