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Apreciaciones de José Martí sobre Francisco Sánchez Betancourt

20 de septiembre de 2019

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Francisco Sanchez Betancourt

 

José Martí trató acerca de la vida y la obra de Francisco Sánchez Betancourt en un trabajo que publicó en el periódico Patria el 15 de septiembre de 1894 en ocasión del fallecimiento de este patriota cubano.

En la parte inicial de su trabajo Martí expone: “Sublime día hubo en Cuba, a los albores mismos de la guerra, como cuando sobre la serranía negruzca empieza a aclarar el cielo azul. Cinco cubanos, nacidos en el regalo infame que daba al amo el trabajo de sus siervos, abrieron, trémulos de gozo, las puertas de la vida o la raza que desde la niñez vieron encorvada sobre el cañaveral, o colgando, en los anales del suicidio, de las ceibas del bosque.”

Recordó acerca de la composición de la asamblea de Camagüey que declaró la abolición de la esclavitud en Cuba y afirmó: “Los cinco de la Asamblea del Camagüey, que declaró el veintiséis de febrero del sesenta y nueve abolida la esclavitud en Cuba, eran el Marqués de Santa Lucía, los dos Agramonte, Ignacio y Eduardo, Antonio Zambrana y Francisco Sánchez Betancourt, el hombre que salió tísico a la guerra, a rastras, en el hueso moribundo.”

Y con respecto a Sánchez Betancourt afirmó: “De su silla de enfermo fue penoso a la mesa de la junta aquel hombre enjuto, que por lo negro de la barba ganó el apodo de “El Cao”, de tés tostada como nuestro maíz, con la frente vasta del entusiasmo y los pómulos recios de la voluntad, y la mirada melancólica y honda que conoce y cura de infamias del mundo; y con la mano lúcida de los que van a morir firmó el decreto de emancipación de sus semejantes.”

Además aseguró: “Vivió toda la guerra, por la extraña salud que da el honor, y la energía del campo libre, y el afán de hacer bien. Ahora aquella mano yace inmóvil, como jurando aún, bajo el féretro cubierto de las coronas de Cuba agradecida, de su Camagüey incorrupto y reverente.

Martí precisó que ante el fallecimiento de Francisco Sánchez Betancourt el periódico Patria labra en su corazón, con las manos dolorosas, una flor de hijo, y la pone sobre el cadáver de aquel hombre amado.

Precisó seguidamente que se aborrece a los viles y se ama, con las entrañas todas, a los hombres pudorosos y bravos.

Y detalló al respecto: “Hay hombres de luz nula, que pasan por la tierra quemando y brillando, como el bólido rojo que cae desde el cielo, parecido a las almas que descienden de su propia virtud, y silban y chispean, de modo de serpiente agonizante, y hay otros de luz continua y tenue, que esplenden, como las estrellas leales, en la noche pavorosa.”

Martí planteó otras reflexiones importantes con respecto a la actuación de los seres humanos ya que enfatizó en este trabajo: “Cuando se vive en villanía, no hay más que un pensamiento honrado, que ha de morder el corazón hasta que estallé y triunfe, y de quemarlo como una llaga, y de despertarlo en el reposo inmerecido;- y es el echar la villanía abajo. En la deshonra, en la usurpación insolente del suelo en que se nació y del espacio en que pudieron abrir las alas nuestras facultades, en el comercio, hediondo como el pus, con la ralea que roba a nuestra tierra los frutos de su suelo y el decoro de sus hijos, y los corrompe y empobrece, sólo una especie de hombres puede vivir sin idea de mudarle el aire al cielo impuro, los hombres deshonrados. Destiérreseles del trato, y húyaseles como a la peste.

Igualmente significó que hombres hay para el pesebre, que viven de estrujar y de engullir, hombres de corral, a la verdad, que en el cieno están bien, que es blando y engorda.”

Añadió: “Pero Francisco Sánchez, en el sillón de su vejez, tenía al morir las manos, y veía afuera, por la ventana de la casa en que nació, aguardando a que, antes de caer en esta vida, le besase los ojos la claridad de redención que de seguro acariciará algún día su sepultura.”

Y al respecto enfatizó al exponer una consideración sobre los seres humanos y su modo de actuar: “Por el desinterés son bellos los hombres; y feos, y aún abominables por el interés excesivo, que de la legítima prudencia saca excusa para inactividad y la avaricia.”

Resaltó que Francisco Sánchez Betancourt todo lo dio; él tenía casa rica, y se fue de ella a la pelea y a la desnudez; él tenía mujer leal, e hijos que le eran como una piña de corazones, y a pelear se los llevó, y les vio sin temblar los pies ensangrentados y descalzos: él era prohombre en su comarca, caballero de volanta y caballo, amo de bestias y de gentes, muy saludado por jueces y gobernadores, y prefirió preparar la revolución con peligro continuo de la vida, acabar en la pelea, con responsabilidad de cabecera, la existencia que al irse extinguiendo busca el postrer calor de la esposa y de las criaturas, y guiar a su comarca en la hora viril de despojarse de la riqueza injusta y batallar con su país, y caer con él en la derrota y la miseria.

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