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Cómo ahorrar cuando se trata de ventilación y climatización

1 de mayo de 2020

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Algunos se equivocan por temor a equivocarse.
Gotthold Ephraim Lessing

 

 

El concepto de ahorro y de uso eficiente de energía, está en el llamado que se hace para poder aprovechar mejor los recursos energéticos en un momento difícil de nuestra sociedad.

Pero para llamar al ahorro y al uso eficiente, lo primero que se debe hacer es conocer donde se usan los recursos, dónde se hace adecuadamente y dónde se derrochan. De  qué recursos se dispone. Y cuáles son los más adecuados para lo que queremos y necesitamos.

Una de las costumbres de nuestra sociedad es llevar todos los consumos relativos a la energía  al consumo de la electricidad.

En el entorno se dispone de la energía en múltiples manifestaciones que actúan sobre nosotros de forma unas veces positivas y otras negativas.

Uno de  los picos  de consumo coincide, con el momento en que se dispone de más energía solar, el momento en que hay más calor por tanto más demanda de ventilación y climatización, y el momento en que hay que almorzar.  La lógica nos indica que si la energía se transforma y que hay diversas tecnologías para generar electricidad, sería mejor transformar en electricidad la energía que está en exceso  en el exterior  y así procurarnos el confort que no tenemos.

El pico de energía solar es al mediodía, cuando aparece el pico de temperatura, o sea al mismo tiempo aparecen el problema y su solución.

Cuando se habla de ahorrar energía o usarla con eficiencia casi siempre nos limitamos a mencionar el consumo eléctrico y a los aparatos asociados. Y no precisamente a la energía como factor general que se puede aprovechar o nos puede afectar de muchas formas.

La demanda de electricidad y la posibilidad de ahorrar en un momento o actividad determinada está dada por la solución que se haya elegido para realizar la tarea que necesita el uso  de la energía.

Por ejemplo, uno de los gastos más comunes en electricidad está dado por la ventilación y  climatización para combatir el calor. Pero  el calor es la consecuencia de las llamadas cargas térmicas en los locales donde vivimos, estudiamos, nos divertimos o trabajamos, estas cargas térmicas son producidas por  las fuentes internas de calor, ya sea por las tecnologías que usamos, la cantidad de personas en el local o por la radiación externa que entra a través de las ventanas, el techo y las   paredes, así si disminuimos las cargas con una arquitectura adecuada, puntales altos, elementos de sombra que evitan el calentamiento por la entrada del sol, el uso de materiales de construcción  más resistentes al paso del calor, colores claros que reflejen la radiación y  permitimos la ventilación natural o el cambio de las tecnologías por otras que desprendan menos calor o lo hagan hacia el exterior, se va a necesitar menos o ninguna  energía eléctrica para alcanzar el confort.

Pero un cambio en la arquitectura implica una inversión, para mejorar el uso de la sombra la protección solar o la ventilación natural, solo que es una inversión que se hace una solar vez y produce “ahorro” durante toda  la vida útil del edificio y no implica gastos extra de energía sino una aplicación del diseño más adecuado para nuestro clima, una asesoría al respecto la pueden brindar los arquitectos ya que en su formación estudiaron como afectan los factores ambientales en el consumo de energía en las edificaciones.

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