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Carmen de Burgos (Colombine)

27 de septiembre de 2013

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Una popular escritora española fue más conocida por su seudónimo, Colombine, que por su nombre real: Carmen de Burgos. Andaluza de Almería, es la de esta mujer una personalidad singular. Incursionó en la vida periodística, en la literaria y estableció nexos con varios de los intelectuales de quienes más se habló en la España de las primeras tres décadas del siglo XX.
La escritora nació a finales del año de 1867 y desde pequeña se familiarizó con los tipos de imprenta y los diarios. A la edad de 18 años  se tituló de maestra de enseñanza elemental y tres años después alcanzó igual título para la enseñanza superior, en Madrid. Después inició su hacer como maestra, pero la muerte de su hijo marca un vuelco drástico en su existencia: se separa del marido y, con su otra hija, inicia una vida independiente que la lleva a destacarse en funciones de periodista, de escritora, ensayista, traductora, corresponsal de guerra.
Carmen de Burgos se convierte en una mujer adelantada para su época, que irrumpe con éxito en un terreno tradicionalmente vedado a las damas. De carácter independiente, optimista y emprendedora —además de republicana por convicción— hoy día se reconoce en ella su condición de pionera en la defensa de la participación de la mujer en las esferas social y cultural de la nación.
Es también considerada la primera periodista profesional de España (y en lengua española) pues en 1906 era ya redactora del Diario Universal, de Madrid. Trabajó además en El Heraldo de Madrid y tuvo la ocasión de ser corresponsal de la guerra en Marruecos, en 1909. La novedad de ver a una mujer desempeñarse en tales funciones le ganó la admiración de no pocos compatriotas.
Cuando Carmen de Burgos llegó a La Habana en noviembre de 1925 había escrito ya buena parte de su obra y contaba 57 años. Una cierta aureola de curiosidad existía en el ambiente intelectual de la ciudad por verla, pues solo se la conocía “de oídas” y por sus novelas.
El día 11 de aquel mes Colombine (quien utilizó además los seudónimos Raquel, Honorine y Marianela) fue invitada a recorrer la antigua Quinta Covadonga y como permaneció varias semanas en La Habana, el 3 de enero de 1926 recibió un homenaje en el Teatro Nacional e impartió una conferencia sobre Mariano José de Larra. En Cuba hizo contactos con otros intelectuales españoles (o de fuerte ascendencia hispana) avecindados en la Isla como Salvador Salazar, José Ignacio Rivero, Rafael Suárez Solís y Manuel Aznar.
La muerte la sorprendió en Madrid el 8 de octubre de 1932.

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