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Para Trump… desde una azotea en Israel

26 de agosto de 2020

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Por estos días, como parte del show llamado Convención Republicana, encargado de nominar a Donald Trump como candidato a reelegirse en la Casa Blanca, se ha visto de todo. Y el secretario de Estado, Mike Pompeo, no se quedó atrás y, desde una azotea en Jerusalén, Israel, envió un mensaje en video, de apoyo al mandatario, según Reuters.
¿Qué mejor lugar para apuntalar a su amo que Israel? La nación sionista es ejemplo en el mundo de un verdadero genocidio contra los palestinos. Fue hacia Jerusalén, adonde Trump llevó su embajada, en total violación de todas las resoluciones de la ONU y demás convenciones, en incuestionable irrespeto a la comunidad internacional.
Al parecer, Pompeo se siente preocupado de quedar sin empleo, de hacerse realidad lo que dicen las encuestas en cuanto a que Trump será derrotado por el demócrata Joe Baiden.
Lo escenificado por el secretario de Estado, viola el protocolo electoral y quizás hasta la ley estadounidense, pero no por ello, dejó de coincidir con Trump cuando —una vez más— cuando se refirió a la «acción depredadora del Partido Comunista Chino, mientras Estados Unidos derrotaba a los militantes del Estado Islámico (EI) y disminuía la amenaza de Corea del Norte».
Tanto Trump como Pompeo, en su accionar político, se refirieron irreverentemente a China y de igual forma, usaron la bandera de la mentira para decir que derrotaron al EI, cuando en realidad es Washington quien apoya a ese grupo terrorista, que ha matado a miles de civiles en Irak y Siria.
En cuando a Corea del Norte, es bueno recordar a estos señores que, precisamente la posición digna y firme de los dirigentes de esa nación asiática, han frenado todas las maniobras estadounidenses, encaminadas a desarmar a ese país que, en realidad, no es amenaza para nadie y sí, un muro de contención en los empeños de Estados Unidos de llevar al mundo hacia una nueva conflagración nuclear.
Ante el uso de su condición de funcionario público y hacerlo desde otro país, en este caso Israel, el mensaje de Pompeo en apoyo a Trump ha sido criticado duramente en el propio Congreso y otras instancias del imperio yanqui.
«La administración Trump y el secretario Pompeo han mostrado un evidente desprecio no sólo por la ética básica, sino también una voluntad flagrante de violar la ley federal para obtener beneficios políticos», dijo Joaquín Castro, jefe del subcomité de supervisión de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, en un comunicado.
Pero el show preparado previo a la Convención Republicana no se quedó ahí.
El propio Pompeo, con bombos y platillos, y con una mascarilla con la bandera estadounidense, viajó de Tel Aviv a Sudán, en busca de nuevos aliados para apoyar la política de su país ante el gobierno sionista de Benjamín Netanyahu. Pero en Jartúm, la capital sudanesa, solo pudo llegar y dos horas después salir, sin acuerdo alguno y menos de acompañamiento para apoyar a Israel.
Incluso, Pompeo llevaba «bajo la manga» la carta de prometer a las autoridades sudanesas, que su gobierno los «sacaría de la lista de países patrocinadores del terrorismo, a cambio de que reconociera a Israel».
Otra equivocación más. Siguen Trump y Pompeo pensando que los gobiernos de naciones pobres pueden ponerse de rodillas ante el amo imperial que, además, los ha puesto en listas espurias con el calificativo de terroristas, cuando han sido las administraciones estadounidenses las máximas impulsoras y financistas del terrorismo internacional.

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