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Al Jolson

8 de enero de 2016

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El nombre del actor y cantante Al Jolson tiene un espacio asegurado en las enciclopedias sobre cine y lo tiene también en la historia del séptimo arte. Fue su voz la primera escuchada entonando una canción en un filme, con lo cual rompió la barrera del silencio cinematográfico y dio inicio al cine sonoro. Ocurrió en 1927, con la película El cantante de jazz.
La celebridad de Al Jolson se extendió a todas partes. Para esa fecha tenía el artista 41 años. A La Habana llegó por el mar, en el vapor Santa Elena, que ancló en medio de la bahía el 17 de junio de 1934, y lo acompañaba su esposa, Ruby Keeler, de quien el cronista de Bohemia apuntaba con ironía que “no tiene la mitad de años del cantante”. Al barco llegaron los fotógrafos en una lancha y Jolson se dejó tomar instantáneas a bordo; tan pronto desembarcó lo abordaron los periodistas y con ellos marchó hasta el hotel Plaza. Se trataba de una visita muy breve. La pareja se veía tostada por el sol y Jolson declaró:

Nos vamos esta noche. Seguimos viaje en el Santa Elena para Nueva York. Y lo sentimos, porque tenemos noticias de que por aquí pasan con frecuencia cosas raras.

¿Aludiría el artista al movimiento popular que dos años antes derrocó al dictador Machado, o al entusiasmo revolucionario generalizado en la Isla? Vaya usted a saber. Lo cierto es que ese mismo día, una o dos horas después del arribo de Jolson, el presidente cubano Carlos Mendieta, quien se hallaba en Tiscornia, poblado de Casablanca, en un almuerzo al cual fue invitado, sufrió un atentado con bomba del cual salió solo con una ligera herida en una mano, aunque causó la muerte a dos personas que se hallaban justo detrás de él en la tribuna.
Al Jolson también hizo las siguientes declaraciones al periodista Don Galaor:

Soy judío, hijo de un rabino que quería de mí una levita, cumpliendo con la tradición. Me llamo Asa Yoelson y vine con mi padre para América siendo muy niño. Mi padre no quería acceder a mis aspiraciones histriónicas y un día me fui de casa, huí del rigor de la sinagoga y me uní a una compañía de acróbatas. Hice el payaso de pueblo en pueblo (…) Durante la guerra hispano americana (sic) decidí cambiar mi nombre por este. Fue entonces también cuando aprendí a pintarme el rostro de negro y a cantar las canciones sentimentales de sabor africano.

 
El artista murió el 23 de octubre de 1950, en San Francisco, a los 64 años.

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