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Casa de la calle Empedrado No. 152 esquina a Mercaderes

10 de marzo de 2017

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1-Esquina de Empedrado y Mercaderes, postal de la época

Esquina de Empedrado y Mercaderes, postal de la época

 

La esquina que forman las calles Empedrado y Mercaderes es un lugar de exquisitas visuales para el entorno de la plaza de la Catedral y sus alrededores; sitio centenario que abraza importantes historias. Muy próximos estamos también al litoral habanero y a los restos de la muralla de mar que protegía la antigua ciudad. En esta esquina, se destaca una modesta construcción de uso doméstico que ha desafiado avatares e inclemencias con el paso del tiempo.

 

2-Empedrado y Mercaderes, años '50

Empedrado y Mercaderes, años ’50

 

En la referida casa de la que ahora estamos hablando, cuentan historiadores y cronistas que trabajó nuestro Apóstol José Martí, en el Bufete que allí tenía don Nicolás Azcárate entre los años 1878-1879 y que fue precisamente aquí, donde conoció a su amigo Juan Gualberto Gómez, personalidades que se destacaron notablemente en nuestra guerra de independencia por su valentía y entrañable amor a la patria. Este solo hecho le imprime a la sencilla construcción un carácter histórico sin igual.

 

Empedrado y Mercaderes, obras de reparación

Empedrado y Mercaderes, obras de reparación

 

A través del tiempo el inmueble ha sido utilizado como vivienda de familias muy modestas que allí instalaron su morada, con un pequeño local esquinero destinado a comercio. El sitio se fue transformando y en las primeras décadas del pasado siglo XX se construyó en su colindancia un alto edificio que rompió con el entorno colonial del lugar, pero “la casita” de Empedrado y Mercaderes reafirmó su presencia hasta el presente.

 

Empedrado y Mercaderes, hoy

Empedrado y Mercaderes, hoy

 

Indistintamente ha sido objeto de disímiles trabajos de mantenimiento y reparación, que han garantizado su salvaguarda en tan prestigiosa ubicación. Tomando en cuenta las iniciativas del sector privado en el territorio, hace algunos años abrió sus puertas en planta alta, ocupando el espacio de la azotea con excelentes visuales, el Restaurante-Paladar “la Moneda Cubana”. Con exquisito diseño y cuidadoso servicio, el lugar se ve siempre frecuentado por los visitantes que transitan por sus inmediaciones, convirtiéndose el modesto inmueble en lugar atractivo, sin dejar a un lado su valiosa historia.

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