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Enfermedades raras

13 de enero de 2020

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Así denomina la ciencia aquellas enfermedades que no suelen proliferar, pero tampoco están exentas de presentarse en cualquier parte del mundo.

Una de ellas es la acastisia”, trastorno del movimiento de etiología psiquiátrica, aunque se asoció con el uso de antipsicóticos.

Considerada un signo y síntoma a la vez, se observa en forma objetiva pero descrita por pacientes de manera subjetiva. Aclaremos:

Desde el punto de vista subjetivo, la descripción no es clara y puede manifestarse como ardor en las piernas, necesidad de correr o prurito (picazón) de leve a intolerable. Los casos más graves se asocian a ideas suicidas, agresividad o violencia. Afecta el cumplimiento terapéutico, exacerba los síntomas psiquiátricos y genera aumento inadecuado de drogas.

El signo objetivo es el trastorno del movimiento. Leves a moderados relacionados con los miembros inferiores. Se observan cambios de posición y movimientos repetitivos de los pies. En casos graves, abarca otras zonas o la totalidad del cuerpo con sacudidas, saltos o caídas intencionales.

Considerada también como un síntoma extrapiramidal (SEP), debería ser descrita como un trastorno sensitivo motor, debido al componente sensorial que define el cuadro y puede representar un problema predominante, en tanto que los signos motores pueden ser secundarios.

 

Características

Puede ser aguda, subaguda o crónica. En general, aparece dentro de los primeros días o semanas del inicio del tratamiento o aumento de dosis de un antipsicótico.

El cuadro crónico tiene meses de duración y se diferencia de las disquinesias tardías. También puede aparecer ante la abstinencia de una droga, con una duración de unas 6 semanas. Si ocurre luego de 3 meses o más de tratamiento, por interrupción o disminución de los antipsicóticos, disminuye su gravedad al aumentar la dosis; si persiste meses o años, se denomina disquinesia tardía.

La pseudoacastisia se define en pacientes con signos objetivos que no presentan un componente subjetivo. No obstante, el uso de este término es discutido.

Los factores de riesgo por aparición inducida por drogas incluyen: trastornos del estado de ánimo, traumatismo cerebral, cáncer y déficit de hierro, entre otros.

Todavía se desconoce la fisiopatología de esta enfermedad. Como es frecuente en pacientes con tratamiento antipsicóticos o de tipo parkinsonianos, se sugiere que el bloqueo dopaminérgico está implicado en su etiología.

 

Diagnóstico de la acastisia

Actualmente, es clínico y se sustenta en la observación del médico y la información del caso. Para conocer su gravedad, se recomienda que el paciente no note la evaluación ya que puede existir un control inhibitorio de los signos motores. Esto ocurre en casos leves o moderados y puede generar una subestimación de la gravedad.

La falta de reconocimiento de la acastisia tiene consecuencias negativas ya que genera sufrimiento y afecta el cumplimiento terapéutico. Es importante efectuar un diagnóstico diferencial correcto entre ese padecimiento y los cuadros de ansiedad, agitación, tics y síndrome de Tourette. También debe distinguirse de las disquinesias tardías, los temblores o las distonías inducidas por los antipsicóticos, así como del síndrome de “piernas inquietas”.

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