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Celio González. El flaco de oro (II)

15 de marzo de 2024

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La memoria de Celio de aquellos años, recuerda haber cantado con el Conjunto de Arsenio Rodríguez, durante la emisión de un programa radial por la emisora Mil Diez, alcanzando una gran demanda por los radioyentes.

Para esos años, Alfonsín Quintana era la voz líder del Conjunto Jóvenes del Cayo, allí recaló Celio González interpretando boleros y guarachas. En 1953, recomendado por Juan Bléz, vocalista del Trío Camagüey, fijó su voz en varios discos de acetato con esta agrupación. Con Jóvenes del Cayo, Celio dejó fijado cuatro exitosos fonogramas: Encantado de la vida, Monterrey, Nadie lo sabrá, y Vete a La Habana. Con este conjunto Celio hace su primera gira al extranjero convenido para cantar en los Estados Unidos.

En los primeros meses de 1954, Celio se aventura a cantar con el afamado Conjunto de Luis Santí, sus compañeros del Jóvenes del Cayo le piden que defina su situación, y así fue como se suma a la anhelada plantilla del Conjunto de Luis Santí.[1]

Celio González llegó a cantar con los conjuntos Niagara, Casino, Luis Santí, y Jóvenes del Cayo, con esta última agrupación se mantuvo en activo, desde el año 1952, hasta 1954. A lo largo de su permanencia en estas agrupaciones, Celio fue perfilando un estilo depurado, y cultivando una apreciable discografía, ya para entonces, con el alias de “El flaco dorado”; en 1955, logra entrar como exitoso vocalista en la afamada Sonora Matancera, agrupación con la que dejó ciento cuatro grabaciones.

El “flaco de oro”, en 1960, sale contratado hacia México sin la Sonora Matancera, donde comienza una larga y emprendedora carrera artística; con un interludio en 1962; nuevamente se le pudo ver junto a la Sonora Matancera, agrupación musical con la que después, grabó algunos Lps en New York, con una estancia en la agrupación que duró hasta 1965.

En 1966, Célio es llamado a grabar en Miami para el sello Gema, de Guillermo Álvarez Guedes; algo después, regresó a México para reverdecer laureles dando inicio grandes proyectos y presentaciones artísticas; en esta ciudad vivió hasta su lamentable muerte, haciendo grabaciones discográficas con varias agrupaciones, entre otras, la Sonora Mexicana de Rómulo Mario.[2]

 

Notas:

[1] Giro Radamés: Diccionario Enciclopédico de la Música Cubana. ED. Letras Cubanas, 2007.

[2] Héctor Ramírez Bedoya. Ibidem.

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