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Valoraciones de José Martí con respecto al Partido Revolucionario Cubano

25 de junio de 2020

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Con el título “El Partido”, José Martí publicó un trabajo en la edición del periódico Patria correspondiente al 25 de junio de 1892.

Expuso consideraciones sobre las características que debían tener las organizaciones de carácter político y específicamente trató sobre lo referido al Partido Revolucionario Cubano, organización que había sido proclamada algo más de dos meses antes en la ciudad de Nueva York.

Señaló: “Los partidos políticos que han de durar, los partidos que arrancan de la conciencia pública; los partidos que vienen a ser el modo visible del alma de un pueblo, y su brazo y su voz; los partidos que no tienen por objeto el beneficio de un hombre interesado, o de un grupo de hombres, -no se han de organizar con la prisa indigna y artificiosa del interés personal, sino, como se organiza el Partido Revolucionario Cubano, con el desahogo y espontaneidad de la opinión libre…”

Comentó como había sido el fructífero proceso de creación del Partido Revolucionario Cubano y detalló que se había hecho con el empleo del tiempo necesario.

Y añadió en sus reflexiones en torno a este tema: “A veces, esperar es morir. A veces, esperar es vencer. Y esto ha sucedido en el Partido Revolucionario Cubano. Se esperó, donde la espera parecía conveniente a la dignidad y firmeza de la organización, a la opinión de desinterés absoluto y naturaleza popular que merece por sus métodos y fines el Partido; y la espera ha sido la victoria.”

El proceso que culminó con la fundación del Partido el 10 de abril de 1892 había comenzado en la etapa inicial de ese año cuando el 5 de enero se efectuó la primera reunión en Cayo Hueso de los integrantes de los clubs patrióticos para aprobar las bases y estatutos secretos de la organización.

Martí concibió la constitución de dicho Partido para garantizar la adecuada reorganización de la guerra por la independencia de Cuba.

Una semana antes de la constitución oficial del partido, Martí se refería en el periódico Patria a la trascendencia que tenía la organización que ya se gestaba al plantear: “Y lo primero que se ha de decir, es que los cubanos independientes y los puertorriqueños que se les hermanan, abominarían de la palabra de partido, si significase mero bando o secta, o reducto donde unos criollos se defendiesen de otros; y a la palabra partido se amparan, para decir que se unen en esfuerzo ordenado, con disciplina franca y fin común, los cubanos que han entendido ya que, para vencer a un adversario deshecho, lo único que necesitan es unirse.”

Igualmente Martí se refirió en el citado trabajo a cómo el Partido Revolucionario Cubano nacería después de años de intenso trabajo.

Y además detalló las características de la organización política al exponer: “Él es la prueba magnífica de que, al mover al sacrificio útil a la patria que en el sacrificio inútil perece, ni desconoce ni permite el cubano previsor aquellos peligros por donde la pasión de los nombres o de las personas conturba o desangra las repúblicas nacientes.”

Y en un trabajo publicado en “Patria”, el 16 de abril, Martí enfatizó que para salvar a las islas de peligros se fundaba el Partido Revolucionario Cubano y no para aumentarlos y añadió: “Para el servicio desinteresado y heroico de la independencia de Cuba y Puerto Rico se funda, de arranque unánime y propio el Partido Revolucionario Cubano, y no para la obra fea y secreta de allegarse simpatías por pagos y repartos de autoridad o de dineros.”

Igualmente precisó que para la obra común se fundaba el partido, y lo catalogó como de las almas magnánimas y limpias.

Aseguró, además, que de pie, la emigración entera, proclamó el 10 de abril “su voluntad de ordenar en bien de Cuba, con todos los factores honrados, las fuerzas necesarias para acelerar la independencia de Cuba y Puerto Rico, en acuerdo con los principios de las Bases, y los métodos de los Estatutos del Partido Revolucionario Cubano.”

Seguidamente Martí resumió en significativas consideraciones el momento específico que surgía esta organización política.

Y comentó que bello era ver alzarse en una sola idea, de entusiasmo y prudencia a la vez, a un pueblo de orígenes diversos y composición difícil, “en la hora suprema en que se requieren juntamente la prudencia y el entusiasmo.”

Añadió que resultaba bello ver nacer “un partido de revolución el día mismo en que se proclamó la constitución democrática de la república.”

Martí recordó que precisamente la proclamación oficial del Partido Revolucionario Cubano había tenido lugar en fecha similar al momento en que en 1869 los luchadores cubanos se reunieron en el poblado de Guáimaro para discutir y aprobar la primera constitución vigente en Cuba durante la guerra por la independencia.

La constitución del Partido Revolucionario Cubano no fue algo casual, sino que estuvo en plena correspondencia con las concepciones de Martí acerca de cómo debía lograrse la adecuada reorganización de la lucha por la independencia de Cuba y sobre qué bases debía alcanzarse el debido control del desarrollo de la guerra.

También en cartas y otras comunicaciones comentó acerca de lo que presentaba para él que se le hubiese elegido para desempeñar la máxima responsabilidad del Partido Revolucionario Cubano y reflejó su decisión de siempre estar a la altura de la confianza de sus compatriotas.

Al respecto, y a manera de ejemplo, cabe recordar lo que patentizó en la comunicación que le dirigió en el mes de mayo a los presidentes de los Cuerpos de Consejo de Key West, Tampa y Nueva York, en la que significó que el partido era la grande obra pública y la revelación de cuanto tiene de sagaz y generosa el alma cubana.
Además enfatizó que era sin el indecoro de la solicitud ni los repartos de la intriga, la unión visible y conmovedora de cuantos han aprendido a depurar sus pasiones en el amor piadoso de la libertad.

Y agregó de inmediato: “Y la obedezco y cumpliré con los deberes que me impone, seguro, y por esto sólo orgulloso, de que en el descargo de ellos nada podré hacer que supere el patriotismo previsor, sagaz y abnegado de los que me eligen.”

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