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Al rescate musical de las raíces africanas

12 de septiembre de 2014

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Aún cuando dejó de existir la esclavitud africana en Cuba, y a pesar de que músicos cubanos como Brindis de Salas y José White habían demostrado ser eminencias del violín, en los primeros años del siglo XX, y un poco después, gran parte de la población blanca evidenciaba rechazo hacia negros y mestizos.
Tal como expresa Alejo Carpentier en “La música en Cuba”: “En 1913, se prohibieron las comparsas tradicionales. Las fiestas religiosas de negros fueron objeto de interdictos”. Sin embargo, no comparto el criterio de nuestro gran intelectual cuando a continuación dice: “Por otra parte, era indudable que ciertos crímenes rituales, realizados por brujos, justificaban las persecuciones policíacas contra las prácticas de los babalaos”. En este sentido pienso que los enfrentamientos callejeros entre potencias ñáñigas prejuiciaron a la población blanca para creer que todos los hechos delictivos eran culpa de ellos cuando sabemos que los asesinos nada tienen que ver con creencias religiosas ni color de la piel.
A esto hay que añadir las condiciones infrahumanas en que vivía esa población marginada, que no siempre tenía trabajo y podía caer en cualquier delito para sobrevivir. No obstante, muchos de ellos desarrollaron artes como la música, que sólo podían interpretar en los Cabildos, cuya innegable riqueza llamó la atención de quienes pudieron presenciar una de sus fiestas realizadas en Regla, Guanabacoa y Matanzas, porque estas “sociedades de ayuda mutua”, también lo eran de recreación y esparcimiento.
El sabio cubano Fernando Ortiz expresó: “El aspecto musical es muy complejo. Al estudiar la música afrocubana habrá que distinguir la música de ascendencia dajomé , de la lucumí, de la carabalí y de la conga”. Pero don Fernando no era músico y sólo podía motivar en el tema a quienes sí lo eran, como Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla.
No voy a detenerme en analizar los elementos que integran cada una de las músicas mencionadas por Ortiz, porque sólo es de interés para especialistas, pero sí debo decir que este sabio cubano fue el creador del denominado “movimiento afrocubanista” al que pertenecieron Roldán y Caturla y que -como era de esperar- desató una violenta reacción entre los adversarios, quienes opusieron el “guajirismo” como arte representativo de la “música blanca”. Ambos movimientos se desarrollaron de modo paralelo.
En tiempos de Roldán y Caturla no se habían realizado las investigaciones necesarias para desarrollar una música de raíz africana teniendo en cuenta sus diferencias, por lo que ellos partieron de los ritmos y melodías que escucharon en las ceremonias y fiestas de los cabildos. Pero en la aparente similitud, estaba la presencia de las diferentes etnias a las que pertenecían los negros. Sin embargo, el movimiento afrocubanista liderado por Fernando Ortiz, muy pronto se impuso, y obras musicales que en sus estrenos fueron motivo de escándalo, pasaron a la historia como verdaderos ejemplos de una riqueza sonora de origen negro.
En próximo comentario continuaré hablando sobre el rescate musical de las raíces africanas.

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