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Casa de Ignacio No. 504 esquina a Santa Clara I

28 de junio de 2013

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Casas coloniales en La Habana Vieja

Muchas de las mansiones coloniales en La Habana Vieja poseen considerables valores históricos a pesar del deterioro y las transformaciones que han padecido por siglos, sobre todo en el XX, tanto, que ya en la centuria actual no caben otras que no sea su drástica desaparición. Esta casa es una de las más significativas de la calle San Ignacio, aún cuando apenas puede leerse, exterior e interiormente, su morfología original.
La edificación consta de dos niveles y entresuelo, que en este caso no se expresa en fachada. Su portada, definida por el balconaje del segundo nivel, ha desaparecido casi por completo, pero debió ser muy simple: solamente resaltada por una sencilla platabanda de piedra de formas rectilíneas, propias del estilo neoclásico. Aún conserva uno de los guardacantones metálicos que la protegía, sin embargo, el portón de madera, que en algún período cerró este vano, fue sustituido por una puerta enrollable metálica, lo que demuestra la presencia de un comercio en la planta baja.

El espacio del zaguán al que se accedería a través de dicha portada está cerrado y se utiliza como vivienda, impidiendo así el acceso directo al patio claustral de la edificación, rodeado de galerías formadas por arcos de medio punto sobre columnas.
La escalera de acceso a la planta alta, de dos ramas con escalones de piedra de poca altura, fue desviada en su primer tramo, por lo que no se encuentra en una de las galerías del patio como usualmente aparece en este tipo de casa. A ella se llega a través de un vano en fachada, muy alterado y dividido por una de las típicas columnas de hierro que se hallaban en los comercios de entonces. En el descanso de la escalera se ubica la puerta de acceso al entresuelo.
El balcón abarca tres de los cuatro vanos superiores, se achaflana en la esquina y comprende un vano por la calle Santa Clara. Los motivos de su baranda de hierro fundido son de gran belleza y se diferencian a los de las galerías superiores del patio,
La arcada que encierra el patio claustral, probablemente coronada por lucetas, está hoy totalmente cerrada con añadidos de carpintería moderna para conformar las puertas y ventanas de apartamentos independientes.

En su fachada sobresalen los guardapolvos de pequeño tamaño que coronan las ventanas superiores -cuya carpintería se conserva casi en su totalidad, aunque en pésimo estado. Asimismo, la sencilla cornisa y el pretil como remate del edificio, formado por pequeños pilares que alternan con la baranda de hierro. En la planta baja todos los vanos están muy modificados.
Aún subsiste en la planta alta el piso de mármol gris con diseño a cartabón y las puertas de acceso a las habitaciones destacan por poseer una variante muy simplificada de guarnición, en este caso y de manera muy peculiar, construida en madera y formada por pilastras adosadas con su correspondiente entablamento. Sus muros son de mampuesto y mortero, y la cubierta es plana de viga y tablazón, con algunas partes de enrajonado y soladura.
Todos estos elementos permiten cotejar que estamos en presencia de una construcción del siglo XIX. La información más antigua que se tiene de ella data de 1812, cuando era una casa de altos con siete accesorias perteneciente a don Santiago Renté.
En el Registro de la Propiedad consta que este antiguo propietario, don Santiago Renté, la vendió, en 1821, a don Manuel Alonso. Don Manuel Alonso, casado con doña María del Socorro Zequeira y Pereira, nieta y heredera de la señora Condesa viuda de Lagunillas, falleció en 1838, declarando en su testamento como sus únicos y universales herederos a sus hijos doña Mariana y don Francisco Alonso y Zequeira.

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