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Los monos del género Piliocolobus, especialmente P. bouvieri

27 de diciembre de 2019

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Piliocolobus es un género de primates catarrinos de la familia Cercopithecidae que incluye a varias especies del África subsahariana conocidas con el nombre común de colobos rojos. Casi todas se encuentran amenazadas o en peligro de extinción, según la IUCN.

Se reconocen las especies siguientes: P. badius, P. foai, P. epieni, P. langi, P. lulindicus, P. oustaleti, P. parmentieri, P. pennatii, P. waldronae, P. gordonorum, P. kirkii, P. preussi, P. rufomitratus, P. tephrosceles, P. tholloni, P. rufomitratus, P. bouvieri.

 

Tema 198. Mono colobobo de Bouvieri

 

P. bouvieri. En la foto se observa una hembra con su descendencia. Aunque esta especie fue descrita en 1887, es muy poco lo que se sabe sobre el colobo rojo de Bouvier (Piliocolobus bouvieri), está clasificado como “en peligro crítico de extinción”. Desde la década de 1970, los científicos no veían al mono colobo rojo de Bouvier, al que durante mucho tiempo se creyó extinto. Pero hace unos años, fue localizado en el Parque Nacional Ntokou-Pikounda, en República del Congo, un área de 2,824 kilómetros cuadrados, establecida en 2013, con la ayuda de la Sociedad de Conservación de Vida Silvestre. El lugar donde fue encontrado es un área de difícil acceso, al que solo se llega a través de los ríos. El difícil terreno congolés, lleno de pantanos y ríos, pudo haber contribuido a la larga espera para que fuera redescubierto. Lo intrincado del terreno donde los monos han tenido su hogar por tiempo, es, en cierto sentido, un arma de doble filo, pues los protege de amenazas humanas, pero a la vez limita la capacidad de los científicos para estudiarlos.

La población local estaba al tanto de la existencia del mono, sin embargo, los científicos no habían visto la especie durante varias décadas, pero sólo porque nadie la había buscado, a pesar de que algunos investigadores habían reclamado la búsqueda.

Cuan alentador es ver y poder fotografiar una especie que se creía extinta. Las áreas de los ríos y pantanos que estos monos prefieren, dificultaron por mucho tiempo el trabajo de los científicos.

¡Qué bueno que las características del propio hábitat también limitaron el interés o la capacidad del ser humano para extraer recursos forestales, como la tala de árboles, o la caza orientada al consumo de carne de animales silvestres! Porque, posiblemente, sí hubiera desaparecido totalmente de la faz del planeta, casi seguro.

Sin dudas, la importancia de involucrar a las comunidades, donde el conocimiento local puede ser útil para confirmar la supervivencia de poblaciones locales de especies en peligro crítico de extinción, es fundamental. Los lugareños que están familiarizados con la zona, contribuyeron al éxito de la expedición. El trabajo con guías locales para encontrar las mejores zonas para detectar la especie fue decisivo.

Ojalá que todos los esfuerzos realizados por los lugareños y los científicos contribuyan a sensibilizar a todos aquellos para que de manera individual o colectiva hagan suyo este redescubrimiento y ayuden a que el colobobo rojo de Bouvier mantenga el hogar que él escogió.

 

Recordemos que… “la Naturaleza inspira, cura, consuela, fortalece y prepara para la virtud al hombre”. Sólo hay un modo de que ella perdure: respetarla y servirla.

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