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170 años de José Martí: “Seamos Moros”. Martí ante la rebelión en el Marruecos español

17 de noviembre de 2023

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La monarquía española se entusiasmó con el reparto del continente africano entre las potencias europeas del siglo XIX y sus tropas incursionaron más allá de Melilla, en la costa mediterránea de Marruecos, ocupada desde el siglo XV. Durante el decenio final del XIX, una rebelión de la población musulmana en la región montañosa de Rif puso en aprietos esa dominación, asunto al que el Maestro dedicó un escrito en su periodico Patria el 31 de octubre de 1893, titulado “Los moros en España.”

“Jamás cede una raza oprmida, jamás cede el pueblo a quien le ocupa el extranjero la tierra amada con huesos de sus hijos. El Riff ha vuelto a guerra contra España, y España vivirá en guerra con el Riff hasta que le desaloje su país sagrado.”

Describe el Maestro la causa de los combates provocada por el intento hispano de establecer instalaciones militares en el Rif, nombre que entonces se escribía con dos efes: “¿Qué nobleza hay, por criar en un fortín viejo un poco de milicia viciosa, de milicia robada a la agricultura y a las industrias del país, en tener a tiro perpetuo de cañón a una raza simpática y altiva, una raza que defiende su suelo con el mismo tesón con que de otros moros defendio Pelayo el suyo?”

Martí se retrotrae así a la historia medieval hispánica de la que aún se resalta en la España actual al caudillo que luchó contra los moros que ocuparon buena parte de la península ibérica.  Y basa en tal comparación su legitimación de la rebeldía en el Riif: “El corazón honrado, español con Pelayo  en Covadonga es hoy moro con el Riff contra la posesión injusta de España, e inútil al mundo.”

Continúa el texto martiano haiciendo la comparación con su propia patria: “Bañar en sangre un pueblo, o deshonrarlo con el vicio, no es justo título para poseer, ni en el Riff ni en Cuba. Allá está la guerra. Sea el triunfo de quien es la justicia.” Y tras esta consideración que objeta las dominaciones coloniales, Marti se extiende en analizar el secular carácter dominador y opresivo de la socied española y los cambios que iban ocurriendo en el mundo de entnces: “Lo del Riff no es cosa sola, sino escaramuza del cambio y reajuste en que parece haber entrado el mundo.” Por ello proclama enfáticamente su apoyo a ese pueblo norafricano al que identifica  con el patriotismo cubano: “Seamos moros: así si como la justicia estuviera del lado español, nosotros, que moriremos tal  vez a manos de España, seríamos españoles.” Y cierra así esta identificación entre ambos pueblos dominados: “¡Pero seamos moros!”

En el párrarfo final de este escrito anticolonial, dice Martí con evidente corte oratorio: “Componiendo, ajustando, respetando, oyendo, sin amor más que para la virtud, sin silencio más que para la infamia, vamos ¡oh Cuba! a donde parece que tú quieres  ir. La hora es uya. La muerte, la muerte dichosa por servirte, esa sí es nuestra. Y el Riff, que pelee: sea cada pueblo de sus amos  naturales, y de los que le sirvan con utilidad y amor.”

Como siempre, el humanismo universalista martiano es la piedra angular de su doctrina y de la práctica de su liderazgo.

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